Revista Latinoamericana de Poesía

Revista Latinoamericana de Poesía

post

Gabriella Cinti



 

Presentamos los poemas de la poeta italiana Gabriella Cinti: El canto del origen, publicado por la editorial Mora Barnacle (Argentina, 2025). Los temas principales del poemario son el origen y la cadena del amor de los seres vivos.


Traducción: Antonio Nazzaro.
Revisión de la traducción: Elizabeth Uribe Pérez.

 

 

 

¿QUIÉN SABE SI LLORABAS?

Quién sabe si llorabas,
Dryopiteca pequeñita ,
para deletrear primero el aire con tus manos,
en la conquista del cielo con los ojos,

aparecido como el primer prodigio
en el claro de tus bosques,

Ninfa del Mioceno,
¿quién sabe si llorabas?

Tus verdes lágrimas,
el dolor descubierto en la sal sobre tus labios,
en la tierra caían,
acogiste así en ti también
el llanto de tus hermanas de antes.

Treinta millones de años para saborear
el sufrimiento como un sabor; más tarde,
convertido en resina vidriosa,

la doliente Mirra perlará
con cera de marfil el llanto de amor,
para ti quizás salvado
Niña Primate, cachorra de nuestra forma.

Entre los árboles latía tu corazón,
tus dientes sonoros marcaban el respiro
en sonidos de prepalabra.

Y no sé si llorabas,
si entendías la música de la sabana,
la voz de las coníferas,
la inteligencia del silencio.

Sé tanto como tú del misterio de las ramas,
de los bosques tan a menudo enemigos.

¿Cuántos millones de años
tiene la historia de mis lágrimas?

Y tú, quizás, por primera vez en la espesura verde
viste caer,
tus perlas, no de lluvia
y distinguiste el rocío del dolor,
quizás solo un chirrido más débil
para nombrarlas.

Quién sabe si llorabas, entre cortinas de robles,
¿Tú que migrabas de estado,
Tú menuda entre los gigantes,
Tú que por grados sutiles
llegabas a lo humano?

Me alcanza como un sordo estruendo
de eras inmensas para ti inexplorables,
la voz de tu llanto desconocido,

la transición de los mundos iniciada
más allá del océano abisal
encerrado sobre tus pequeños hombros.

En el mío, recojo tus inconscientes
lágrimas fósiles,
los suspiros nunca emitidos,
el amor que no pudiste
ni siquiera pensar.

Pero, ¿quién sabe si llorabas?


*

 


Los Dryopithecus, literalmente "monos arbóreos" (más etimológicamente, robles), vivieron entre Europa y África en el Mioceno, hace entre treinta y veinte millones de años. Después de las grandes glaciaciones, se crearon hábitats boscosos, donde "mi" pequeño mono (de unos sesenta centímetros de altura) se ganó un lugar en la historia, alcanzando una posición erguida y fortaleciendo el aparato masticador que fortalecerá no solo su capacidad alimentaria, sino incluso la emisión vocal, iniciando sin embargo decisivamente el proceso de hominización. A esta época quizá se remonta el cierre del océano de Tetis y el nacimiento del Mediterráneo, como remanente de aquellas aguas abisales.

 


*

CHISSÀ SE PIANGEVI?

Chissà se piangevi,
Dryopiteca piccolina ,
a sillabare per prima l’aria di mani,
la conquista del cielo con gli occhi,

apparso per primo prodigio
nel varco dei tuoi boschi,

Ninfa del Miocene,
chissà se piangevi?

Le viridate tue lacrime,
il dolore scoperto nel sale sulle labbra,
a terra cadevano,
hai accolto così in te anche
il pianto delle tue sorelle di prima.

Trenta milioni di anni per assaporare
il soffrire come un sapore; più tardi,
cangiata in resina invetriata,

la dolente Mirra imperlerà
di cera d’avorio il pianto d’amore,
a te forse risparmiato
Bambina Primate, cucciola di nostra forma.

Tra gli alberi batteva il tuo cuore,
i tuoi denti sonori ritmavano il respiro
in suoni di preparola.

E non so se piangevi,
se capivi la musica della savana,
la voce delle conifere,
l’intelligenza del silenzio.

Ne so quanto te del mistero dei rami,
delle foreste troppo spesso nemiche.

Quanti milioni di anni
ha la storia delle mie lacrime?

E tu forse per prima nel folto verde
le hai viste cadere,
perle tue, non di pioggia
e hai distinto la rugiada dalla pena,
forse solo uno squittio più debole
per nominarle.

Chissà se piangevi, tra tende di querce,
Tu che migravi di stato,
Tu minuta tra i giganti,
Tu che per gradi sottili
pervenivi all’umano?

Mi giunge per sordo boato
di immani ere per te inesplorabili,
la voce del tuo pianto sconosciuto,

la transizione dei mondi avviata
oltre l’oceano abissale
richiuso sulle tue piccole spalle.

Nel mio, raccolgo le tue inconsapevoli
lacrime fossili,
i sospiri mai emessi,
l’amore che non hai potuto
neppure pensare.

Ma chissà se piangevi?

 


Dryopitechi, letteralmente “scimmie degli alberi” (più etimologicamente, querce), abitarono tra Europa e Africa nel Miocene, tra trenta e venti milioni di anni fa. Dopo le grandi glaciazioni si crearono habitat boschivi, dove la “mia” piccola scimmia (una statura intorno ai sessanta centimetri) si conquistava un posto nella storia, raggiungendo la stazione eretta e potenziando l’apparato di masticazione che rafforzerà la sua capacità alimentare, se non, addirittura, di emissione vocale, avviando comunque in modo decisivo il processo di ominizzazione. Risale forse a questo periodo la chiusura dell’Oceano Tetide e la nascita del Mediterraneo, come residuo di quelle acque abissali.

 

 

 

 

 

SUEÑO DE YUBARTA

Debería tomarme de la mano
con los dedos aflorados desde adentro,

para consolar la tartamudez de los pasos,
tenues por silencio de amor.

Añado, como en griego,
una sílaba al final
de la palabra, para hablarte más de cerca.

La frase renunciada reposa entre las almohadas,
entre fibras de lino, como un bordado antiguo,
el nombre del vacío en el vacío del nombre,
camafeo de ausencia en la soledad
almidonada de las sábanas,

Ama al sueño, al dolor
corteja la noche de las cosas,
donde la memoria cede al sueño,
el mismo abismo: nunca fue ilesa la salida.

Se desvanece por demasiado sol
o por demasiada oscuridad.

En multitud los deseos disueltos
como los cinco mil salmones
que escaparon en masa durante el eclipse,
crónica y destino, alineados
en común sustracción,
y la palabra no salva.

Amor ausente que no detiene la oscuridad…

Como último intento pruebo el vuelo invertido,
modulando el último sonar
pero de ti, Yubarta perdida en el más allá,
solo encuentro tus lágrimas azules,
prestadas a mis ojos.

 

 

SOGNO DI MEGATTERA

Dovrei prendermi per mano
con dita affiorate da dentro,

per consolare la balbuzie dei passi,
fiochi per silenzio d'amore.

Aggiungo, come in greco,
un dito di sillaba in fondo
alla parola, per parlarti più da vicino.

La frase rinunciata riposa tra i cuscini,
tra fibre di lino, come un antico ricamo,
il nome del vuoto nel vuoto del nome,
cameo di assenza nella solitudine
inamidata delle lenzuola,

Ama il sonno, il dolore,
corteggia la notte delle cose,
dove memoria cede al sogno,
lo stesso abisso: mai illesa fu l’uscita.

Ci si dilegua per troppo sole
o troppo oscuro indugio.

In folla i desideri dissolti
come i cinquemila salmoni
fuggiti in massa per l’eclissi,
cronaca e destino, allineati
in comune sottrazione,
e la parola non salva.

Amore assente che non arresta il buio...

Per estremo tento il volo rovesciato,
modulando l'ultimo sonar
ma di te, Megattera smarrita nell’oltre,
incontro solo le tue lacrime azzurre,
prestate ai miei occhi.

 

 

 

 


Gabriella Cinti, nacida en Jesi. Italianista, estudiosa de griego, poeta, escritora y ensayista. Entre sus publicaciones encontramos los poemarios: Suite per la parola, 2008; Euridice è Orfeo, 2016; Madre del respiro, 2017; La lingua del sorriso. Poema da viaʁgio, 2020 (Primera edición 2022 y segunda edición, 2024). Los ensayos: Il canto di Saffo, 2010; EMILIO VILLA e l’arte dell’uomo primordiale: estetica dell’origine, 2019; All ’origine del divenire. Il labirinto dei Labirinti di Emilio Villa, 2021. Ha sido reseñada en la prensa nacional y en importantes publicaciones. Ha sido traducida al inglés, griego, rumano, polaco y español. Su novela Polifema ganó el premio editorial Mangiaparole del Progetto Cultura 2023.

 

 



Nuestras Redes