19. Alexánder Buitrago Bolívar. El plumaje del cóndor
Como parte de las acciones del circuito literario «El plumaje del cóndor», que adelanComo parte de las acciones del circuito literario «El plumaje del cóndor», que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista literaria La Raíz Invertida publica, cada semana, a una autora o un autor cundinamarqués.
Este circuito literario, que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra del Cóndor) desde abril hasta octubre de 2026, culminará en noviembre, en el municipio de Cota, con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de Alexander Buitrago Bolívar, de Zipaquirá.
Alexánder Buitrago Bolívar (Zipauirá, Cundinamarca, 1977). Publicó Estación del fuego (2007), El gato Gramático (2021) y Aprendiz de Oficio (2021). Licenciado en Ciencias Religiosas, literato, especialista en Gerencia Educativa, magíster en Lectura y Escritura y maestrante en periodismo. Recibió, entre otros, el Premio Internacional de Poesía “David Mejía Velilla” (2017) y la mención de honor en el Concurso Internacional de Poesía Paralelo Cero de Ecuador (2024). Es docente de la Universidad Santo Tomás. En 2026 fue elegido como consejero de literatura por la Región Sabana Centro del Departamento de Cundinamarca. Es integrante de la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca.
Voy a tu cuerpo.
Cada muslo sobre cada vértice.
Escalando la premura de tus dedos.
Qué poros,
qué ansiedades quedan por nombrar.
Ríos, el asedio
desesperado en la frontera de tus piernas.
El sur ocupado por las armas.
***
Quiero besar, como a una ciudad, tus pies desnudos, viajera,
y tus sueños, tu piel pura de mar, cada calle de aromas ambulantes,
tus senos quemados, el ardor tibio
de tus muslos, la noche curvándose,
espejo la charca de sangre de mi pecho.
***
En esta calle, en esta página tardía, puedo oír si gimes
o respiras como los árboles.
Eres todas las hojas del deseo y tus manos como raíces
o páginas mojadas
buscan la magnitud del amor entre mis brazos.
***
Ardes sonriente estrella nueva
de pezones sonrosados.
Ardes al puro roce,
magnética mía
cuyo cuerpo es pozo de luz
hacia donde cae el poniente
y huye la noche rota sin vuelos de lluvia.
Sola en los cantos de mi boca.
***
Vas por entre los escombros
llena de peces los ojos,
de caracolas enterradas en tu pelo
y embarcaciones náufragas el cuello.
Afortunado a la orilla de tu respiración.
Mi suspiro cruje bajo el cénit de tu deseo
y se desbarata mi nave de palabras
contra tu ritmo, tu música de océano.
Tu voz de turbio animal marino.
Tu deseo revuelto lleno de pulpos,
algas marinas tus manos.
Caballitos de mar enredados en tu pelo, algas pegadas a tu respiración.
Honda de amor bajo el sol húmedo.
***
Expropiados los brazos
Rosa Carrasco Cortés
Expropiados los brazos,
vestí tu cuerpo de manzana,
(mis manos tus manos)
fui por caminos desenterrando minas
en la nocturna cicatriz de tus senos quemados,
destruidos los silbos entre los árboles
y crucé tus piernas sepultando a los muertos.
***
Ese olor a duraznos que lamí
en la tibia claridad sonrosada de sus senos
ahora huye por las ventanas.
Y ya no arde
como un día entre mis brazos.
Ahora, oscura de semillas
se reúne entre anillos y raíces,
huesos y madera podrida,
abrazos enterrados y botellas rotas
con los muertos
mientras nacen dientes de león de mis dedos
y un caracol pernocta dentro de mi oído.
Días calcinados
Atiende este incendio en mi pecho
D.O.
Esta conflagración
este calcinamiento
consume desde dentro
me vuelve ceniza
amontonada fuera del sueño.