• 796
    22 Ago 2018

    Por Hellman Pardo

    Vértigo. Pájaro. Al leer a Pallares, la jaula de Pizarnik parece anunciar el vuelo. Las palabras del caribe retornan a su origen, es decir, al patio, a la fogata, al palenque. Todos los colores del mar suenan en el pecho del sol, en la luz transparente de su lenguaje. Celebremos la reciente visita de la poeta a Colombia, y sus asuntos pendientes.   

       

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  • 1414
    22 Ago 2018

    En el centenario de la muerte del poeta expresionista Georg Trakl (1887 – 1914), presentamos una selección de poemas escritos por poetas colombianos en homenaje a su obra. El aporte del autor de “Sebastián en sueño” a la literatura universal es invaluable.

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  • 760
    22 Ago 2018

     

    El 3 de noviembre de 1914, en un hospital psiquiátrico de Cracovia, el poeta austriaco Georg Trakl se suicidaba con una pujante sobredosis de cocaína. Un polvo blanco cubría entonces el cuerpo azulado de un joven de veintisiete años de edad, que no había soportado las mortíferas armas que amplificaban la historia destrozada de Europa.

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  • 676
    22 Ago 2018

    Sin duda, Lucía Estrada es el horizonte de la reciente poesía colombiana. Un halo de misterio abona su palabra. Fecunda el silencio y lo regresa como un eco que no se detiene. El tiempo de la poesía, su tiempo, es un péndulo imperecedero.

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  • 665
    22 Ago 2018

    "Luz, más luz", suspiraba Goethe momentos antes de morir. Quizá Maiakovski, antes de disparar a su corazón, haya dicho "luz, pero también sombra". Su poesía ilumina y oscurece. Transfigura y se arraiga. Contempla y enmudece.

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  • 663
    22 Ago 2018

    Por Hellman Pardo

    Cien años de cargar todos los caminos. Cien años hincando el diente en el castellano. Cien años entre números, letras, símbolos. El hombre imaginario es también el hombre que perece ante lo cotidiano y lo no creado, y tal como lo afirma en el último brindis "solo nos queda el mañana", lo inexplorado, ese mañana que aún perdura en Nicanor Parra.  

     

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  • 735
    22 Ago 2018

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    .Por Guillermo Saavedra

    ¬†   SENTADO en un sill√≥n del amplio y austero living de su departamento c√©ntrico,¬†Joaqu√≠n Giannuzzi (Buenos Aires, 1924) se parece a lo que √©l opina de s√≠ mismo:¬†un hombre com√ļn. Pero esa apariencia, como la de sus versos, es enga√Īosa. El hombre de 78 a√Īos sentado en el living de su casa, tiene la misma serena eficacia¬†de su poes√≠a: ambos carecen de encantos superfluos, no buscan seducir por el camino¬†de la complacencia f√°cil ni del alarde de ingenio; ambos miran el mundo con una¬†mezcla de perplejidad y desencanto pero con la secreta fe de que algo ocurrir√° en √©l¬†para justificar tanta desdicha. Y, mientras tanto, el resultado de esa contemplaci√≥n¬†que es la poes√≠a de Giannuzzi ofrece el tributo de su belleza, a veces nerviosa como¬†un p√°jaro encerrado en una habitaci√≥n, otras veces pl√°cida, como el aire que rodea¬†a las cosas que hacen la intermitente armon√≠a del mundo, pero siempre conmovedora¬†como una descarga el√©ctrica. Con menos estridencia que otras voces, la de este hijo de un inmigrante italiano viene¬†diciendo lo suyo desde hace m√°s de cuarenta a√Īos:¬†Nuestros d√≠as mortales¬†(1958),¬†Contempor√°neo del mundo¬†(1962),¬†Las condiciones de la √©poca¬†(1967),¬†Se√Īales de¬†una causa personal¬†(1977),¬†Principios de incertidumbre¬†(1980),¬†Viol√≠n obligado¬†(1984),¬†Cabeza final¬†(1991), textos reunidos en 2002 en su¬†Obra po√©tica, con el valioso¬†agregado de un nuevo libro hasta entonces in√©dito:¬†Apuestas en lo oscuro, que¬†Giannuzzi termin√≥ de escribir dos a√Īos antes. El conjunto permite apreciar la consistencia y la singularidad de la obra de uno de¬†los m√°s grandes poetas argentinos, alguien que dice haber "reemplazado a Dios por¬†Bach en su coraz√≥n"; que ama las paradojas no como un tributo al ingenio sino a la¬†verdad, que suele ser, tantas veces, contradictoria; y que est√° abierto, con generosa¬†sensibilidad, a las nuevas voces que la poes√≠a no deja de producir en una Argentina¬†lastimada por la crisis pero m√°s viva que nunca.     ¬ŅC√≥mo fueron sus or√≠genes familiares y cu√°les fueron sus primeras lecturas?   Mi padre era obrero de la construcci√≥n, de modo que mi hogar era muy humilde. All√≠¬†no hab√≠a libros. Ni siquiera papel para escribir o dibujar, que fue una de mis primeras¬†pasiones. √Čl fue uno de esos tantos inmigrantes italianos que quer√≠a ver a su hijo¬†progresar en la sociedad, en un pa√≠s en que esto era posible. Yo lo complac√≠ a medias,¬†porque llegu√© a iniciar la carrera de ingenier√≠a pero no la termin√©: descubr√≠ muy¬†pronto que no era para m√≠, caus√°ndole a mi padre una decepci√≥n. Lo √ļnico que¬†lamento es que √©l haya muerto sin ver siquiera mi primer libro publicado. Pero, en¬†fin, la vida tiene esas cosas, ¬Ņverdad? Lo cierto es que en esa casa no hab√≠a libros aunque,¬†claro, s√≠ un gran respeto por la cultura letrada. Creo que la poes√≠a me lleg√≥ primero¬†como una emoci√≥n y a trav√©s de fragmentos, de astillas, como un par de versos¬†de¬†La divina comedia¬†que mi abuelo sol√≠a repetir como una letan√≠a. Pero el gusto por la escritura lo descubr√≠ en la escuela: el maestro de sexto grado nos¬†pidi√≥ que escribi√©ramos un resumen de un cap√≠tulo de¬†Facundo¬†de Sarmiento y para¬†m√≠ fue una revelaci√≥n. Descubr√≠ que la prosa de Sarmiento estaba impregnada de¬†materia po√©tica y descubr√≠ tambi√©n el placer de la lectura y de la escritura po√©ticas.     ¬ŅCu√°les fueron los poetas argentinos que hoy considerar√≠a cruciales para su formaci√≥n como lector y como poeta?   Sin lugar a dudas, Jos√© Hern√°ndez, Leopoldo Lugones y Alfonsina Storni.   ¬ŅQu√© encontr√≥ en sus obras de decisivo?   Primero, el esp√≠ritu nacional: creo que no hay gran arte sin un esp√≠ritu nacional, algo¬†que se ve en todas las grandes obras y tambi√©n en estos escritores. En la obra de¬†Lugones en particular, el esplendor verbal, casi milagroso. En Hern√°ndez, tambi√©n ¬†el esp√≠ritu del hombre de pueblo, su sabidur√≠a y su modo particular de expresar el¬†drama social de ese pueblo. Y en Alfonsina, la intensidad. En su obra se ve el drama¬†de la intensidad que parece ser producto de su visi√≥n de la condici√≥n de la mujer¬†como aquella que soporta el peso de la Historia. Ya eso se ve en Michelet, se ve en¬†Rimbaud. Esa postergaci√≥n que tan bien describi√≥ Virginia Woolf con su ejemplo de las hermanas imaginarias de Shakespeare: de haber existido y a√ļn con el mismo¬†talento de Shakespeare, habr√≠an terminado en un prost√≠bulo de Londres.   ¬ŅC√≥mo lleg√≥ a la publicaci√≥n de su primer libro,¬†Nuestros d√≠as mortales¬†y por qu√©¬†esper√≥ a los 34 a√Īos para hacerlo?   He sido un poeta muy poco precoz en lo que hace a la publicaci√≥n. Eso se debi√≥ en¬†parte a las dificultades materiales para hacerlo y, sobre todo, a una gran exigencia:¬†me pas√© mucho tiempo tirando poemas in√ļtiles y corrigiendo otros, que parec√≠an¬†menos descartables. Finalmente, llegu√© a la publicaci√≥n gracias a la intervenci√≥n de¬†H√©ctor A. Murena, quien hizo que lo editaran en Sur, nada menos.   Ese primer libro, publicado 17 a√Īos despu√©s de la aparici√≥n de su primer poema,¬†tambi√©n en la revista de Sur, es ya un libro maduro. ¬ŅC√≥mo fue encontrando su propia¬†voz, c√≥mo se fue liberando de la angustia de las influencias?   Toda literatura siempre es hija de otra literatura, salvo la primera, que no se sabe¬†qui√©n la hizo. No creo haber perdido la influencia de los autores que me han marcado.¬†Despu√©s, lo que pas√≥ es que mis lecturas aumentaron tanto que ya se vuelve m√°s dif√≠cil encontrar las pistas. Siempre he seguido, me parece, los faros de la √©poca. En¬†mis primeros a√Īos de lector adulto, fueron Rilke, Molinari, Gonz√°lez Tu√Ī√≥n, Lorca,¬†Neruda, Vallejo; y, m√°s tarde, los grandes poetas norteamericanos. Creo que he¬†hecho el mismo itinerario de los poetas de mi generaci√≥n, aunque, en mi caso, esa ubicaci√≥n¬†no est√° muy clara: algunos me incluyen en la generaci√≥n del 40; otros, en la¬†del 50... Lo que no creo es haber encontrado mi "propia voz", no s√© si es propia o¬†una mezcla de las voces de todos los mencionados.   Me parece que s√≠. Que hay una voz suya propia, que es consecuencia de una mirada¬†propia: sus poemas, muchas veces, parecen surgir de la precisa captaci√≥n de una¬†escena.   S√≠, es posible, aunque eso supone una visi√≥n del mundo previa. Y estar marcado por¬†el drama de mi √©poca. Todos los poetas expresan esa realidad, aunque no siempre de¬†forma expl√≠cita. Creo, eso s√≠, que ese rasgo que vos mencion√°s, la capacidad de apresar¬†una escena, me viene del trabajo durante a√Īos en el periodismo: all√≠, todo se¬†juega en velocidad, y de lo que se trata precisamente es de captar de manera directa¬†y lo m√°s objetiva posible, lo esencial de una situaci√≥n. ¬† La idea del poeta fatalmente inmerso en su tiempo es otra de sus ideas recurrentes,¬†incluso desde los t√≠tulos de algunos de sus libros:¬†Contempor√°neo del mundo,¬†Las¬†condiciones de la √©poca...   Es que no hay modo de escapar a la realidad. Incluso en¬†La divina comedia, la √©poca¬†trabaja activamente. La obligaci√≥n del poeta no es servir a una causa desde una ideolog√≠a¬†determinada sino ser consciente de qu√© sue√Īos y pesadillas est√°n hablando en¬†√©l, en nombre de sus contempor√°neos. En el caso de mi generaci√≥n, nuestro drama¬†ha sido la p√©rdida de la utop√≠a. Aunque debo aclarar que, en mi caso, no la considero¬†perdida sino en suspenso. Esto, claro, hoy no puedo decirlo desde la esperanza¬†sino desde la desesperaci√≥n.   ¬ŅCree que la par√°bola que traza su obra desde el primer libro al m√°s reciente permite¬†vislumbrar cambios en su visi√≥n del mundo o en su relaci√≥n con el quehacer po√©tico?   Si veo ahora el conjunto de lo que he escrito, debo admitir que hay cambios, una¬†suerte de evoluci√≥n, aunque no s√© si para bien o para mal. Por lo pronto, la simplificaci√≥n¬†de las formas, el cuidado creciente de la estructura del poema, el cuidado¬†escrupuloso -casi como si estuviera cuidando mi alma- en relaci√≥n a la adjetivaci√≥n,¬†y la preocupaci√≥n de evitar los cabos sueltos, una b√ļsqueda de coherencia en el¬†poema. Ahora se habla mucho de ruptura, pero esa actitud ante la escritura no va¬†conmigo. No la censuro en otros, me parece perfecto que la practiquen, pero no puedo hacerla propia. He tenido siempre una mentalidad cartesiana, racional a¬†ultranza, acentuada quiz√° por mis estudios cient√≠ficos de ingenier√≠a, que no parecen¬†estar presentes en mi obra pero la marcan sutilmente. Por supuesto, esa actitud suele¬†ser sobrepasada por la predisposici√≥n po√©tica, que incursiona en lo m√°gico y lo emocional. He tratado de evitar siempre que el poema sea el desarrollo de una teor√≠a, por¬†m√°s atractiva o ingeniosa que √©sta sea. El poema no debe ser un teorema, debe estar¬†encarnado en una imagen y evitar el pensamiento demasiado abstracto.   La huella cient√≠fica es visible, incluso, en el t√≠tulo de uno de sus libros:¬†Principios de¬†incertidumbre, una alusi√≥n a la c√©lebre postulaci√≥n de Heisenberg.   Y tambi√©n a algunos temas m√°s personales. Pero esos son siempre postulados de una¬†visi√≥n del mundo. He tratado siempre de tender a la concisi√≥n. Aunque el poema sea¬†largo, la tendencia tiene que ser a simplificar. Hay que matar una palabra por d√≠a. Pero, claro, el talento no tiene recetas. Y lo que sirve para un poema no nos ayuda¬†en el poema siguiente. El secreto de la creaci√≥n es insondable, como suele decirse. Si¬†cada uno encuentra algo parecido a una "f√≥rmula" para el poema, esa resoluci√≥n no¬†nace de la meditaci√≥n sino de algo que le dicta a uno el poema. Antes yo cre√≠a que el ¬†poema deb√≠a decir algo, una suerte de mensaje. No sab√≠a muy bien qu√© quer√≠a significar¬†con eso, pero me parec√≠a que la poes√≠a conceptual era m√°s valiosa. Sin embargo,¬†termin√© por descubrir que esa pretensi√≥n no tiene sentido. La riqueza de los contenidos¬†es algo bastante discutible, al menos en poes√≠a.   Cuando Marianne Moore, por ejemplo, dice algo tan simple comoNo swann so fine¬†para referirse a un inodoro, est√° creando un momento de belleza po√©tica m√°s grande¬†que muchas ideas supuestamente grandiosas.   Claro. La belleza la determina la forma. Incluso en los poemas aparentemente muy¬†especulativos, siempre es la forma la que decide su suerte como poemas. Tomemos el¬†caso de Francis Ponge y su poema "Un vaso de agua", por ejemplo. Esas pol√©micas,¬†por suerte, ya han sido superadas, como aquel viejo asunto del arte comprometido.¬†Hoy sabemos que el √ļnico compromiso de un poeta es el que asume con su propia lengua.¬†La poes√≠a misma es una garant√≠a del lenguaje, lo hace posible. Esas postulaciones¬†te√≥ricas e ideol√≥gicas fueron un error, pero tal vez fueron necesarias. Tambi√©n se¬†avanza a partir de los errores, ¬Ņverdad? De modo que, a su manera, fueron un aporte.¬†Ahora, hay tantas definiciones de la poes√≠a como poetas.   ¬ŅCu√°l es la suya?¬† Creo que la poes√≠a es una fiesta del sentido, y tambi√©n una eterna juventud. Debo¬†decir, tambi√©n, que yo tengo un sentimiento dram√°tico de la poes√≠a. Y digo dram√°tico¬†en su sentido religioso. Creo que todo arte debe ser encarado, sentido as√≠. Yo escucho ciertos pasajes de Bach, por ejemplo, que me abren una puerta a lo desconocido.¬†Ese misterio de la vida, de todo lo que es y existe es lo que el arte debe cantar,¬†celebrar, decir. Creo que el arte es un modo de instalar una fe en lo desconocido, la¬†presunci√≥n de que tanta belleza no pudo haber sido creada en vano. En fin, esos son¬†mis planteos est√©ticos de hoy, a esta hora de la tarde. Ma√Īana, no s√© cu√°les ser√°n.   ¬ŅC√≥mo surge el poema? ¬ŅC√≥mo es el trabajo hasta llegar a la versi√≥n definitiva?   Todo empieza con un cosquilleo, con una mezcla de inquietud y placer, de zozobra y felicidad. Creo que existe aquello que antes se llamaba inspiraci√≥n y hoy parece¬†haber pasado de moda. Uno entra en un estado de gracia, si se me perdona la petulancia,¬†un sentimiento intenso que s√≥lo puede ser sobrellevado con la escritura. El¬†poema, en todo caso, no es el resultado de una meditaci√≥n sino un impulso que se me¬†presenta de pronto, inesperadamente, supongo que como fruto de la actividad inconsciente.   Ese estado de √°nimo ¬Ņc√≥mo se manifiesta, en su caso? ¬ŅEn una idea, en una imagen,¬†en una emoci√≥n?   Puede encarnarse en una imagen, en la visi√≥n de un objeto, en una situaci√≥n humana,¬†en un accidente, en una palabra... Hace poco, por ejemplo, qued√© fascinado por¬†la aparici√≥n de una palabra extra√Īa para m√≠: hip√°lage. La emoci√≥n surgi√≥ de poder¬†contemplarla sin conocer su significado, guard√°ndola durante d√≠as en mi memoria¬†para saborearla, para tocarla como una joya, preserv√°ndola de la servidumbre del¬†sentido, hasta que finalmente surgi√≥ un poema. Y tambi√©n est√°n las obsesiones personales.¬†En mi caso, la obsesi√≥n por las maniobras del azar, o por la muerte. Pero,¬†claro, los grandes temas no hay que abordarlos en forma expl√≠cita porque se vuelven intratables. Para eso, est√° la filosof√≠a.   Sin embargo, su poes√≠a aborda con particular felicidad y recurrencia el tema de la¬†caducidad, de la muerte, de la precariedad del mundo y de los seres que lo habitan.   S√≠, en mis poemas aparecen con frecuencia la muerte y la degradaci√≥n de las cosas.¬†Creo que en final de las cosas siempre hay una especie de aura po√©tica, una suerte de fracaso del universo en su conjunto, si pensamos, por ejemplo, en la entrop√≠a, ese gran fracaso ¬†c√≥smico. Y despu√©s, claro, el caso particular de nuestra existencia: la¬†tragedia humana es la conciencia de su propia degradaci√≥n. Pero yo soy un pesimista¬†jovial. Y esa aparente paradoja se justifica porque, al espect√°culo nada edificante de la Historia, tiendo a oponer mi entusiasmo de vivir.   ¬ŅQu√© otras obsesiones lo llevan a escribir?   El drama de mi tiempo, al que tuve que enfrentarme m√°s de una vez por mi trabajo¬†en el periodismo, los a√Īos terribles que nos han tocado vivir ha sido otra de mis obsesiones, como tambi√©n lo ha sido la historia argentina, a trav√©s de algunos personajes¬†como Alberdi, v√≠ctima de un destino pat√©tico, o Sarmiento, poseedor de una energ√≠a¬†y una imaginaci√≥n arrolladoras. Tambi√©n me ha obsesionado la oposici√≥n entre la¬†Naturaleza y la condici√≥n humana, cierta nostalgia por lo que llamamos para√≠so perdido¬†y cierta asunci√≥n, tambi√©n, de lo humano como nuestro √°mbito irrenunciable.¬†Como dijo Pascal: desde que la Naturaleza se ha perdido, todo puede ser Naturaleza.¬†Y, ya que hablamos de obsesiones, Pascal ha sido una de ellas, como tambi√©n Kafka.   Usted se ha empe√Īado en rescatar los aspectos po√©ticos de esos escritores. Parece¬†haber extra√≠do sus grandes met√°foras para alimentar con ellas su poes√≠a.   S√≠, los leo de ese modo. Para m√≠, Kafka es un poeta y conozco de memoria largos¬†p√°rrafos de¬†El proceso, de¬†El castillo¬†e incluso de sus¬†Diarios¬†y de su correspondencia,¬†como si fueran poemas. Hay tal concentraci√≥n, tal capacidad metaf√≥rica y tal¬†variedad de sentidos posibles en su obra que podemos, por eso, considerarla esencialmente¬†po√©tica.     Usted cultiva la tradici√≥n, hoy en desuso, de recitar de memoria poemas de todo tiempo¬†y lugar a sus amigos. ¬ŅQu√© rescata de esa costumbre?   Ante todo, no entiendo c√≥mo a uno puede gustarle un gran poeta y no recordar de √©l¬†ni una sola l√≠nea. Es una necesidad personal, el shock emocional que me ha producido¬†un poema lo que me hace recordarlo. Por otro lado, siento un gran placer, una¬†gran felicidad en comunicar, en compartir con los amigos, en una reuni√≥n, la evocaci√≥n¬†de un poema particularmente hermoso. Me parece que la comuni√≥n que se logra¬†de ese modo es incomparable. Desde luego, hay que tener cierto sentido de la oportunidad¬†y cierta dosis de histrionismo. Supongo que, en mi caso, ese h√°bito tambi√©n¬†suple en parte mi incapacidad para formular grandes cuestiones te√≥ricas: a veces, me¬†basta con evocar el poema justo en el momento justo para dar a entender una idea o¬†una emoci√≥n que me aparece en el transcurso de una charla.     ¬ŅC√≥mo sigue, en su caso, el proceso de escritura del poema luego de esa primera¬†inquietud que logra plasmarse en imagen?   Cuando eso que llamo estado de gracia aparece, trato de conservarlo todo lo posible.¬†Tomo notas que, en general, son provisorias pero sirven para que no se escape el¬†impulso inicial. A veces, en medio de una situaci√≥n balad√≠, puedo encontrar un elemento¬†capaz de transformarse en material de un poema, y lo rescato, lo fijo en el¬†papel. Hay d√≠as en que uno se siente rico y otros d√≠as en que uno se siente est√©ril. Yo¬†no he intentado nunca forzar eso, no he tratado de ser un empleado de la poes√≠a, con¬†horario fijo de lunes a s√°bado. Luego, el poema se escribe imponiendo sus propios¬†medios y sus propios tiempos: puede surgir de una sentada o demorar a√Īos. Cuando¬†veo que la cosa marcha, insisto; cuando, al tercer o cuarto intento, no funciona,¬†desisto porque s√© que ese poema ha pasado de largo y, si intento escribirlo, ser√° un¬†fracaso.   ¬ŅCu√°les son los criterios a partir de los cuales corrige las sucesivas versiones de un¬†poema? . Me dedico a eliminar, ante todo, lugares comunes, im√°genes convencionales o cristalizadas¬†del lenguaje. Lo que me gu√≠a a la hora de revisar lo que escribo es la idea de¬†que cada palabra debe ser ubicada en el lugar que la estaba esperando. Tengo la¬†intuici√≥n de que hay un lugar del poema que est√° esperando una palabra determinada,¬†y entonces la busco. Por otra parte, intento que el verso, sea corto o largo, nunca¬†pierda fluidez, as√≠ es que estoy atento a todo aquello que pueda entorpecer esa condici√≥n.¬†De todos modos, no querr√≠a abundar en esta direcci√≥n porque podr√≠a dar la¬†sensaci√≥n de que estamos hablando de una gran obra y se trata s√≥lo de mis poemas.¬†En general, soy perfectamente consciente de mis errores, lo que nunca lograr√© del¬†todo es saber c√≥mo evitarlos.   Usted ha manifestado m√°s de una vez su alegr√≠a ante la existencia de muchos y buenos¬†poetas, en la Argentina y en el mundo. ¬ŅQu√© cree que le agrega la poes√≠a al¬†mundo?   M√°s all√° de los resultados alcanzados por los poetas, hay una voluntad de belleza y¬†una espiritualizaci√≥n del mundo en el hecho de escribir poes√≠a. Y eso, en un momento¬†en que el mundo est√° cada vez menos en contacto con lo espiritual, me parece muy rescatable. ¬† ¬ŅEscribir es un modo de intentar salvar lo sagrado en un mundo profano?   S√≠. Me parece que la fe en el lenguaje impl√≠cita en todo poeta -si uno no toma el lenguaje¬†como un mero juego de artificio y deslumbramiento, ni como un ejercicio de¬†habilidad intelectual- implica siempre la fe en lo sagrado. Una fe que no es excusa¬†para un dogma sino una b√ļsqueda incesante, cargada de dudas y de temores y por¬†eso mismo es m√°s valiosa.    

     

     ***

      (Entrevista al poeta y periodista argentino, fallecido en 2004, publicada en el n√ļmero 2 de la edici√≥n impresa de La Estafeta del Viento, oto√Īo-invierno de 2002.)   ***¬†   JOAQUIN GIANNUZZI -¬†(Argentina 1924- 2004). Poeta, cr√≠tico literario¬†y periodista argentino. En palabras de Jorge Fondebrider, Gianuzzi llev√≥ a cabo, con inusual rigor, una de las m√°s at√≠picas obras de la poes√≠a argentina contempor√°nea.¬†Recibi√≥ el Premio Fondo Nacional de las Artes, el Premio Municipal y el Premio Nacional de Poes√≠a, entre otros. En¬†una nota en¬†N¬†escrita por Fabian Casas a pr√≥posito de la edici√≥n de¬†Un arte callado,¬†¬†libro que recopila los poemas in√©ditos de Joaqu√≠n Giannuzzi, dice: "Record√© que los grandes poetas, si realmente lo son, cuando llegan al final de su vida logran el milagro alqu√≠mico de construir un doble. Cuya finalidad es recordarnos que ellos est√°n ah√≠, dando vueltas en un universo paralelo que, cuando menos lo esperamos, puede irrumpir en nuestro mundo. Libros publicados:¬†Nuestros d√≠as mortales (1958), Contempor√°neos del mundo(1962), Las condicones de la √©poca (1967), Se√Īales de un causa personal (1977), Principios de incertidumbre (1980), Viol√≠n obligado (1984), Cabeza final (1991), textos reunidos en su Obra po√©tica (2000), con el valioso agregado de un nuevo libro hasta entonces in√©dito: Apuestas en lo oscuro¬†y, el libro p√≥stumo editado por Ediciones del¬†Dock¬†Un arte callado (2008).

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  • 526
    22 Ago 2018

    Por Hellman Pardo

    Como pocos, ha recorrido varias estancias de la poesía colombiana. Como muchos, ha hablado a la muerte y a los pasadizos de la memoria. Pero estos pasadizos, estos escondrijos ya remotos del recuerdo, son más lúcidos y feroces. Arbeláez logra mantener una voz uniforme desde su primer libro El profeta en su casa, advirtiendo desde su inicio la claridad de lo que representa para él ser un visionario del lenguaje, acaso un alucinado de la vida.  

     

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  • 687
    22 Ago 2018

     

    Entrevista por Randall Roque

        Rafael Courtoisie¬†(Montevideo, Uruguay, 1958). Es narrador, poeta y ensayista. Profesor de Literatura Iberoamericana y Teor√≠a Literaria en el Centro de Formaci√≥n de Profesores del Uruguay, de Narrativa y Gui√≥n Cinematogr√°fico en la Universidad Cat√≥lica del Uruguay y en la Escuela de Cine del Uruguay. Ha recibido, entre otros, el Premio Fundaci√≥n Loewe de Poes√≠a (Espa√Īa, Editorial Visor, jurado presidido por Octavio Paz), el Premio Plural (M√©xico, jurado presidido por Juan Gelman), el Premio de Poes√≠a del Ministerio de Cultura del Uruguay, el Premio Internacional Jaime Sabines (M√©xico) y el Premio Blas de Otero (Espa√Īa). Entre sus libros publicados, hay varios que contienen textos brev√≠simos:¬†Estado s√≥lido¬†(Espa√Īa, 1996),¬†Umbr√≠a(Venezuela, 1999) -una suerte de Novela en fragmentos o microrrelatos aut√≥nomos-,¬†Amador(Espa√Īa, 2005),¬†Poes√≠a y caracol¬†(Sevilla, 2008), Tiranos temblad, que re√ļne su poes√≠a en prosa e incluye un ensayo introductorio y una detallada cronolog√≠a y juicios cr√≠ticos sobre su obra (Montevideo, 2010).    

    ¬ęUno de los autores casi seguros,

    si uno se detiene a pensar en quiénes ingresarán encabezando

    el canon de las letras uruguayas de este fin de siglo¬Ľ

             Mario Benedetti

    ¬† ¬†     10 PREGUNTAS PARA RAFAEL COURTOISIE     1) Tus poemas tienen la ciencia inexacta de la polif√≥nica escritura, combinan el amor inasible con la qu√≠mica y esto se observa al leer tus libros, uno incluso titulado ‚ÄúEstado S√≥lido, 1996‚ÄĚ Premio de la Fundaci√≥n Loewe. Mucho antes, ten√≠as una voz, pero esas voces no siempre se escuchan como campanarios en ciudades solas, deben irse formando, es necesario cambiar sin que las personas te extra√Īen en tus nuevos libros. Has vivido dictaduras, has construido a partir de un mundo vivido muy tangible para tus coterr√°neos y alguna veces, apenas comprensible por ajenos. A partir de tan largo relato de escritura, me gustar√≠a saber: ¬ŅC√≥mo ha cambiado tu visi√≥n del mundo literario personal desde ¬†tu poemario ‚ÄúContrabando de Auroras‚ÄĚ publicado en 1977 hasta ahora?   R/ Es un largo camino. Uno va siendo fiel a la palabra inicial, pero las circunstancias del mundo te van mostrando nuevos modos de decir, nuevos modos de expresi√≥n. Cuando apareci√≥ mi primer libro ‚ÄúContrabando de auroras‚ÄĚ era un adolescente y est√°bamos viviendo bajo una terrible dictadura, cada palabra pod√≠a significar mucho, demasiado, hab√≠a que expresarse y crear pero a la vez cuidarse de hablar de m√°s‚Ķo de menos. Luego, afortunadamente, los caminos de la poes√≠a, que son m√ļltiples pero que se dirigen en un sentido, me permitieron variar, diversificarme, entender que pod√≠a entrar en mi obra el discurso cient√≠fico impersonal, pero tambi√©n lo √©pico y hasta el humor. Escribo en diversos registros que conviven con cierta armon√≠a y me permiten explorar, y en esa exploraci√≥n, en esa b√ļsqueda, lograr ciertos hallazgos. Picasso dec√≠a que en arte la b√ļsqueda importa menos que los hallazgos, y es cierto, sobre todo desde el punto de vista del p√ļblico, del lector, pero si uno no se arriesga en la b√ļsqueda, no es probable que encuentre. Mi visi√≥n del mundo literario es hoy mucho m√°s amplia, y para nada dogm√°tica: estoy abierto a los vientos del mundo y del lenguaje.   2) Hace unos a√Īos era inimaginable conversar con un escritor a trav√©s de mensajes de texto; eso provocaba un misticismo que en unos casos promov√≠a un imago dei del escritor y que ahora, se ha desmitificado, humaniz√°ndolo de una cotidianidad que le es m√°s propia, con la peque√Īa atenuante de que la persona puede desilusionar al lector y confundirse su acopio personal con su fuerza literaria. En este mundo, de la inutilidad inmediata, donde las personas consumen y desechan ¬ŅC√≥mo sobrevive tu literatura en un mundo de ‚Äúla inutilidad inmediata‚ÄĚ propagada?   R/ Hay una expresi√≥n que se acu√Ī√≥ hace varias d√©cadas a prop√≥sito de lo que planteas: ‚Äúobsolescencia programada‚ÄĚ, quiere decir, vivimos en una civilizaci√≥n donde se programa la construcci√≥n de objetos para que dejen pronto de ser lo que son, para que dejen de funcionar. Eso tiene que ver con la industria, el consumo y el lucro. Pero en cuanto a la producci√≥n est√©tica, fundamentalmente la textual, la literatura, uno busca exactamente lo contrario de lo ef√≠mero: busca la no obsolescencia, busca la duraci√≥n, no necesariamente del texto como un todo r√≠gido, pero s√≠ de sus sentidos posibles. Escribir un texto, poema, cuento, novela, hasta ensayo, es lanzar una botella de significado en el mar del tiempo, con la absoluta confianza de que alguien lo leer√° y descifrar√° en el futuro.   Las nuevas tecnolog√≠as, mails y sms incluidos, han puesto al alcance de todas las manos, voces y o√≠dos un uso de la lengua que tiene un rasgo de por s√≠ ef√≠mero, pero el arte literario procura una permanencia puesto que prev√© el cambio de lectores y circunstancias, a la vez que dise√Īa un texto cuya renovaci√≥n de sentidos se dar√° en el acto de percepci√≥n‚Ķ   3) Cada vez es m√°s dif√≠cil separar los poemas en prosa de los microrrelatos y en algunas ocasiones, existe una clara confusi√≥n entre los lectores que se preguntan constantemente acerca de estas distancias. En microrrelatos ‚ÄúAmador‚ÄĚ hallamos un poco de esto. Vos mismos has dicho que existen¬†‚Äútextos fundamentales de BORGES que hasta ahora han sido difundidos como poemas y son microrrelatos, sin duda‚ÄĚ ¬ŅC√≥mo debemos entonces comprender un g√©nero y otro? ¬† R/ Creo que la diferencia en t√©rminos de microficci√≥n no es n√≠tida, en las formas micro se erosionan las fronteras gen√©ricas. Ahora bien, existen las diferencias entre narrativa y poes√≠a de modo claro y contundente: la narrativa implica siempre la creaci√≥n de un tiempo ficcional. La poes√≠a no, al menos no necesariamente. En la poes√≠a suele emplearse la funci√≥n connotativa del lenguaje, en la narrativa menos. Las diferencias en los textos de extensi√≥n media y largo siguen siendo claras, se van borrando los l√≠mites en las formas breves y brev√≠simas.   4) Existe un mito de que las influencias deben negarse, como si la existencia de una influencia de un escritor a otro mermara de modo alguno la creatividad. Este mito recurrente, deja de lado que Juan Carlos Onetti as√≠ como muchos otros grandes escritores, han metabolizado la influencia de Borges y Faulkner, ambos escritores de notable impacto en la literatura del mundo occidental. ¬†Es dif√≠cil pensar un mundo sin la influencia de Faulkner en la novela moderna en Am√©rica Latina y menos a√ļn concebir que escritores como Carlos Fuentes, Cort√°zar, S√°bato, ¬†Roa Bastos, Garc√≠a M√°rquez y el mismo Onetti, no lo leyeran sin que en su obra de un modo u otro, se transformara. En esto ha coincidido notablemente el escritor Vargas Llosa. Lo mismo ha sucedido con la maestr√≠a de James Joyce para con Faulkner. Entonces uno visualiza en la escritura que aun cuando existe un tiempo de influencias, tambi√©n existe un tiempo para separarse con una voz que no deviene de otro sitio, sino del mismo escritor, siendo el mayor homenaje a realizar, escribir con una calidad igual o mejor que sus mentores. Ante este panorama ¬ŅCu√°les han sido tus influencias? ¬ŅA partir de que libro consider√°s haber encontrado esa voz personal despu√©s de haber escrito tan vasta lectura para otros?   R/ Creo que negar las influencias es como negar un proceso fundamental, inherente a toda creaci√≥n literaria: la intertextualidad. Otra cosa es lo que Harold Bloom llama ‚Äúangustia de las influencias‚ÄĚ, un fen√≥meno que se da pero que no tiene porqu√© ser determinante ni absolutamente general.   En mi caso, en poes√≠a, la presencia de Rimbaud por un lado y de Vallejo por otro son referencias que menciono con orgullo, y que cultivo: uno no necesariamente debe separarse o superar las influencias, como si se tratara de una competencia. Uno puede encontrar su voz personal, √ļnica e intransferible, en el paradigma espejo de las influencias. Cualquier escritor llega a ser original a trav√©s de los otros. Quien niega toda influencia se escapa de fantasmas que no alcanza a exorcizar. Quien asimila las influencias se da cuenta pronto que todo es alimento para el proyecto personal e intransferible que construye en el tejido literario de su tiempo. En narrativa puedo mencionar muchos, Proust, Quiroga, Borges, Onetti‚ĶTodos han sido maestros y todos han tenido otros maestros: el caso de Faulkner, para el llamado ‚Äúboom‚ÄĚ es, en ese sentido, aleccionador.   5) En ‚ÄúReflexiones desde el pozo‚ÄĚ, entrevista de Enrique Romero a Juan Carlos Onetti, el escritor Onetti expresa: ‚ÄúCon Faulkner y su novela Absal√≥n, me pas√≥ algo extraordinario: la consider√© tan buena que tuve d√≠as en los que me pareci√≥ in√ļtil seguir escribiendo‚ÄĚ ¬ŅTe ha sucedido alguna vez esta situaci√≥n citada por Onetti?   R/ Me ha pasado otra cosa: leer a Cioran y darme cuenta que desde la amargura y el humor uno, en ocasiones, por deslumbramiento, enmudec√≠a. Pero cuando quedas a solas, luego de alg√ļn tiempo, y te dedicas a trotar, a hacer ejercicio, a construir algo con las manos, materialmente, comienzas a escuchar otra vez una voz que no de es de nadie y entonces es tuya. Esa voz te ilumina y te devuelve el mundo, el universo reci√©n nacido, la realidad acabada de formarse‚Ķ   6) He visto con atroz desvelo lo sucedido en Gaza con un bombardeo incesante de Israel. No todos los escritores coinciden en las posturas pol√≠ticas, pero ha existido una voz un√≠sona ¬†en contra de estos decesos de civiles e inhumanos ataques. Por su parte, Estados Unidos de Am√©rica ha decidido apoyar brazos armados al disponerse a entrenar y armar a rebeldes Sirios en lucha contra el Estado Isl√°mico (EI). Creo que Latinoam√©rica ha vivido la influencia de los Estados Unidos de Am√©rica en Chile con Pinochet, en Nicaragua con Anastasio Somoza, en las consecuencias previstas de Al Qaeda con Osama Bin Laden y una larga lista de dictadores y ahora de grupos armados terroristas. Desde una aspecto personal como escritor con influencia en la voz Latinoamericana ¬ŅCu√°l ha sido tu postura y tus acciones ante los bombardeos a Gaza y estos hechos expuestos que nos ocupan?     R/ El tema es mucho m√°s complejo que una simple alineaci√≥n, como si tuviera dos caras la moneda: esta moneda tiene mil caras, es compleja, enga√Īosa. Contestar la pregunta nos alejar√≠a de la literatura y nos llevar√≠a a un petulante tratado geopol√≠tico que no estoy en condiciones de hacer. En ocasiones, las declaraciones geopol√≠ticas de los escritores, son malas ficciones. Me excuso de meterme en ese lodazal. Necesitar√≠a demasiadas p√°ginas para explicar algunas cosas, y no las tengo.   En este caso, adhiero al silencio de Paul Celan, al silencio de Ludwig Wittgenstein. En mi caso, al menos, el silencio es m√°s claro que las palabras respecto a lo planteado.   7) Has tenido un gran honor, uno que pocos ostentan. Recibir premios donde Octavio Paz y Juan Gelman han sido jurados que presidieron distintos premios. Ambos son un poco antag√≥nicos, no solo desde un estilismo literario sino tambi√©n en esa postura desgarradora de la vida, en la que a Juan Gelman, le correspondi√≥ sobrevivir primero a s√≠ mismo y luego, a una realidad impuesta por dictaduras ¬ŅQu√© significan estos escritores en tu vida?   R/ Son diferentes, como lo somos todos, pero en la construcci√≥n de la diferencia est√° la posibilidad de atisbar la verdad po√©tica. De Paz he procurado aprender la lecci√≥n del pensamiento, del ensayo, de la reflexi√≥n, en el acuerdo o el desacuerdo, la funci√≥n cognitiva de la poes√≠a; del querido amigo y entra√Īable Juan Gelman la inmensa fuerza que alcanza el misterio cuando se encarna en palabras, la obstinaci√≥n de la aventura de poetizar, de ‚Äúpoemar‚ÄĚ el mundo, si se me permite el neologismo.   8) Sylvia Plath y Anne Sexton, recrearon los mudos po√©ticos desde una confesi√≥n que ondula en nuestros tiempos en los reality show del poeta. Una confesi√≥n ‚Äúescandalosa‚ÄĚ en su tiempo y que agradecemos en nuestros d√≠as. Esa depresi√≥n que las inciner√≥ no sin antes desgastarlas tras su paso. No todos los poetas sobreviven cuando sus vidas son una luz tan intensa que nace desde adentro y no puede m√°s que iluminar la oscuridad de otros. Estas mujeres desgarradoras en las que podemos incluir a Pizarnik crean un revuelo en la literatura con un solo libro, con una sola expresi√≥n lograr√≠an la misma intensidad. En tu caso, observo una literatura m√°s comedida y hasta racional ¬ŅC√≥mo surge tu poes√≠a en lo cotidiano y c√≥mo se autoconstruye para perdurar con el tiempo?   R/ Has nombrado dos maravillosas poetas, a quienes es dable agregar otra mujer, narradora pero en el fondo poeta: la ucraniana brasile√Īa Clarice Lispector. De ellas, y de la Gran Madre Emily Dickinson aprend√≠ la insondable enormidad de lo cotidiano, la destreza para ver las maravillas al alcance de la mano, de los ojos, de las palabras. No es casualidad que sean mujeres algunas de las que han develado este camino de la trascendencia misteriosa de lo cotidiano, de lo ‚Äúcom√ļn‚ÄĚ convertido en objeto po√©tico brillante, irreductible, m√°gico.   9) Juan Gelman dijo ‚Äú(‚Ķ) resulta que mi madre ten√≠a raz√≥n, de la poes√≠a no se vive, se puede vivir para la poes√≠a, de ella no, no en mi caso y siempre hay que tener lo que se llama el segundo oficio para vivir‚ÄĚ Tambi√©n dijo‚Äú en verdad me abstengo decir que la poes√≠a es un oficio; no me parece un oficio; yo s√© que as√≠ se le dice, no lo es porque ah√≠ el tema de la voluntad para producirla no puede existir; nadie se puede sentar a escribir ¬†poes√≠a y luego uno la escribe cuando ella te visita‚ÄĚ. Estas dos visiones de Juan Gelman me resultan, la primera ‚Äúvivir de la poes√≠a‚ÄĚ una cosmovisi√≥n que solo algunos escritores logran cumplir, muchas veces sacrificando su voz propia por la reproducci√≥n sistem√°tica editorial y la segunda, no menos importante, una evocaci√≥n a la inspiraci√≥n o de aquellas esot√©ricas visiones de la ‚Äúmusa‚ÄĚ del poeta, en este √ļltimo caso, muy contrario a lo que practico, pues creo en el trabajo constante y si la ‚Äúinspiraci√≥n‚ÄĚ se asoma en mi escritura, prefiero que me encuentre escribiendo. En tu caso, me gustar√≠a me contaras ¬ŅCu√°l es tu visi√≥n de estos aspectos tratados por Juan Gelman y c√≥mo se desarrollan en tu vida?   R/ Estoy muy cerca de la postura de Juan Gelman: uno no vive de la poes√≠a. Uno vive para la poes√≠a. Las claudicaciones editoriales se pagan caro, se pagan con sangre. Mucho m√°s en poes√≠a que en otros g√©neros. A la poes√≠a no se la puede traicionar. La poes√≠a se escribe con sangre humana. Quien se atasque en las veleidades del ego o del estrellato, mejor que tome otros rumbos, la poes√≠a es demasiado valiosa como para vivir de ella: no se prostituye¬† a una Santa. Un poeta no es un proxeneta. Es un servidor de Nuestra Se√Īora La Poes√≠a, es un compa√Īero de la humanidad a trav√©s de la palabra. Es un creador. Y puede tener varios otros ‚Äúoficios‚ÄĚ, aunque si tienen que ver con la palabra -la docencia y el ensayo cr√≠tico, por ejemplo- a veces auxilian, ayudan.   10) Acab√°s de ganar el Premio Casa de Am√©rica¬†de Poes√≠a Americana por tu obra ¬ęParranda¬Ľ y este premio ‚Äúaspira a estimular la escritura po√©tica en el √°mbito de las Am√©ricas‚ÄĚ. Anteriormente hab√≠as ganado otros, entre ellos: ¬†Premio Fraternidad B‚ÄôNai B‚Äôrith (Jerusal√©n), Premio en la categor√≠a Poes√≠a de los Premios Morosoli Uruguay, (auspiciado por la C√°tedra UNESCO y la Asociaci√≥n de Universidades del MERCOSUR), Premio Loewe de poes√≠a (Espa√Īa), por el cual la Editorial Visor public√≥ su obra en su colecci√≥n Visor Poes√≠a con un jurado presidido por Octavio Paz), Premio Plural de Poes√≠a de M√©xico con un jurado presidido por Juan Gelman), Premio de Poes√≠a del Ministerio de Educaci√≥n y Cultura de Uruguay, Premio Internacional Jaime Sabines, (M√©xico), el Premio Blas de Otero (Espa√Īa) y el Premio de Poes√≠a Jos√© Lezama Lima - Premio Casa de las Am√©ricas. Esta trayectoria te har√≠a pensar que no necesit√°s una motivaci√≥n como otros escritores emergentes. Competir contra tu vasta obra y experiencia en premios como este, para un escritor novel, es casi un absurdo, un fantasmag√≥rico sue√Īo el lograrlo ¬ŅQu√© significa este premio en tu trayectoria y por qu√© continuar participando en tales concursos literarios que buscan estimular la escritura po√©tica? R/ La poes√≠a y su ejercicio es como buscar agua: nunca termina la b√ļsqueda, el goce de beber abre paso a la continuaci√≥n del camino, el cansancio del camino vuelve a provocar sed. El ciclo se reanuda, afortunadamente. Uno no sacia nunca del todo su sed. Siempre comienza de nuevo, siempre busca el manantial, el venero, la sencillez de una estrella dormida en un vaso de agua. Quienes creen que la trayectoria es un impedimento, un peso, mejor que se desaten de ese lastre pl√ļmbeo. La trayectoria ser√° una ayuda, una experiencia, un conjunto instrumental de br√ļjula, astrolabio, GPS y toda una serie de¬† ingenios para encontrar el camino creador de¬† nuevo. Lo mismo con el tema del ego: en poes√≠a siempre hay que estar dispuesto a comenzar otra vez, con inmenso j√ļbilo, agradeciendo a los cielos la posibilidad de nacer de nuevo a cada paso, en cada libro, en cada verso.  

    29 setiembre 2014

       

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      RANDALL ROQUE (1977-20__) Escritor costarricense, nacido en el a√Īo 1977. Ha publicado diversos t√≠tulos, entre los cuales est√°n: "Cuando las luci√©rnagas hablan" (Cuentos, 1998), "Itinerario de los amantes (poes√≠a, 2003), "Amores dom√©sticos" (fotopoemas, 2009), "Estrellas de madera" (CD: poemas italiano-espa√Īol, 2007), "Las Lunas del Ramad√°n y otras alegor√≠as" (Libro heterog√©neo: cuento, poes√≠a, f√°bula... 2011), ‚ÄúLos Alegres somos m√°s‚ÄĚ (selecci√≥n po√©tica 2003-2012), ‚ÄúAlguien llama a tu puerta‚ÄĚ (Cuento, 2014). ¬†Ganador de varios premios y reconocimientos en Costa Rica tales como el otorgado en 1998 por la Universidad Florencio del Castillo (UCA) por sus aportes a la cultura, el Primer Lugar en la Categor√≠a de Poes√≠a en el concurso ‚ÄėLetra Joven de Costa Rica, 1998‚Äô, Primer Lugar de Poes√≠a en el Certamen Brunca de la Universidad Nacional (Costa Rica, 2004). Obtuvo, entre 70 pa√≠ses y cerca de 1000 escritores participantes, el Primer Lugar en el Premio Internazionale di Poesia Castello di Duino, 2007, reconocido por la UNESCO, la Presidencia de la Rep√ļblica de Italia y otorgado por el Pr√≠ncipe Carlo Alessandro Della Torre e Tasso en el Castillo de Duino donde el poeta Rainer Mar√≠a Rilke escribi√≥ varias de sus obras. Su poema ‚ÄúAmar es Libertad‚ÄĚ ha sido traducido a Italiano, Ingl√©s, Rumano, Albano, Bribri y Catal√°n.   Asimismo, su trabajo tambi√©n puede¬†hallarse en antolog√≠as en Italia y Macedonia, entre las que podemos mencionar ‚ÄúIl gesto della Memoria (Italia, 2005)‚ÄĚ ,¬† ‚ÄúFrontiere (Italia, 2007)‚ÄĚ y ‚ÄúDit√ęt et Naimit (2013, Macedonia)‚ÄĚ.

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    22 Ago 2018

    Por Hellman Pardo

    En "Lo que aire es" Xavier Oquendo dialoga con los rostros de los fabuladores del mundo, como llamó Baltasar Gracián a los poetas que se llevan dentro. Y no solo con los poetas, o sus voces internas, sino con el lenguaje, a veces olvidado, de la misma poesía. Leer sus páginas es sumergirse en la condición humana de sentir el aire purificado.   

     

     

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