Revista Latinoemerica de Poesía

Revista Latinoemerica de Poesía

post

El sismo y el mar: la vista sobre el desfiladero



El sismo y el mar: la vista sobre el desfiladero

(Sobre Cuaderno de California de Santiago Espinosa)

 

Por Guillermo Ruiz Vega

 

Pienso en mi padre y en los amigos de mi padre.

En Alberto Sarria, que era un movimiento

terrestre.

El hotel Fairmont

 

En Cuaderno de California de Santiago Espinosa existe todo un marco de composición, el cual desde el epígrafe de Alain Badiou “Los enamorados están solos en el mundo” entabla, de manera constante, una correspondencia con varios elementos que componen el entramado de la obra. Hálitos que, aunque paralelos o distantes en un sentido conceptual, impulsan la intención prosaica de los poemas que constituyen, particularmente, esta posibilidad de escritura.

Es entonces cuando la experiencia de lectura (en este caso refiero el tema a un plano más personal) entra en un tipo de conflicto con la concepción primera que se tiene de la poesía: aquello que se espera del texto poético. El verso con una intención fonética, la rima encarnando el modo del lugar común, la imagen en función de la complejidad y su vaga intención de ser interpretada; lo que deja de interpelar al lector y aleja el diálogo universal que debería existir entre la obra y la propia condición humana.

En varios de los poemas que componen Cuaderno de California puede vislumbrarse un relato que, casi de manera cartográfica, dibuja el viaje de una pareja desde los desfiladeros donde se rompen las olas, junto a la carretera (momento inicial del viaje), hasta las visitas a los museos en las ciudades de California - Estados Unidos. El Hotel Fairmont, en San Francisco, y cómo en el transcurso del viaje la contemplación y el trasegar material, se ven atravesados por las memorias familiares, las concepciones ancestrales, la lógica científica y la amistad. Un universo que reafirma la hoja en blanco, el papel y la escritura en ejercicio, como un espacio donde caben múltiples, si no infinitas, posibilidades.

 

Cuando temblaba la tierra se estremecían

las bibliotecas, familias se escondían

bajo las mesas. Pero esto no era así

para mi padre o para Alberto.

Tendrías que ver la ternura, la alegría

con que narraban el lenguaje de los sismos,

como si los ancestros les hablaran.

 

El hotel Fairmont.

 

Los enamorados, la figura del padre, el diálogo contemporáneo entre la historia y la contemplación presente en los diferentes espacios que transitan “los enamorados”; los libros que leen durante el viaje y cómo estos le atribuyen otro tono, color y formas que distan del propio lugar de enunciación (de unos personajes que a su vez van cobrando forma) permiten la lectura lineal de todo un relato que encuentra su vitalidad en la quietud y el movimiento. En estos espacios convergen, de manera orgánica, la reflexión, el carácter nostálgico y evocativo; figuras de pensamiento como la metáfora, la analogía y la ironía; y un tipo de dilación que estira la prosa hasta la historia y el pasado distante. Un relato que, sin demeritar su intención y forma poética, apela a una perspectiva más horizontal respecto al tratamiento del lenguaje y a una construcción de la imagen poética que dialoga estrechamente con el lector. Y que, sin despojar del todo a este último de la disposición lectora como obligatoriedad, encuentra su valor en la sencillez con que trata la palabra escrita.

 

De algún modo regresábamos. Hablabas con tanto amor

sobre el taller de los muñecos, antes de que tu padre

se fuera a Nueva York. De una visita al mar

y de las tardes en que todas, tu madre y tus hermanas,

observaban con los binóculos el matadero municipal.

…Pero algo regresaba hasta nosotros.

 

Una piedra arrojada en la mitad del camino,

un pueblo fantasma sobre la carretera.

 

Ligadura.

 

Además resulta de suma importancia volver sobre el lugar de enunciación, la voz o tipos de voces latentes en varios de los poemas, lo latinoamericano como condición “social” de los personajes; y cómo estos se ven atravesados, en el mismo acto de contemplación, por múltiples reflexiones sobre la migración latina en América del Norte, el desarraigo cultural, “ese lugar para quedarse”, la añoranza y la extrañeza, en una suerte de tierra prometida.

La prosopopeya es a su vez una de las figuras retóricas de pensamiento, que vuelve constantemente en varios de los poemas que componen el poemario Cuaderno de California. Lo anterior expresado en las manifestaciones casi humanas (en la personificación) de animales u objetos inanimados. A veces presente en metáforas o dentro de una lógica poética que encuentra su lugar en el tono prosaico y el relato; y que además vislumbra de manera sorpresiva la imagen poética, en el término del mismo poema.

 

Y luego las ballenas

se marcharon

 

con sus preguntas de ámbar y silencio

 

las ballenas levitando

entre lo más oscuro del mar,

 

remotas,

oceánicas,

impredecibles montañas.

 

Monterrey.

 

Es por ello que en Cuaderno de California puede verse una nueva posibilidad de la imagen construida ahora guiada por el tono narrativo. Un compilado de poemas que podría leerse a manera de relato y cuyo aliento o motor es el acto de contemplación. Aquel “hombre que encuentra su lugar entre la multitud y el movimiento”, como afirmó Baudelaire en El pintor de la vida moderna. Así pues, la intención comunicativa encuentra un valor esencial en la sencillez y en una perspectiva más horizontal, relegando así la óptica dogmática y artificiosa de la poesía; lo que a su vez desmitifica la relación abstracta, la concepción ilustre y la noción de ocultamiento que suele tenerse sobre esta. Asunto que permite concebir las nuevas búsquedas y propuestas que existen en la poesía actual, latinoamericana y contemporánea como innovadoras y disruptivas, dentro de un género que suele ser incomprendido y a veces lejano al público convencional.

 

Santiago Espinosa (Bogotá, 1985) Crítico y poeta. Es filósofo y literato en la Universidad de los Andes. Actualmente se desempeña como profesor del Gimnasio Moderno de Bogotá. Sus poemas y ensayos han sido publicados en su país y en el exterior. Fue jefe de redacción del periódico La Hoja de Bogotá hasta su disolución en 2008. En 2010 publicó Los ecos, su primer libro de poemas. Lo lejano, su segundo libro, fue publicado en Ecuador por El Ángel Editor en junio de 2015. En mayo la editorial Valparaíso de Granada, España, publicó su libro Escribir en la niebla, compilación de ensayos sobre 14 poetas colombianos.  

 

Guillermo Ruiz Vega (Bogotá) Estudiante del pregrado en Creación Literaria de la Universidad Central. Ha participado en publicaciones como Insurrección poética (2022) con el poema Nos tendrán que matar a todos y en la escritura independiente de guiones, textos narrativos y crónicas literarias. 



Nuestras Redes