21. Hugo Edilberto Ramos Quintero. El plumaje del cóndor
Como parte de las acciones del circuito literario «El plumaje del cóndor», que adelanta la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca en apoyo a la difusión de las voces literarias de este territorio colombiano, la revista literaria La Raíz Invertida publica, cada semana, a una autora o un autor cundinamarqués.
Este circuito literario, que recorre el departamento de Cundinamarca (Tierra del Cóndor) desde abril hasta octubre de 2026, culminará en noviembre, en el municipio de Cota, con la instalación del Segundo Encuentro Departamental de Escritores. Continuamos esta muestra con una selección de poemas de Hugo Ramos, de Nocaima.
HUGO EDILBERTO RAMOS QUINTERO Nació en Nocaima Cundinamarca (Colombia), el 11 de Noviembre de 1954. Docente egresado de la Normal Superior de Nocaima en 1976. Licenciado en Lingüística y Literatura en la Universidad de La Sabana, especializado en Educación Ambiental en la Universidad del Bosque Y en Pedagogía de la Recreación Ecológica de la Universidad Los Libertadores. Se desempeñó como docente al servicio del Departamento de Cundinamarca desde 1977 hasta 1993 cuando fue nombrado Coordinador del Programa Escuela Nueva donde fue gestor del Colegio de Las Mercedes municipio de Nocaima desempeñándose desde entonces como rector. Fue comisionado por la Secretaría de Educación del Departamento para capacitación de docentes en las áreas de lectoescritura y matemáticas. Ha publicado cuatro libros de poesía: “Un himno a la esperanza”, en 1998, “Pasiones”, en 1999, Senderos de Ensueño, en el año 2004, Utopías en el 2008. Coautor del libro de historia, Don Ismael, un paradigma de educador y de ciudadano.
Fundador del Encuentro Nacional de Poetas y Escritores de Nocaima Cundinamarca y de la Revista Cultural Calaima, como una nueva alternativa para difundir la cultura y del periódico Calaima Noticias, un periodismo diferente, con la colaboración de sus hijos Edgar Eduardo y Lilia Patricia.
Fue rector de la Institución Educativa Departamental Cacique Anamay de Nimaima Cundinamarca, de la Institución Educativa Departamental Las Mercedes y de la Institución Educativa Departamental del municipio de Nocaima, en Cundinamarca hasta el año 2013. Integrante de la Red Departamental de Escritores de Cundinamarca.
RECUERDOS
A veces no encontramos
El verso perfecto
Para que el alma
Pueda llorar sus penas
Y nos perdemos
En esos laberintos oscuros
De incertidumbre
Y tristes jornadas de recuerdos.
Eternos instantes que golpean la memoria.
Vuelven las tertulias alegres,
Las jornadas de versos y canciones
Las noches de copas,
De cervezas y música,
De lánguidas conversaciones
Guindadas por el sueño y el cansancio.
Instantes, momentos,
Ratitos cargados de imágenes,
Amadas por siempre,
Que las cenizas del tiempo
No han podido ocultar de manera perfecta.
Y persisten las huellas
Con sus sonrisas borrosas, cálidas,
Con sus consejos sabios
Y las miradas refulgentes
Bajo la luz temblorosa de una vela
Que se derrite poco a poco
Hasta perderse en la noche.
NOSTALGIA
De nuevo,
Dejamos escapar un verso
Sobre la soledad de la montaña.
El eco era mi voz,
En busca de un recuerdo más,
Escondido
En alguno de los poros abiertos
Entre los riscos olvidados
Por los labriegos que se fueron,
Por las mujeres mágicas
Que con ellos partieron
Después del último rosario.
El aire eran mis ojos
En viaje raudo
Sobre los bosques verdes
Que devoraron los cultivos
Que también se marcharon
Poco a poco
Con el cansancio de sus labriegos.
La brisa era una lágrima,
Que se transformó en lluvia,
En tormenta callada
Sobre la huella de los caminos viejos
Que esconden las pisadas descalzas
Del último abuelo
Que con su colcha de años y recuerdos
Paso a paso se marchó
Con su equipaje de nostalgia.
PASA EL TIEMPO
Pasa el tiempo,
Los calendarios suman
Poco a poco
Hasta arrugar la piel.
El corazón palpita su cansancio,
En medio de una sinfonía
De recuerdos,
Alegres unos,
Infortunados otros,
En una suma entretenida
De alegrías y nostalgias.
La tarde despide en el ocaso
Al año viejo que ha derrotado el tiempo,
En un abrazo de silencios
Que describe entre las horas trémulas
El peso arrebolado
De los sueños cumplidos,
Mientras la noche próxima
Le entrega sus luceros
A la ansiada alborada del año nuevo
Que saluda
Con su sonrisa
De esperanza.
DESVELO
Me desveló
El rugido de la montaña
Al abrazar los remolinos violentos
Del viento nocturno
Que acariciaba con furia
La nívea cumbre del páramo.
El frío que viajaba sin rumbo fijo
Sobre las alas de la noche.
El canto cristalino del arroyo
Dibujando paisajes
Con la complicidad
De la luna menguante
Que pintaban de colores fugaces
Sus aguas, al chocar bulliciosas
Con los sueños milenarios
De las piedras
Eternas como el tiempo.
El recuerdo de la tarde
Dormitando en silencio
Bajo una colcha de nubes
Que al pasar borraban tímidas
El follaje de los eucaliptos
Fatigados por el viaje del viento
El aliento azufrado
De sus aguas ardientes
Como la entraña misma
De esas cumbres inhóspitas
Borraron mi cansancio.
Y tus abrazos circundando mi cuerpo
También me desvelaron
Y la franqueza de tus palabras
Al jugar con tu sonrisa de niña consentida
Rondaron minuto a minuto
La calma de mi almohada
Llevándose mis sueños
A jugar con los tuyos
Bajo la placidez de una noche
Diferente tachonada de recuerdos,
Mientras recorríamos juntos
El fugaz laberinto de las horas.
MUJER INFINITA
Deshojando las flores de mi huerto
Te encontré el corazón
En la corola de una rosa en primavera.
Cada palpitar era una estrella
Una alabanza a Dios,
Una lírica nota enamorada
Sobre el pentagrama sutil de esa fragancia,
Jamás imaginada.
Te encontré toda,
Y eras la reina de una creación entretenida
Con tu cauta sonrisa
Abierta al horizonte,
Abierta al mar con sus arenas tibias
En las ignotas playas de otros tiempos.
Te encontré en el lenguaje virgen del huerto
Que aprendió a florecer
Con la caricia de tus manos,
Con el encanto de tus ojos
Y el delicado aliento
Que de tus labios
Se despide y vuela.
Te encontré desde el comienzo del tiempo,
Y te voy a encontrar hasta el último instante
Sobre las olas mansas
Que terminan su viaje
En el tierno regazo de tus brazos,
Mujer.
MI JARDÍN
Mi huerto es un jardín,
Una sinfonía de colores,
Un pequeño zoológico
Tibio y sonoro
Como la cascada de un arroyo
Que despierta el paisaje
Con su sonata cristalina.
Es la tierra de Princesa,
La maulladora y coqueta
Que juega a diario con los canarios
Y le apuesta a los colibríes
A volar por el aire entre las ramas de los árboles,
Mientras llega la noche para jugar con el ratón de turno
Antes de degustarlo a solas
En cualquier rincón,
Mientras Chitara, malgeniada y guerrera
Maúlla su pereza en el marco de la ventana favorita,
Desde donde coquetea con Leo
Su felino y nuevo compañero.
Es el sendero infinito de Rex,
El celador incansable de la granja,
Que disfruta emocionada
Cuando ladra y corre libre como el viento,
Cuando juega con Tobías,
Su compañero y maestro de andanzas,
Sordo por su vejez y casi ciego,
Lento al andar y amigo de sus amos.
Mi jardín
Es una fiesta de colores,
Una gama de sonidos envueltos en la sombra del bosque,
Donde pernoctan silenciosos
Las aves de corral,
Que disputan alegres el alimento,
Con conejos y cuyes
Al ritmo de mi pato rumbero
Que menea con el viento
Su añoso plumaje de colores.
Mi jardín es el bosque
Verde como el ropaje de los loros
Que degustan las frutas del huerto
Limpias como su vuelo,
Dulces como el candor de un paraíso.
Es la danza de los guaduales que no lloran
Porque los alimento con canciones
Y los dibujo silencioso
Con versos que a diario
Escribo entre los surcos
Que alimentan mi granja de sabores.
Mi jardín
No es más que el embeleso
De un hada soñadora
Que alienta sin descanso
El latido de amantes corazones
Que a diario despertamos
Con la nota sutil y delicada
De un madrigal de rimas encantadas
Y un enjambre despierto de ilusiones.
MI POEMA FELIZ
Hoy vi tu rostro
Entre la nívea ronda de tus sueños,
Con tu sonrisa ingenua
Dibujando paisajes
Sobre el lienzo invisible de un amanecer
Que despertó en tu lecho,
Sin pronunciar palabra.
Y vi sonriente
El sol por la ventana
Raudo posarse en el umbral silente
De tu inmensa ternura,
En una alborada de fantasías
Que van al infinito.
Hoy vi en silencio
Mil secretos guardados
En la noche serena de tus ojos dormidos
Y tu eterna sonrisa
Que despierta en mis ojos.
Ayer eras la sombra
Fugaz, desconocida,
Hoy la luz de mis pasos
Que modela mis versos
Sobre el edén multicolor
De mis canciones.
RECUERDOS…
Cuántos amaneceres
Disfruté al saludarte,
Y cuántos paisajes devoré silencioso
Por tus viejos senderos
Que aún recuerdo y pinto con nostalgia
En la acuarela multicolor
De mi memoria.
Siempre jugué con las horas
Para ganarle al tiempo
Y llevarme el rocío de tus caminos
En mi raído traje campesino,
Antes que el sol con su mágica flama
Devorara su encanto entre sus galas.
Eran los días de mi niñez lejana,
Las horas de la escuela, de la maestra,
De la niña que sin saberlo
Desvelaba mis noches,
Del arroyo donde pescaba sueños
Antes de jugar un ratito
Con el verde esperanza de tus paisajes,
Que inspiraron mis versos.
Eran los días, los meses, era el tiempo
De la fatiga trasnochada de la molienda,
Del castigo del sol, entre cañaduzales floridos
Y las frías jornadas bajo la lluvia
Entre la plenitud de la cosecha
De aquellos cafetales que se fueron un día
Y solo dejaron una cosecha de recuerdos
Sobre los troncos viejos.
Hoy he vuelto, pero todo es diferente,
Los caminos se fueron con mis pasos,
Mis alboradas cambiaron sus encantos,
Y las navidades son frías
Como el alma del páramo.
Las nochebuenas perdieron el sonido
Y el olor de los triquitraques,
El fulgor de las bengalas que jugaban conmigo
Y alimentaban la sonrisa de mis viejos,
son solo un vestigio
entre los arreboles que dibujaban
la nostalgia cansada del ocaso
sobre las sombras tenues de la montaña.