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05 May 2020 / 08:56 am

Las alas también dejan huellas, un ancho vuelo permanente en el aire asombrado de la memoria ronda la poesía de la escritora colombiana Tatik Carrión Ramos (Chía, Cundinamarca, 1985), trinar de pájaros que abre las jaulas de nuestros ecos. Presentamos aquí un conjunto de sus poemas.

 

 


Desolación

 

¡Cuántas cenizas de rostros!

En las ruinas todo es más triste,
hasta el silencio.

En el desierto de lo que fue una hoguera
se recuerda mejor:
pasan nítidos los instantes,
revelaciones
de cuando fuimos otros.

El viento toca
los pies descalzos y pequeños
de la guerra,
los pies del abandono y
la tragedia.

Una mirada y otra,
y otra más,
los ojos preguntan
los cadáveres responden.

Las mujeres y sus cantos.
Las mujeres y su angustia.
¡Cuántas cenizas de los sueños!
Y el corazón como siempre
inocente
como un niño perdido
en la noche.

 

 


Habla con los pájaros

 

El niño habla con los pájaros
sobre los secretos
del corazón de los hombres.

Sus ojos no ven
lo que alma intuye,
sus pobres ojos de sombras
que danzan en la espesura
de sus deseos infantiles.

Nadie lo ama porque es ciego,
eso dice,
y eso lee en braille
en el rostro de su padre.

¿Adónde irá el niño
de la eterna noche?

El niño conversa con los pájaros
con los anunciadores
de amores y desgracias.

De lejos unos ojos lo buscan,
de lejos, su abuela enciende
velas a su nombre.

Y la muerte llega
como un milagro de luz
a sus ojos desamparados.

 

 


El amor

 

Nadie puede lanzarles
ni la primera ni la última piedra;
solo ellos,
los ausentes compañeros
saben que hablo
en el idioma de los pájaros.

Siguen juntos
pero ninguno ha regresado
desde que se fue,
perdidos se siguen encontrando
en los libros que comparten,
en la cama que ya no les pertenece.

Se anochecen,
se suceden,
se escriben
sin correspondencia.

Lo único que los junta
es el tiempo en que fueron otros
y el plazo aplazable
de las esperanzas muertas.

Ambos fueron delirio
aves en contracorriente
voces de su propio sueño,
fueron
condenas dulces
y,
piel sobre papel.

Nadie puede
lanzarles la primera piedra
ni la última,
porque la edificación de su amor
siempre estuvo en el aire.

 

 

Sagrado vuelo

 

Todo hombre dormido es un ángel.

Un ser en reposo que,
ausente de la realidad, vuela.

Entregado al ensueño y vulnerable
a todo bien y a todo mal,
baila alrededor del fuego.

Sereno y frágil,
se asoma a la profundidad del aljibe,
lava su cabeza con agua de estrellas
y caminando al son de la lluvia,
entona una canción al presente.

Su piel respira, mientras
mueve delicadamente sus labios.

Su luz, enceguece mis sombras.

Cierro mis ojos ante la belleza
y me entrego bien despierta
al sagrado vuelo.

 

 

Oquedad

 

Un columpio vacío
sigue meciéndose en mi memoria.

Reconstruyo el parque deshabitado.

El viento recorre los mismos árboles
un poco más viejos,
más cansados y grises.

Nada se oye en el recuerdo.

Tropiezo
con la misma piedra de la infancia.

 

 


Extravío

 

Arrojo palabras al cielo
que se vuelven pájaros.

Presagio colores
y ellos,
se tiñen de amaneceres
y tormentas.

En el paraíso de mis memorias
posándose sobre las breves angustias
de este territorio olvidado;
viajan hacia otras orillas
donde la herrumbre no sabe a pérdida.

Proclamo palabras
en las tristes horas de este rostro,
ave que recorre los cielos
en busca
de mi extraviado canto.

 

 

Sobre la tristeza

 

Wislawa saludaba a la tristeza,
en cambio, yo quiero vestirla
y despacharla.

Darle las gracias,
limpiar su sombrero
y recortarle
esa melancolía tan larga.

Comentarle que de ella
lo que más me gustó
fue el silencio
y las lloviznas
que ahogaban mis fantasmas.

¡A nadie debo más sino a ella
fiel tejedora de recuerdos!

Ahora que se va le empaco
365 insomnios,
12 cartas nunca enviadas
y un libro fracasado de poemas.

¿Qué será de ella?
¿Qué será de mí sin su presencia?

Dime Wislawa,
¿Cómo se despide a la tristeza
cuando uno mismo es ella?

 


***

 

TATIK CARRIÓN RAMOS - Magíster en español y literatura. Asesora de proyectos educativos, editoriales y literarios. Promotora de lectura, docente de literatura y escrituras creativas. Ha desarrollado los proyectos: Encuentro de Escritores Fuerza de la Palabra, Programa Radial Tertulia Poética y su blog personal “Tatikescribe” en el cual comparte poemas y cuentos de autores universales. Desde hace dos años, publica de manera bimestral en la Revista QuiraMedios, a autores colombianos en los géneros de poesía, cuento y ensayo. Entre los Premios y distinciones recibidos por su obra, destacan: Premio de novela, Estímulos 2019; Premio de Poesía, Estímulos 2019, Premio de Cuento, Estímulos Chía 2018. El micro relato “El paseo” fue destacado por su calidad narrativa la FILBO 2015. El “El Gato Escritor”, obtuvo el Premio a las Narrativas Culturales del Ministerio de Cultura en 2012 y el cuento, “La lagartija” fue finalista de I Premio Nacional de Cuento, La Cueva en 2011.


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