Revista Latinoamericana de Poesía

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24. Erika Mora. El plumaje del cóndor



Como parte de las acciones del Circuito literario ¨El Plumaje del cóndor¨, que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca y en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista La Raíz Invertida publica una autora o autor cundinamarqués, cada semana. Este circuito literario que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra de cóndor) desde abril hasta octubre de 2026, culminará en el 14 de noviembre en el municipio de Cota con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de Erika Mora.

Erika Mora (Choachí, 1997). Inició sus estudios en el Colegio Departamental de la Vereda El Hato. Estudió Gastronomía en el Instituto Superior Mariano Moreno de Bogotá. Participó en el Taller Local de Los Mártires (2018), en el Taller Distrital de Poesía de Bogotá (2019), ambos del Instituto Distrital de las Artes –Idartes, así como en el Taller Virtual de RELATA. Actualmente tiene dos poemas publicados en el libro Bogotá cuenta (2019). Publicó el libro Detalles mínimos Becado por el Ministerio de Cultura para publicación de obras de autoras de los grupos étnicos y población de interés, categoría: mujeres campesinas (2020). Participó en el Taller Distrital de poesía de Bogotá (2023), tiene poemas publicados en el libro Cero en vano.

 

 

Casa abandonada

 

Mi abuela se detiene frente a la casa abandonada

 deja las bolsas del mercado en el suelo

 se persigna

murmura una oración

 recoge las bolsas

y agarra mi mano

continua el camino a casa

advirtiéndome que no mire hacia atrás

pero yo la suelto

vuelvo corriendo

abro la puerta

y la veo allí

 balanceándose de un lado al otro

con su cuello atado a una cuerda

le abrazo las piernas

le hablo de la próxima reunión escolar

a la que tiene que asistir

y vuelvo con la abuela

 

  

Pesca

 

Soñé que mi padre

se convirtió en un pez,

aceptó mi carnada

lo dejé caer en el balde

sobre una cama de musgo,

tenía ese reflejo en sus ojos

como si quisiera ser salvado

volver a casa

encender el televisor como ruido de fondo

quitase las escamas

olvidar los moretones que dejó sobre mi piel

y recoge el eco de las palabras

que abandonó en cada rincón,

mientras el olor a pescado inunda pasillos.

 

  

Silencio con grieta

 

Las Palmas, Bolívar, Colombia

 

Mi hermano sigue allí

después de cinco años

lo veo a través de la grieta,

mueve sus dedos

trata de sumar

pero nunca llega al número veintiocho

sigue confundiendo

la b con la d

y usa la manga de su saco

para limpiar el polvo

que se ha acumulado en sus zapatos,

le chiflo

lo llamo para ir a jugar

le digo que si quiere ver

los jeeps que chocaron

en la mitad del parque

pero no quiere moverse

sigue esperando

que alguien lo libere

del silencio que apunta

su frente.

 

  

Testigo despertador

 

Eran casi las doce

subí al tejado y extendí mis plumas

para que el último aire de la noche

se llevase las motas de polvo,

erguí mi cuello y cante por primera vez

entonces los sauces despertaron

 los caminos se ocultaron bajo sus hojas.

 

La segunda vez que canté

llamaron a la puerta con palabras

que nunca han pronunciado

las cabras ni los cerdos,

luego golpearon y patearon

hasta que cayó la puerta.

 

La tercera vez

vi al granjero escapar con su hija por el traspatio,

pasaron sobre el cercado

y rasgaron sus mangas

como si dejaran pequeñas banderillas blancas.

 

 

 

La cuarta vez

intentaban cruzar el río

mientras la corriente

los obligaba a despedirse.

 

 

Silencio rojo

 

Mi madre me llevó a la iglesia

dentro estaban los vecinos

 mis abuelos, mis tíos

y mis primos.

 

Fui a jugar con mi prima Luciana

pasamos bajo las bancas

y detrás del altar

observamos a las personas

que ardían en las llamas del infierno

prendimos una vela.

 

Mi prima entró al confesionario

yo me arrodillé

admito que me arrepiento

de mentirle a la maestra

al decir

que dejé mi cuaderno en casa

pero la verdad no hice la tarea

porque nos escondimos debajo de la cama

cuando vinieron por el vecino.

 Me arrepiento de robar los dulces de la tienda

después de que se llevaron

al vendedor monte adentro.

 

De prender el televisor

para no escuchar los gritos

de la madre que encontró

a su hijo en una bolsa de regalo.

 

El castigo será

ver a tu familia

dormir bajo el calor

de una onda explosiva

mientras permaneces despierta

con una pierna rota

y rezas tres padres nuestros

y un ave maría.

  

 

Silencio suspendido

 

La profesora Blanquita

siempre tendrá treinta años

vestirá una falda de flores

tenis blancos

y una coleta alta

pondrá su mano sobre mi hombro

me corregirá en secreto

 curará mis rodillas

cada vez que resbale en clase de deportes

 se quedará conmigo en el recreo

compartirá su sánduche

cuando olvide mi merienda en casa

pondrá una estrella en mi frente

cuando yo ubique nuestro pueblo en el mapa

y llorará con mis poemas

incluso ahora que cuelga

de un aceituno.

 

  

Rutina

 

Tender la cama

recoger el pelo que quedó

sobre la almohada

rasurar la cabeza por quinta vez

rellenar el sujetador con espuma

mirarse al espejo

ver la diferencia

quitar un poco de espuma

ponerse las botas

arrastrar los pies

arrodillarse con dificultad

llenar la cantina de leche

hacer el queso

ponerle sal

un poco más de sal

una cucharada más

perder el gusto

limpiar la cochera de los cerdos

llenar los comederos de las gallinas

y el bebedero de la cabra

dejar al perro encerrado en la casa

subir a la montaña

resbalar por el camino

sacudirse las manos

observar cómo choca el viento contra los árboles

 

dejarte caer al abismo

 

el vecino escucha ladrar al perro

y le abre la puerta

  

 

Lumbre

 

Mi hermano está jugando

con el encendedor

a quemar el cabello de mi muñeca favorita

quema las cortinas

mi cama

su cama

la cama de nuestros padres

que aun duermen después de cosechar el trigo

la cocina

el cereal que le gusta comer en el desayuno

la sala

el sillón donde mi padre se recuesta a leer el periódico

el jarrón que nos regaló la abuela

y las flores que tomé del jardín

el establo

las vacas

el caballo

y la cabra

el trigo que está sembrado frente a la casa

la casa del vecino

la casa del abuelo

la escuela

y los trabajos que aún no ha revisado la profesora

los arboles

las mirlas y los copetones

las lombrices

el búho

mi hermano quema

todo

el pueblo.



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