Revista Latinoamericana de Poesía

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Geometría del poeta animal



Geometría del poeta animal

Sobre “La oscilación perpetua” de Rómulo Bustos Aguirre

Por Diego Ángel Ríos

…¿A dónde va
esa fuga de sombras
que brota
del abismo incesante de lo real?

 

Con esta pregunta, “Para no ser respondida con palabras” como la llama Bustos, da inicio a su poemario. Un poemario que sin duda rompe con muchos comunes en la poesía, y cuyo autor, con casi 70 años, sorprende por su lenguaje contemporáneo que muchos poetas más jóvenes, irónicamente, aún no consiguen.

Es interesante ver cómo, desde el propio título, Bustos logra confundirnos como lectores, o por lo menos en mi caso, pues cuando leí el título La oscilación perpetúa nunca me hubiera imaginado un poemario con un lenguaje tan actual y cotidiano. No obstante, ¿qué nos querrá decir con este título? Hay infinidad de interpretaciones. Me gusta pensar que se trata del propio comportamiento de la vida, un constante y perpetuo movimiento de subidas y bajadas pero siempre alrededor de una posición de equilibrio: eso es oscilar, una forma de ver la vida desde la física.

Lo anterior cobra mucho sentido cuando avanzas en el poemario y te das cuenta de que Bustos juega con este lenguaje físico en algunos de sus poemas, como en “De las paralelas” cuando nos dice:

 

En el caso de las paralelas

la grave geometría se comporta

como esas lamentables telenovelas

 en que pareciera que los protagonistas

por más que se prolonguen nunca llegarán a juntarse.

 

¿Cómo hablas del comportamiento de las líneas paralelas y de una telenovela en la misma estrofa? A eso me refería cuando hablaba del sorprendente manejo del lenguaje del autor: tan actual y cotidiano como una telenovela, a la par de pulido como líneas paralelas.

No es la única vez que hace este juego de mezclar dos discursos de tonos casi opuestos, uno de mis favoritos fue su poema “Breve tratado de retórica natural” en el que nos dice al final:

 

Viejas figuras retóricas de la naturaleza

To eat or not to eat –diría Homero

                                                            Simpson

mientras engulle una cerveza en la taberna de Moe.

 

Bustos nos da un inteligente cierre, pues inicia generando cierta confusión en el lector, que seguramente da por hecho que se trata del famoso Homero de la literatura clásica, para cerrar con un tono sutil y satírico, devolviéndonos a los tiempos actuales por medio de la referencia a una de las más famosas series de televisión.

Ahora, apartándonos un poco de su relación con el lenguaje, hablemos del contenido. ¿De qué habla Bustos en el poemario? Bueno, concretar una sola cosa sería incorrecto, ya que cada poema tiene su propio hilo y hay diversos temas y reflexiones a lo largo de cada uno. Abordaré tres de ellos, que fueron los que noté con mayor intensidad: la poesía, la figura del animal, y la violencia.

Sobre la poesía, me gustaría resaltar un fragmento del poema “Proverbios”:

 

…Era el sujeto lírico

Venía en apariencia de Bustos Aguirre

Pero yo sabía que era el sujeto lírico

Lo supe porque se le alcanzaba a transparentar

una hermosa sarta de palabras entre el cardias

y las fibras estriadas del músculo constrictor inferior faríngeo

Yo le pedí que me diera un poema bonito

para pedir cantando en los buses

Pero el sujeto lírico se sorprendió

y de la sorpresa las palabras se le salieron por la axila izquierda

Y con las mismas que cayeron

                             las palabras salieron corriendo muy deprisa…

 

Un poema con un tratamiento que vale la pena analizar, vemos de nuevo aquel choque discursivo, esta vez entre un lenguaje anatómico visceral (que vemos en más poemas como “Del tracto digestivo”) y lo cotidiano. Una manera única de mostrar de dónde proviene un poema en términos de lo corporal.

 

En cuanto a la figura del animal, resaltaré el titulado “Oficio de poeta” ya que, en este poema en particular, vemos también el tema de la poesía.

 

El quebrantahuesos omite la carne

Lo suyo es el hueso

El puro hueso

Es el estercolero de su especie. Lo sabe

y eso no lo inquieta

Está en la cima –a su manera

Como a la muerte

poco le vale la bullente variedad de las formas

Sabe que en todo animal se oculta

la médula

el hueso

Y acecha.

 

Bustos nos enseña una suerte de arte poética en la que el poeta no es otra cosa que un animal meticuloso que busca exactamente lo que necesita comer. Cabe resaltar también la elección del animal, pues el quebrantahuesos es un ave no muy conocida cuya dieta se basa únicamente en huesos y no en carne. Esto, como se ve en muchos otros de sus poemas, da cuenta de un conocimiento e interés muy amplio de Bustos por particularidades del reino animal y su relación con nuestra realidad cotidiana.

Pero sin dudas, mi poema de preferencia en el que habla del animal, es el titulado “Del sexo entre los ángeles”, en el cual, aparentemente nos está describiendo la forma desconocida y particular de cómo se reproducen los ángeles, pero sorprende al lector cuando concluye en la última estrofa:

 

..Ah, cómo sorprenderlo en su puro centro mudo

Solo Horror o Belleza podrían nombrar algo así

El purísimo Horror, la espantosa Belleza –murmuro

antes de cerrar la ventana del video que acabo de ver en Youtube

titulado “El sexo entre las babosas”…

 

De nuevo Bustos juega con nosotros, para engañarnos y confesar con descaro, que aquel poema del acto sexual entre dos entes celestiales, no era otra cosa que la descripción de un video de YouTube sobre la reproducción de las babosas. Vuelve el tono satírico y elementos cotidianos como “YouTube” que no dejan de sorprender teniendo en cuenta la edad de Bustos. Hay una notable desacralización de los ángeles al “rebajarlos” a animales tan diminutos como babosas. El negativo de lo sagrado quizá, una crítica a la belleza. Esa es la riqueza de su poema, demostrar el potencial poético de algo tan aparentemente banal como ver un video.

No obstante, hay algunos poemas donde el tono, a pesar de sonar burlesco, habla de temas profundamente delicados y que invitan a la reflexión, como lo es nuestro último tema: la violencia. Uno de los poemas más largos del poemario y de un sinsentido notable es uno titulado “La cabeza rodante”, en el cual, nos habla básicamente de una cabeza decapitada que va rodando mientras escapa de sus perseguidores, hasta que llega a una tribu donde se convierte en una especie de ídolo sagrado. Hay un tratamiento con el lenguaje que lo diferencia de los demás poemas porque lleva al lector a un tono surreal y onírico que busca hacer una crítica a la violencia a través de lo hiperbólico. Lo vemos muy presente en esta estrofa:

 

…Y los guardianes dijeron qué buena pelota para jugar fútbol

Y jugaron fútbol con ella hasta cansarse

La cabeza vio pasar un pájaro y quiso ser pájaro

Pero luego lo pensó mejor y dijo

Si me convierto en pájaro me cazan

Si me convierto en serpiente me aplastan la cabeza

Si me convierto en helicóptero me derriban de lo alto

Si me convierto en casa me habitan 

Si me convierto en fuego me apagan…

 

Al final del poema nos enteramos de que fue escrito en memoria de los desaparecidos y que, además, es la reescritura de un mito olvidado de la tribu amazónica de los Caxinana que explica el origen de la luna. Lenguaje hiperbólico, reflexión sobre la violencia, y rescate de mitos locales es lo que hace tan necesario a este poema.

“La cabeza rodante” no es el único poema que reflexiona sobre los desaparecidos, en “Ofrenda ante el monte fuji”, nos habla de un viaje a Japón donde tuvo que aprender los distintos ángulos de inclinación para dar un saludo en dicho país, cada ángulo dependía de si el saludo era de bienvenida, disculpas, petición, etc. En una de las estrofas reflexiona sobre esto, preguntándole a su amigo (a quien está dedicado el poema):

 

…Y entonces rehago desolado la pregunta:

¿Con qué saludo reverenciar a las madres de Soacha, Enrique?

¿Con qué ángulo del corazón ofrendaré

a los restos de tantos desaparecidos en mi país?

La perspectiva geométrica es de poca ayuda

cuando se trata de mirar en el fondo del abismo –murmuro…

 

Un poema, al igual que el anterior, necesario en nuestros tiempos, una reflexión a partir de una cultura extranjera pero además de la geometría, retomando el interés por la misma que venimos viendo desde el título del poemario. Se diferencia de la mayoría de los demás poemas al ser narrativo, probablemente autobiográfico y de una profunda reflexión a partir, de nuevo, del choque de discursos.

Considero oportuno concluir, entonces, que Rómulo Bustos en un poeta para cualquier lector, hay  elementos de la cotidianidad, del humor, reflexiona sobre poesía, sobre la figura del animal, sobre la física, sobre la violencia. Es un poeta muy completo en su escritura y dicha totalidad se evidencia al leerlo. Hay muchos otros elementos, temas y manejos del lenguaje presentes en el poemario que por espacio no puedo abordar en el ensayo, motivo por el cual, al escribirlo, mi propósito para el lector, es llevarlo a darse el gusto de conocer el poemario y a un gran autor contemporáneo de nuestro país.

 

Me hago a un lado de las palabras

y pregunto inevitable con palabras

¿A dónde va

esa fuga de luz

que brota

del abismo incesante del poema?

 

Con esta pregunta, “Para no ser respondida con palabras”, como la llama Bustos, da fin a su poemario.

 

 

 

Rómulo Bustos Aguirre (1954) Es un escritor, poeta y ensayista colombiano, ganador de múltiples premios nacionales de poesía, entre ellos, el Premio Nacional de Poesía del Instituto Nacional de Cultura en 1993.

 

Diego Ángel Ríos (2004) Es un escritor en formación, estudiante de la Universidad Central de Bogotá y actualmente residente en el municipio de Zipaquirá. Apasionado por la física, la poesía y el misterio del lenguaje.



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