Zully Gutiérrez
Les presentamos una selección de poemas de la poeta cartagenera titulada: El otro cielo se llama: Cali
I. Las musas
Al principio de las eras,
Eva, no era Eva, era yo,
la primicia de las mujeres,
domadora de serpientes,
acostada entre las curvas de las montañas,
y valles de caña brava.
Había pasado milenios,
y la eternidad seguía su curso, debajo de nuestra piel y venas.
—El pecado no había nacido.
Al amanecer del sexto día, el polvo despertó de su matriz a un hombre adámico,
de tono rojo carmesí, elevado como estatua de bronce,
hecho a imagen y semejanza del polvo celestial.
De su costado perfecto,
una infanta, antes de crecer,
comió el fruto y lo compartió en un beso de cristal.
Así Adán le permitió a Eva llevar esa serpiente en lugar de lengua.
II. Vitral de la casa verde
Al principio de la Creación,
todo era verde:
la puerta del Paraíso,
el cielo de Cali,
la serpiente tentadora,
los senos de Eva,
las páginas del Árbol de la Vida,
la sombra de Dios en el Huerto,
la mirada de Adán,
el fruto de la Caída,
el río Cauca,
y la luz incomprensible de la lámpara
apagando la Eternidad.
III. Descendiente
El tiempo vive, rompiendo sus olas,
arrastrando su mar de leva,
entre mis pesados pasos,
las historias que llevo en mis zapatos,
herencia de otros territorios,
karma de mis antepasados,
jeroglífico de mi frente rayada,
piel sucia por la sangre derramada,
pesado linaje de un pueblo perdido,
hambre y dolor de mi cuerpo inmortal,
sin más espacio en la pared divisoria del caos.
IV. Nemola
Los habitantes invisibles del tercer cielo
enviaron una lluvia de semillas.
La tierra no supo cómo llamarlas.
Los árboles crecieron sin nombre propio, sin género.
La serpiente nunca encontró el fruto.
V. Mampaña
Entre los labios: el beso de muerte.
Sobre las ramas de la mampaña, la silueta de Caín canta como gallo.
Del arca: la corona de espinas.
En la lengua de Eva: la serpiente.
Sobre el Edén, el cadáver de Abel cuelga como árbol prohibido.
Zully Margarita Gutiérrez Martínez (Cartagena de Indias, 1987) es poetisa, escritora, investigadora social y gestora cultural con una destacada trayectoria dedicada al fomento de la literatura, la lectura y la escritura creativa en la región Caribe colombiana. Inició su camino poético a los 16 años, consolidando desde temprana edad una propuesta estética articulada en torno a la memoria histórica, la identidad afrodescendiente, las nuevas masculinidades, el territorio y la reivindicación del papel de las mujeres y las familias en la transformación social. Ha sido galardonada con el Premio Nacional de Poesía Gustavo Ibarra Merlano (2006) por su poemario Ofelia Blue, así como con el Premio de Poesía Rafael Núñez (2004). Es fundadora y directora del Taller Literario de Escritura Creativa Las Flores de Macondo.