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08 May 2020 / 15:36 pm

Para el antiguo testamento, Seol es el lugar de las almas rebeldes, de las olvidadas.

Según el Judaísmo antes de la llegada del Mesías hace referencia a los muertos en pecado, una tierra de sombras habitada por quienes perecieron sin creer en Jesús de Nazareth.

En el pasaje bíblico Daniel 12:2 sostiene que Sheol se refiere a la sepultura común de la humanidad como un lugar de inconsciencia. Que todas las referencias nos sirva como punto de partida, para iniciar el recorrido de este espacio/pulsión que la autora Isabel Guerrero nos invita a transitar.

Que en el transcurrir de las páginas genere un desatarnos los conceptos primarios, porque Seol es un desgarrar la palabra al sentir la orfandad de los unos a los otros.

La autora nos dice: no es fácil hallarse frente a la memoria/ no es lógico enmendar un destino/ que trice el mapa/y quite la mueca natural de los fósiles.

"No hay patria en la isla de los muertos".

Frente a esta condición todos los sucesos se construyen en el caos. El movimiento dentro de lo mojado aunque no sea agua. Es el líquido negro nos dice la autora "no es lluvia ni fondo marino" "un mar que no es mar" sostiene el emerger una lengua hacia dentro. Sigue presente el movimiento como metáfora de la vida, un intentar volver a la raíz.

El líquido negro que se reproduce calca el tiempo, está dentro de ello el nadar como recurrente. El espacio como necesidad. Un hambre fragmentada desde la infancia. Nos dice "El olor a tierra/ tiene olor a metal.

Sentimos también el olor del abismo, mientras llega la urgencia a encontrar estabilidad. Y solo nos adentramos al descenso/infierno.

Dentro de la propuesta la re significación de los pájaros es un voltear las alas en medio de esa hecatombe.

Volver a la pulsión del tiempo desde el dolor, sentir la inundación en la construcción de cada imagen.

Seol se divide en II partes, en la primera está un hervir agua en cada palabra, un rozar las cenizas en nuestro pecho, un sentir que la marea sube.

Está presente la simbología, desde lo religioso, pero en desapego con lo "correcto". 

Entre las acciones que implica el tiempo de cada poema. Seol constituye un devenir que ni la palabra salva. La imagen como volcán mostrando su furia.

Walter Benjamín sostenía: "La imagen dialéctica es una bola de fuego que atraviesa el horizonte del pasado" hablando de la filosofía de la historia, que igual interpela los rastros poéticos. En Seol las imágenes van hilando ese fuego, esa lengua que se asoma y serpentea el camino.

En su segundo capítulo sentimos el sabor ácido, lo seco. Esa inmensidad vista desde abajo se ahoga. Carne y pluma es el tejido de estas imágenes que se calcinan en el sol.

Un retornar a la tumba, es la imagen que está presente en toda la propuesta. La imagen que la serpiente canta con su lengua "al río".

La realidad de las comunas se ve reflejada, hoy es Puchancavi y Quintero pero bien puede ser toda la costilla fragmentada de nuestra Latinoamérica. 

Alas que se pierden/el contenerse/ la oración de la noche. El movimiento retomando para llegar a la fosa, que son los años.

El canto como presagio, de mal agüero. El olor del mineral en el agua, sigue llegando el olor a metal. En Seol está lo difuso, la estación que no llega.

Isabel Guerrero, configura la lengua en una presencia húmeda "en las floridas estaciones" se evoca el recuerdo. El día mide el tiempo y el tamaño del miedo en los temblores.

En el Valle central se encuentra el poema "Santiago Primaveral", en él se escuchan los gritos, bajo la sombra en la plaza Baquedano, la tortura, los detenidos.

En su poema "Fuimos paraíso" nos dice: Para ser raíces/ que algún día brotarían en lenguas/ pero las palabras en los muros/ olvidaron sus nombres.

Allí tenemos por herencia el color de la noche, el sabor a quemado.

Miramos la devastación, estamos en suspensión, el cóndor no puede retornar a su vaciado Andes. Y no alcanza nuestra mirada para encontrarlo.

El desterrado de la tumba es un símbolo de lo humano. El reconocernos en la perdida con la derrota como sordera colectiva e individual.

Retornemos al origen de las lenguas cuál era su propósito el apóstol Pablo, quien escribió: Las lenguas son para una señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos. (1 Corintios 14:22).

Quienes escucharon a los discípulos de Jesús en Pentecostés dijeron: Los oímos hablar en nuestras lenguas acerca de las cosas magníficas de Dios (Hechos 2:11).

Sostenían que los dones incluido el don de hablar en lenguas era temporal.

Pablo escribía en Corintios y sostenía: Hablar en lenguas puede ayudar a expresar lo que hay en tu espíritu, lo que no puedes decir con las palabras.

Y que sucede con los que nos perdimos en el camino, dónde las estrías no concuerdan con la piel que era nuestro paraíso. 

Nos reconocemos en la herida, es así que la unión de los títulos de sus poemas de la primera parte de Seol la autora sostiene:

"Desde el óvulo sangrante/ desperté nadando en la misma casa/vuelvo a la mudez/ fuimos el paraíso/ desterrados de la tumba/ la historia ha sido el epitafio".

Es así que aquí estamos los otros, que somos mayoría, una epidemia que por vida nos muestra nuestro Seol.

Aquí donde los ojos son de agua y olvido.

 

Valeria Sandi

Bolivia, abril de 2020.

 

 

 

 

VUELVO A LA MUDEZ

 

1

vuelvo a la mudez

de una fotografía colgada al esqueleto

que vio crecer a una niña

hablando con los perros

y no fue el parpadeo al aire

ni el hacha al sol

lo que hizo de la luz

una verdad lanzada al rostro

 

de esa pequeña

sólo recuerdo que era yo

descubriendo la humedad en la retina

que luego fue olvido

y silencio

 

hoy no soy más que una duda

prestada a la lectura del poema

en busca de su origen

  

si la sangre de esa infancia

no hubiera subido como hifema

la ceniza que reclama mi instante

estaría en paz

pero larga es la venda

que oculta el abandono 

 

la porción del espanto

no vale al mirar por la hendija

de la niñez trenzada

como pago para ser feliz

 

ni ser semilla ni ser planta

en el paraíso de las tormentas

la rabia quizás lo valga

por ser espejo que dice

no estoy aquí

no soy yo

no es verdad el acto de llorar

la vitalidad o negación

de la frontera que es mi cuerpo

 

no es fácil hallarse frente a la memoria

cuando ésta ahoga con sus tentáculos

todo un continente

no es lógico enmendar un destino

que trice el mapa

y quite la mueca natural de los fósiles

 

 

2

no hay patria en la isla de los muertos

ni teta que regurgite en canto un solo instinto

aunque de pie flamee la bandera

y desconozca los colores que tiñen mi genética

o repliquen en mi lengua un idioma

que no es el de los perros

 

los ladridos que acompañaron mis primeros días

lamieron la frente

donde lo dulce se volvía agrio

para la lengua que pronto comenzaría a hablar

 

del canto que logré despejar de la garganta

sólo quedó una pizca donde afirmé mi ser

y qué fue eso

sino la inundación que escapa

como burbuja hacia las nubes

donde nada importa

más que las aguas

volviendo una y otra vez por los pasos

de lo que no sabré

 

de ese líquido

contenida fui al círculo del golpe

como normalidad de lo humano

espacio geométrico irrumpiendo

lo múltiple de mis noches

 

me cree bestia destinada a la tumba

en ese mar

que ve mi costra como un río seco

sin horizonte que pueda abrigar la infancia

que pide a gritos despertar del sueño

 

 

 

LA HISTORIA HA SIDO EL EPITAFIO

 

la historia ha sido el epitafio

del cadáver

que nada en la tumba

desde tiempos remotos

 

eso no lo saben aquellos

que nacieron para ser devorados

por los infiernos

 

en cambio

los pájaros voltean sus alas

y migran hacia las raíces

cuando el desborde de los milenios

traspasa los continentes

 

por eso habrá de esperarse

que los nidos vacíen sus plumas

antes de que el cielo se quiebre

y el agua inunde los patios de la catedral

 

 

 

SERPIENTE DEL VALLE

         

al Valle de Huasco

 

la serpiente husmea la cola

de los ríos que nunca llegarán al mar

 

el resto del caudal

lo deja para ser fuego en las costas

que prenden sus sabores

en aceitunas ahumadas

y cerdos grotescos

 

sabe el culebrón que en los ríos

se beben las cordilleras

y que el metal pulido

es agua de pájaros

que observan

desde lo alto

la inmensidad

 

no sabe

que bajando al mar

las grises arboledas

esperan ahogar la carne

como si fuera rastro

de plumas

quemándose a través del sol

 

muerto está Alicanto

le gritan las tumbas

y la serpiente corta

con su lengua

el río

 

sed de luz

marino norte mineral

 

 

 

DESIERTO DE ATACAMA

 

             a los desaparecidos en dictadura

 

allá donde las raíces

azotaron en muros

de piedra cáliz

justo en el horizonte

más seco del círculo

 

allá donde hirvió el agua

en la copa de los cuernos

fuego ceniza

disuelto el tronco

del continente amarillo

 

allá escondidos

se arrastran los huesos

en el plano de las profundidades

 

testigos de la matanza

peces vela

cristos marinos

hunden los ojos

bajo el salar del olvido

 

allá algún día el cementerio

se abrirá a los bosques prehistóricos

y la arena movediza de cetáceos

sin tiempo

restaurará con cinceles

las almas que sopla

el viento loco

 

hemos de guardar entonces

las cruces

para cuando la marea suba

y arroje los cuerpos

que tanto hemos escarbado

para encontrar

 

 

 

OTROS TIEMPOS PARA UN CÓNDOR

 

ni siquiera en la casa

de las vírgenes

pudo abrazar la noche

el cansado vuelo

del kuntur

 

varios tonos

en piedras tatuados

felinos, volcanes

y peces

bastiones del tiempo

que erraron la caída

en su nombre

 

la inmensidad no basta

para el silencio

que por los siglos vendrá

y nadie asume el peso

más que la extensión

de sus alas

dónde nieve y roca saludan al sol

y el roce con el viento es canción

que jamás se escuchará para la historia

 

ave esculpida

en el portal del cielo

una estrella sigue ahuyentando

la prepotente lanza

que espera vaciar los andes

 

no mires a los ojos del cóndor

la casa está abierta

 

 

***

 

 

ISABEL GUERRERO (Rancagua, Chile – 1985) Profesora de Castellano y Filosofía. Actualmente es directora de Revista Mal de Ojo. Publica “Poemario Obstinado”, por Editorial E-Lit, 2013. La plaquette autoeditada “Anzuelo” 2015, y “Trazos de una obra por hacer”, por editorial Conunhueno 2017, Co-editó la Antología “Pachamar, por la unión de los Pueblos Latinoamericanos” junto al poeta César Hidalgo en 2018, bajo Editorial Conunhueno. En junio de este año publicará su libro "Seol" bajo el sello de la misma editorial. Ha participado en Encuentros y Festivales Literarios en Chile, Colombia, Argentina, Bolivia, Perú, México y Cuba. Organiza, colabora y participa en instancias artísticas, políticas y sociales tanto en Santiago como en el extranjero. Su obra ha sido publicada en revistas y antologías nacionales e internacionales destacando “Voces de América Latina” (editorial Mediaisla. Estados Unidos 2016) “Salt of boundaries” (Editorial Don Quijote. Siria 2017) “Entramar” (Sakura Ediciones, Colombia 2018)


Fundación La Raíz Invertida
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