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10 May 2016 / 23:28 pm

 

La Revista La Raíz Invertida se complace en presentar una selección de poemas del poeta, traductor y crítico argentino Juan Arabia (Buenos Aires, 1983). Es el director del importante proyecto Buenos Aires Poetry. Los poemas pertenecen al libro El Enemigo de los Thirties (Buenos Aires Poetry, Ed. 2015).

 

Prólogo (o poesía y poder)


«No hablaré, ni pensaré en nada, pero el amor infinito me inundará el alma». Así, también como Rimbaud, César Vallejo pulveriza las formas gramaticales: cada poeta forja su gramática personal e intransferible. Borges sonríe de la proximidad con la que unos jueces de La Real Academia Española corrompen la belleza y naturalidad de un sonido: «Últimamente se les ha ocurrido escribir vikingo por viking. Sospecho que muy pronto oiremos hablar de la obra de Kiplingo». A Dylan Thomas le gusta contradecir imágenes diciendo dos cosas a la vez en una sola palabra, cuatro en dos, una en seis.

Lejos de hablar, lejos de pensar...

Acercarse de esta forma a un lenguaje, a una tradición, a una institución... Es lo más parecido a sacar todos los barrotes de una jaula. Pero antes que nada: es preciso sacarlos con el cuidado de no tocar ninguna pluma del pájaro —o de los pájaros— que habita en ella.

Sólo y de esta forma se tratará de una derrota justa (no disponemos de ningún lenguaje que sea ajeno a esta historia), porque siempre será —inevitablemente— una derrota... Y lejos de la estructura, de los signos, de los juegos.

A diferencia de Nietzsche, que en La Gaya Ciencia concebía a la poesía como una invención para establecer cierta relación de poder sobre los demás por medio de sus palabras...

Este poder podrá ser utilizado para liberar a los hombres: es preciso sacarlos con el cuidado de no tocar ninguna pluma para que no se ejerza el poder.

Sólo y de esta forma se podrá dar a nacimiento a algo que no sea una forma informe, muda, infante y terrorífica de la monstruosidad.

 

 

 


SUR

Las religiones y las espadas
no dejaron más que voluntades y creencias en el aire.
La amalgama entre el bien y el mal, de Cristo;
el exilio de Buda.
Evangelios Apócrifos: ahora el folklore sigue latiendo
en el viejo conducto del progreso y de la ciencia.
Nuevas máquinas reemplazan hasta el licor del contrabando.

—Me acerqué de nuevo a los textos sagrados.
Es poco el tiempo para leerlos:
el tiempo es nuevo.
Ya no hay látigos sobre la crin de un caballo;
el mundo es un asno quieto.

En el sur crecen las barbas del diablo,
las barbas de indio.
Dicen que sólo lo hacen donde el aire es puro.
Es un buen lugar para el último saqueo.

 

 

 

EL OCÉANO AVARO

Y el que permanece en amor permanece en Dios, o sin él.
No hay todavía una criatura viva que no haya sido ni buena ni mala.
Defensor de la verdad, Rimbaud trenzó en el cielo su estadía.
Mientras dormía: la brasa de lo que comíamos ayer.
Voy a ir a Charleville con plata prestada desde el cielo.

Matar al individuo, a la experiencia... Soltar una lágrima.
Disimularla.
Vivir en la hermandad del silencio… Perpetuo.
Quiero escribir con el corazón, y olvidar lo que estoy haciendo.
Quiero escribir como el aire es en el mundo.
El océano es avaro, decía el que multiplicó la ciencia
y la acorraló en una ventana iluminada por el sol:
haciendo explotar los conductos que unen la ballena con el cielo.
Más tarde, la corona no alcanzó la montaña:
y guiñaron el ojo con la complicidad de un padre.
No fueron sus amigos quienes traicionaron
—una o dos ideas despiertas— la mañana.

Siempre existe una metáfora que se parece más al propietario de la tierra:
encerrar al animal, dejarlo comer y beber;
no sólo para que reproduzca su piel:
el campo es verde, y dice de qué color es el verde...

Despertando sueños como lo ya vivido.
Comiendo con las puertas cerradas, mucho antes de aprender a cazar.
Cada uno de los vértices esconde una parte del refugio, del cielo, del campo, de la ciudad.
El ladrillo nació del carbón, mezclado con fuego.
El oro es el invento de unos pocos.

Charleville-Mézières, 2014.

 

 

DISTRITO DE LOS LAGOS

Yo, que negué a Cristo en el primer barco,
Finalmente entendí el significado de la palabra adiós.
No se trata de una simple despedida:
Es el momento en el que todo se hunde
en los blancos y transparentes mares de números,
y se pierde la flor, única prueba de
de la existencia de un paraíso.

Es el momento donde se pierde el inmediato calor
de aire que encierra y separa a cada una
de las cosas que existen en el mundo.

 

 


AFUERA ESTÁ LA SERPIENTE

Afuera está la serpiente, siguiendo el mismo camino.
Con reglas dentro de reglas, ahora muriendo por sombrero.

Con ricos y pobres con los mismos odios, las mismas sonrisas.
Con los mismos intereses en la guerra.

Esta es la única guerra. Nunca termina.

Antes los países pensaban que las reglas formarían nuevos mundos,
Pero ahora la guerra tiene un rostro individual.

Así la serpiente crece con esto.

Es como un lenguaje,
Una prisión,
El aire entero del bosque lleno de lluvia.

 

 

 

PAUL VERLAINE

En la montaña alguien dejó su vida
para llenar de luz la habitación.
Como niebla de luna es su canción…
para aquellos extraños que en la herida
se construyen. Detrás quedó el rubor
civilizado, la burguesa pluma
que con engaño disfrazó de bruma
la realidad del sórdido sabor:
la irrupción del rey de ojos azulados
traduce a Blake que develó en infierno
lo que el mar y el león llevan de eterno.
Despliega intensas hojas de arbolados.

 

 

 

HOTEL DES ÉTRANGERS

Yo, que crucé las altas montañas,
y enjuagué mi corazón lejos de África,
finalmente llegué a la ciudad de la revolución.
Sigue siendo extraño cómo
las luces iluminan
las calles de tantas almas apagadas.
París es un lugar ajeno,
tiene el aroma de un jazmín artificial:
se puede conocer por medio de la
la penetrante mirada de una prostituta.
Pero sigue siendo preferible pintar ojos humanos
antes que catedrales.

 

 

 

POEMA DEL TERCER DÍA

En el cielo el tesoro y los recuerdos,
donde dejan nuestras almas tantas voces…
Esperamos la noche para inventar una lengua:
«Estas piedras contienen cada uno de mis días».
Las montañas protegen esta verdad,
el silencio nunca es el mismo.
Vimos en el lago una serpiente,
el rinoceronte;
pensamos en la cruz
y escuchamos la madera mucho antes
de que caiga al agua.

 

 


Juan Arabia (Buenos Aires, 1983), poeta, traductor y crítico literario. Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con una tesis sobre John Fante y la cultura obrera italoamericana. Es el director de la revista y editorial Buenos Aires Poetry, en el que participaron escritores como John Ashbery, Dan Fante, Robert Darnton, Mark Ford, entre otros. Colabora, además, en diversas publicaciones, como en la revista de la Universidad de La Rioja, Departamento de Filologías Modernas (España), y en la revista de Estudios Culturales La Torre del Virrey (Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia). Libros Publicados: Canciones del Gólgota (2011); John Fante. Entre la niebla y el polvo (2011); PosData a la Generación Beat (2014); El Enemigo de los Thirties (2015).

 

 


Fundación La Raíz Invertida
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