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03 Ago 2018 / 09:24 am

Bukowski, rudeza y ternura

Por Diego Peña

En alguna entrevista Bukowski afirmó que mientras su padre lo golpeaba, él aprendió a sentir el dolor  y dejarlo pasar sin inmutarse. A mi parecer, esta es también la definición de su poesía; mostrar emociones intensísimas de la vida y no detenerse en ellas, pues la vida fluye. Es decir, hacer una especie de crónica poética en la que una emoción se muestre con su contexto. La presente selección espera revelar y aclarar más esto con los poemas que siguen y unas notas al pie.

He decidido dividir en tres tipos las emociones que presenta la poesía de Charles Bukowski: rudas, tiernas y mixtas. La clasificación corresponde a la perspectiva desde donde el poeta, a mi entender, hizo esas “crónicas poéticas”.

 

 

 

Rudas

abraza la oscuridad[1]

la confusión es el dios

la locura es el dios

 

vivir en paz perpetua es

vivir en muerte perpetua.

 

la agonía puede matar

o

la agonía puede sostener la vida

pero la paz es lo peor

caminar

hablar

sonreír,

aparentar que somos.

 

no olvides las aceras

las putas,

la traición,

el gusano en la matanza,

los bares, las prisiones,

los suicidios de los amantes.

 

aquí en América

hemos asesinado a un presidente y a su hermano,

otro presidente ha dejado el cargo.

 

la gente que cree en la política

es como la gente que cree en dios:

aspiran viento con pajitas

dobladas.

 

no hay dios

no hay política

no hay paz

no hay amor

no hay control

no hay proyecto

 

mantente alejado de dios

persiste en la turbación

 

deslízate.

 

 

 

El nihilismo que expresa el anterior poema se muestra desde el concepto, es decir, el autor no describe una situación concreta. El poeta define la ausencia de sentimientos gratos como el amor, la política, dios, etc. y desde esa esencia nos deja ver un mundo en total desbarajuste. Muestra lo más terrible, pero al “deslizarse” deja que este se vaya; aunque exista. La perspectiva ruda del mundo, en este poema, se rebela en las definiciones. A diferencia del poema siguiente, en el que el hecho o la situación es la que no tiene una posible buena salida y por ello el mundo se presenta con mucha rudeza. Pero como en el primer poema, uno debe deslizarse.

 

 

 

su único hijo[2]

 

resistir solo tiene

sentido

si sales

ganando

algo

al

final.

pero resistir

sencillamente por

resistir

es el desgraciado

empeño

de millones.

 

recuerdo

aquella vez

que enterré a mi

amor

y regresaba

después del

funeral con

su único hijo;

en vez de reconocer

el hecho

de la vida adulta

de rechazo y soledad

y la muerte de su madre

solo

hablaba

de la pasta

que

estaba ganando

ahora.

 

pensaba que

había resistido

pero no

era

así.

en su vida

no le

quedaba

nada

que perder.

 

era como un

pedazo de

carne en una

carnicería.

 

y pensar

que ella

hablaba de

él con cariño

casi

todas las noches

antes de

dormirnos.

 

 

Vemos más claro aquí la “crónica poética”, pues describe cómo recibe la muerte de una madre un hijo que no ha aceptado esa vida que fluye, a pesar de que le rocen emociones tan rudas como el duelo.  

 

 

 

Tiernas

 

la noche que me iba a morir[3]

la noche que me iba a morir

estaba sudando en la cama

y se oían los grillos

y había una pelea de gatos afuera

y sentía mi alma caer a plomo atravesando el

colchón

y justo antes de que tocara el suelo me levanté de un salto

estaba tan débil que casi no podía andar

pero me  puse a dar vueltas y encendí todas las luces

luego conseguí volver a la cama

y otra vez mi alma cayó a plomo a través del colchón

y me levanté de un salto

justo antes de que tocara el suelo

di vueltas y encendí todas las luces

y luego me volví a la cama

y para abajo otra vez y

yo para arriba

a encender todas las luces

 

tenía una hija de 7 años

y estaba seguro de que no me quería muerto

de otro modo no habría

importado

pero en toda aquella noche

nadie llamó por teléfono

nadie pasó con una cerveza

mi novia no llamó

tan sólo se oían los grillos y hacía

calor

y yo seguía en la brega

venga a levantarme y acostarme

hasta que la primera luz del sol entró por la ventana

filtrándose entre los arbustos

y entonces me metí en la cama

y el alma se quedó

dentro por fin y me dormí.

ahora la gente se pasa por aquí

aporreando puertas y ventanas

el teléfono suena

el teléfono suena una y otra vez

recibo cartas estupendas por correo

cartas de odio y cartas de amor.

todo vuelve a ser igual.

 

 

 

En el anterior poema, encontramos un Bukowski que logra encontrar un apego a la existencia, pues hace lo necesario para no morirse. Ese amor filial que le produce su hija, quizá la única persona que para él valga,  hace que el poema se adscriba en esas emociones tiernas que logran sostener la vida y al poema mismo. Sin embargo, al amanecer todo se mantiene igual, ya que todo continúa y el momento de desesperación no pausa al mundo.  La casi muerte de alguien solo le importa a su hija. 

 

 

 

Mixtas

 

 

Pájaro azul[4]

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero yo le echo whisky encima y me trago

el humo de los cigarrillos,

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que esté ahí dentro.

Hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres

hacerme un lío?

¿es que quieres

mis obras?

¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros

en Europa?

Hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir

a veces por la noche

cuando todo el mundo duerme.

Le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas

triste.

Luego lo vuelvo a meter,

y él canta un poquito

ahí dentro, no le he dejado

morir del todo

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es tan tierno como

para hacer llorar

a un hombre, pero yo no

lloro,

¿lloras tú?

 

 

 

A diferencia de la noche en que me iba a morir, aquí el espíritu tierno reside en el interior; el individuo. Mientras que en lo externo, incluso en la parte superficial de la persona, reside todo el espíritu rudo; el mundo. Es decir, Charles Bukowski encuentra, a mi parecer, una convivencia casi indivisible entre la ternura y la rudeza. Aunque al final no llore, el pájaro azul persiste en él. Quizá esa no contradicción entre los dos es lo que hace que la vida fluya sin que en ninguna de las emociones se detenga.

 

 

Coda

Una cosa más que encuentro y me gustaría anotar, aunque posiblemente ya la haya notado el lector,  es que el poeta prefiere ser más directo y no usar tanto la imagen lírica; al estilo de la escuela norteamericana fundada, entre otros, por Whitman. No obstante, el autor con el siguiente poema nos demuestra que tan bien puede escribir de esa forma:

 

 

 

La consumación de la tristeza[5]

 

oigo incluso las montañas

su manera de reír

sus laderas azules arriba y abajo

y ahí en el agua

los peces lloran

y toda el agua

son sus lágrimas.

escucho el agua

las noches que bebo

y la tristeza se hace tan inmensa

que la oigo en el reloj

se convierte en los pomos de la cómoda

se convierte en el  papel en el suelo,

se convierte en un calzador,

un recibo de la lavandería,

humo de tabaco

que trepa por un templo de enredaderas oscuras…

 

poco importa

 

muy poco amor no está tan mal

ni muy poca vida

lo que cuenta

es esperar en las paredes

nací para eso

 

nací para chulear rosas de las avenidas de los muertos.

 

 

 

 

 

Diego Peña (Bogotá, 1996) Estudiante de Filología Clásica en la Universidad Nacional de Colombia y de creación Literaria en la Universidad Central. Actualmente es miembro fundador de la segunda generación del grupo literario Contracartel.

 

[1] Tomado de Toca el piano como un instrumento de percusión hasta que los dedos te empiecen a sangrar un poco de editorial Visor de Poesía.

[2] Tomado de La noche desquiciada de pasos de Editorial Visor de Poesía.

[3] Tomado de Toca el piano como un instrumento de percusión hasta que los dedos te empiecen a sangrar un poco de editorial Visor de Poesía.

[4] Tomado de Ciudad Seva

[5] Tomado de Ruiseñor, deséame suerte editorial Visor de Poesía


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