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2017-04-06 10:48:37

Ilustración para el "El cuervo" de Gustave Doré, 1984

 

A pesar de que autores como T. S. Eliot criticaron la prosa de Edgar Allan Poe (Boston, 1809-1849), es incuestionable su legado y la semilla que sembró, primero en el simbolismo francés y luego, en casi todo el globo terráqueo. Presentamos cuatro poemas que recuerdan y festejan al autor de “La caída de la Casa Usher”. Cualquier fecha es substancial para acercarnos a su obra y herencia.

 

 

 

Stéphan Mallarmé
(París, 1842 –1898)

 

LA TUMBA DE EDGAR ALLAN POE

Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo,
el poeta despierta con su desnuda espada
a su edad que no supo descubrir, espantada,
que la muerte inundaba su extraña voz de abismo.

Vio la hidra del vulgo, con un vil paroxismo,
que en él la antigua lengua nació purificada,
creyendo que él bebía esa magia encantada
en la onda vergonzosa de un oscuro exorcismo.

Si, hostiles alas nubes y al suelo que lo roe,
bajo-relieve suyo no esculpe nuestra mente
para adornar la tumba deslumbrante de Poe,

que, como bloque intacto de un cataclismo oscuro,
este granito al menos detenga eternamente
los negros vuelos que alce el Blasfemo futuro.

 

 

 

 

H.P. Lovecraft
(Providence, 1890 – 1937)

 

POR DONDE UN DÍA PASEÓ POE

Divagan eternamente las sombras en esta tierra,
Soñando con siglos que se fueron para siempre;
Grandes olmos se alzan solemnes entre lápidas y túmulos
Desplegando su alta bóveda sobre un mundo oculto de otro tiempo.
Una luz del recuerdo ilumina todo el escenario,
Y las hojas muertas hablan en susurros de los días idos,
Añorando imágenes y sonidos que ya no volverán.

Triste y solitario, un espectro se desliza a lo largo
De los paseos por donde sus pasos le llevaban en vida;
Pero no es visible a los ojos de cualquiera, a pesar de que su canto
Resuena a través del tiempo con una extraña fascinación.
Sólo los pocos que conocen el secreto de su magia
Pueden encontrar entre estas tumbas la sombra de Poe

 

 

 

 

Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 1899-1986)

 

EDGAR ALLAN POE

Pompas del mármol, negra anatomía
que ultrajan los gusanos sepulcrales,
del triunfo de la muerte los glaciales
símbolos congregó. No los temía.

Temía la otra sombra, la amorosa,
las comunes venturas de la gente;
no lo cegó el metal resplandeciente
ni el mármol sepulcral sino la rosa.

Como del otro lado del espejo
se entregó solitario a su complejo
destino de inventor de pesadillas.

Quizá, del otro lado de la muerte,
siga erigiendo solitario y fuerte
espléndidas y atroces maravillas.

 

 

 

 

Horacio Benavides
(Bolívar, Cauca, 1949)

 

EL GATO DE POE

Poe tuvo un gato
no el del cuento
sino uno de verdad

Poe se casó con Virginia
que era una niña
y era su prima
−Extraña manera
de tropezar el pie−

Poe escribió Eleonora
un cuento de ángeles
y pintó de rojo
la otra cara de la hoja

Poe no mató a Virginia
ni siquiera se sabe que le pegara

 

 


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