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2017-05-03 13:46:52

Por Henry Alexander Gómez

¿Hay algo que se parezca más a la poesía que el jazz? Como un rumor de pájaros al final de la llovizna, la música de John Coltrane (Condado de Richmond, 1926 – 1967) es un tren azul en desbandada, un ruido místico que se busca a sí mismo cuando ya está ausente.

Publicamos dos poemas que tienen como fondo a uno de los grandes del jazz, los poetas invitados son el venezolano Armando Rojas Guardia (Caracas, 1949) y la joven poeta bogotana Diana Marcela González.

 

 

Armando Rojas Guardia 

 

ESCUCHO A JOHN COLTRANE

Lo único que la razón –la razón
no encarnada ni encarnante– no
podía concebir: (...) el cuerpo resurrecto.
José Ángel Valente

Escucho a John Coltrane pensando
que cierto jazz limita con la muerte
y lo que ella oraculiza.
Sus acordes, ontológicos, jadean el sentido
del cuerpo que lo oye viviéndose rítmica
dulzura urgente, melodía visceral, disonancia
en vértigo, lúcido fraseo coagulado,
dinámica espiral donde lo armónico
asciende bajo la forma de orgiástica estructura.
El sentido del cuerpo: metafísica ecuación
cuya incógnita el jazz sabe resolver
a través de su propia álgebra caliente,
superior matemática de elemental sonido
numerado en cadencias que lo elevan
a una complejidad enigmática
ante todo física, sensible: descifrar
este sonoro enigma estético
soluciona el de mi carne: porosa
masa orgánica devolviéndose, por él,
a su duración atónita, a sus latidos esenciales
al paroxismo que anhela ocultamente
y a la terquedad de su dicha encarada al sufrimiento,
la que suena, redentora, en ese tono
álgido, purísimo del saxo, soplado
por un aire capaz de inventar celebraciones.
El sentido del cuerpo: el jazz lo sabe
porque frasea el idioma corporal.
Cadenciándolo, cifra tal sentido, lo atesora
en sus abstracciones auditivas, las cuales
–esto es milagro sutil, prodigio lato–
no por ser abstractas dejan de ser carne,
dialecto sensorial de su materia y para ella.
Esta noche, escuchando a John,
el más profundo para-qué del cuerpo
se me confiesa, íntegro, durante la afilada hora
adonde entro a la búsqueda de tantos sudorosos
acordes gozándome y también agonizándome,
hallando en mi intensa vibración corpórea,
eco preciso de esos difíciles acordes,
aquel deseo que ha olvidado ya como se llama
pero cuyo objeto desovilla la compleja exactitud
del saxo: deseo recibido por la muerte
como la carnal demanda a transmitir
a esa adivina sin máscara, desnuda:
su nombre es cuerpo resurrecto
y contiene la promesa de un día no existirse momentáneo
sino a la misma eterna altura del espíritu.
Este es el sentido que el jazz identifica
abstrayéndolo de mis entrañas al vivir
dentro de ellas el deseo y la promesa.

 

 

 

 

 Diana Marcela González 

 


LA POESÍA DE JOHN COLTRANE

Por las calles de Harlem y de Haight-Ashbury se extiende el espíritu
de tan hermosa libertad que es ofrenda y entrega
lo más semejante a la muerte.

 

Acknowledgement
Se sirvió del jazz para hablarnos de la destemplanza del tiempo
del camino hacia el milagro.
sus acordes se elevaron para alcanzar el amor supremo
su izquierda, la sangre que corre por un saxofón místico, frenético
que florece en luz, en fuego, en amor,
que a los mares impone el mantra de su voz, evitando el hundimiento
adentrándose en la máxima perfección de lo divino.

 

Resolution
Como el profeta iluminado que desciende de la montaña
recibe por revelación toda la música
su propósito
mantener encendida la tea de la vida
Impone un ritmo cósmico: Improvisaciones eternas,
Rompe la línea de la temporalidad de las alas del pájaro en el vuelo que es su sonido.
Con la esperanza de subir al cielo,
hizo del jazz
acordes estridentes
hojas de sonido que rasgan el universo
vibraciones inexorables
que sacuden al firmamento conmovido.

 

Pursuance
Errante, horadando el fulgor del mundo en los montes arcanos
derribó estructuras para adentrarse en las laderas infatigables
de improvisaciones que son semejantes
a la espiral de fuego.
freejazz
Para ampliar el horizonte de la vida
de tal forma que el vuelo sea mayor
de alas de águila
de rayo infatigable que es rosa del sonido.

 


Psalm
Bajo su saxofón, todo
plegarias que suben, sonidos hondos, fundidos
furias insospechadas
de astros, de cielo.
Su saxo se alza y observa al creador del alma
crece
de luz, vuela.
Ha encontrado la unidad que es poema
Poema que es jazz.

 


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