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27 Abr 2020 / 09:14 am

 

Publicamos una selección de Felipe López (Manizales, 1985) Director de Colectivo Poético Nuevas Voces. Entre otros, ha sido Ganador del segundo Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín (otorgado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2013) y los Estímulos al Talento Creativo en Poesía por la Gobernación de Antioquia, 2014.

 

 

 

 

De Aqua (2014)

 

 

 


DIVAGACIONES LÍQUIDAS

Vuelve a sus inicios inconquistables la travesía oceánica

Vértigo de lo azures en la botella Antillana, larga travesía de mis manos

Vuelven los alisios a la ínsula lejana, vientos que no mueren en la trompeta:
New Orleans abre el iracundo solfeo del ámbar
bailan los oídos sobre la rosa de los vientos

Los altavoces del mundo en la concha del caracol:
Cierro los ojos y escucho un canto maorí
cierro los ojos y escucho la ocarina bajar de los Andes

Raudo el perfume salino cuando alzo mis manos a la llegada del monzón
el olor de albahaca en el destello de los faros abandonados

Vuelve a sus inicios inconquistables la travesía oceánica

Regresan los nubarrones
Regresa el pigmento de la nevada bajo la escarcha una ciudad perdida

Deviene el agua ignorada que sopesa las hogueras
                                                                       los augurios de exterminio

las huellas de la travesía oceánica

 

 

 


LOS 100 METROS ESTILO LIBRE DE MARK SPITZ

Dos manos han roto la clepsidra

El hombre agua quiso mentir de caparazón

Un ballet de saetas partían de Modesto California,
el carril era un débil espacio de pulmones…

El tiempo hacía apnea en el templo de la herida
brazadas de cien metros cortaban las alas

Un océano recto para dejar la nariz ante un espejo
aventureros que iban y venían a ese fuego que bordeaba sus cabezas

La corona de laurel era el nuevo vestido de los ahogados

La alquimia convirtió el agua en un acuario de relojes

 

 

 

 

LLORÓ

Hay un pueblo en Colombia llamado Lloró,
el lugar más lluvioso del planeta…

En ninguna parte llueve como en Lloró
el pluvial misterio donde la espesura reescribe el diluvio en la costa Pacífica.
Sus techos son cortinas sagradas del chubasco, lo pletórico de las baldosas móviles,
las fracciones de un agua eterna.
Trece mil milímetros de precipitaciones danzarinas, famélicas, inocentes.
El manantial en los antepasados de Lloró:
Guasa, bongós, yembes, se difumina el sonido en el turbión
la epidermis de los techos en el grifo de los abandonados…
En ninguna parte llueve como en Lloró.

 

 

 


EN LA LAGUNA LA OCULTA TODOS ESPERAN QUE AMÍLKAR-U SALGA DE SU EXILIO

Ya bajarán los farallones a recitar los espejismos de La Oculta ningún sitio ha encontrado a las náyades como ese misterio ominoso que desgarra a la tierra en las brazadas de un secreto aurífero en la laguna que lleva los versos de Amílkar, que nunca nadó a la piscina de nenúfares y buitres, el misterio post mortem de lo que alguna vez amó, en los precipicios de un radiante loto.

 

 

 

 


De La Danza del Atrato (2017)

 

 

 

Y danzó sobre las rocas
hasta convertirse en caparazón

Al descubrir el tiempo y la órbita del verano, mi padre contempló la danza de la tortuga morrocoy, la danza en el escarpado macizo como un caparazón de maniguas soterrando la virginidad de los intrusos, con las mulas cansadas de llevar cimitarras a la olvidada nervadura del Baudó.

 

 

 

***
La muerte de Perséfone en las brasas de la noche
danzarán las luciérnagas

Mi padre llegó con noticias de una legión de arcabuces al filo de la noche. Era una mariposa arrollada por la luna, por el relámpago que danzaba con los hombres de leva. Llamaron luciérnaga al rocío del hierro: los disparos han muerto como un espejismo de alas en Bojayá.

 

 

 

 

***
Los dioses tocan el tambor zodiacal
en el trapecio de los astros

Las voces danzan en el trapecio de los astros, la sombra que vuela hasta el sólido penacho. Un grito de dinteles que descifran la fumarola del cielo; candilejas de dioses en el círculo de madera, una ofrenda de alas en la roca del solsticio… y el Darién exuberante, profuso, misterioso, emerge entre el huevo de la sombra y el solsticio.

 

 

 

***
Un collar de relámpagos
en los colmillos de los saínos

Tan lejanos sus colmillos en los páramos, frailejones compartían collares del altiplano en un trueque de cuellos ancestrales, y de la Tulpa donde se enmienda la huerta de la niebla, las chozas se emparentan con el talismán de la montaña azufrada, collar de bejucos en las compuertas del saíno, collar de relámpagos en el Citará, territorio alucinado de escarcha y tejido.

 

 

 

***
El brioso galopeo del equinoccio

Mi padre me enseñó la ruta de las sombras en la danza de los caballos, cuando las amarras crearon telarañas en las monturas del moriche. Flechas de una savia en el relincho de las pequeñas estribaciones, melenas que hacían del ocre, una herradura que se paseaba de norte a sur, balseros que bebían la noche en el río San Juan.

 

 

***
Las espirales del sonido de la mapaná

Cuando mi padre apagó la luz, el roce ahumado del canutillo extendiendo su policromía, su dislocada sombra en el tórax de las fieras, entre templos populares y mascaradas, el cuerpo retumba al campanario en la víspera de las atalayas con su fiesta de hojarascas: hilandera de agua que enjuaga el festín de neonatos en su primera danza del mundo; divino, estrafalario y exuberante amanecer de la arena, olor a níspero es el disfraz, olor a banano es el cuerpo desatado. Ayer decía mi padre en los escondrijos de la tagua: en Riosucio la mapaná busca el sosiego de los tambores.

 

 

 


De La danza del Ariari (2018)

 

 

 


EL LLANERO GESUALDO

I
Soy el hijo muerto de los almendros, mis pasos nacieron con el sufragio del polen. Éramos niños con el velo de las algas, el primer cielo en el copo de un samán.

II
En San Juan de Arama aprendimos a ser jóvenes con el miedo de un dios aguerrido en sus mil batallas en el botalón.

III
Mis amigos se fueron al Casanare a domar caballos cimarrones porque no existían lágrimas creando bandolas en los estribos, aprendieron a ser hombres alicorados
como nieblas empoderadas del río Ariari.

IV
Mientras otros fueron cachilaperos, rapaces, ladrones, la montura bermeja de la muerte cuando cabalgó sobre los hatos. Y en el periódico un grito de doscientos años se difumina…

V
La tierra muda su intimidad en época de quemas, la memoria de los estambres
reclamando un olfato que niegue las ruinas. ¿Cómo visitar un valle de copleros,
la belleza convulsiva de un nuevo llano?

VI
Cuando entonas un galerón para conjurar las artes del cabestrero y del caporal.
Cuando la nueva casa acarrea el galope bajo una ráfaga de nube.
El revólver se olvida en la explanada, y un canto llanero se prolonga
al danzar con los mautes hacia la eternidad.

VII
Cuando entonas un joropo al deambular por la majada, como escenógrafo
en los estertores de un nuevo llano, el regreso es póstumo cuando se cansa de andar sobre esta savia, esta desgarradura que duerme en un chinchorro,
y despertar más cerca del sol. Más cerca de un grito al desangrarse.

VIII
El Ariari significa oro-oro: todas sus puertas fueron afluentes de mancuerda nervadura aljibe y mariposa, donde las vacas pastorean la trepidación, el brujir del yarumo en la ahorca del cristal.

IX
Y es el Ariari al desembocar en los meandros del río Guayabero, una danza de gramíneas que aromatiza el amaranto perdido en todas las estaciones del raudal.

X
Y es el testimonio de un Ariari incandescente, un poema que predestina la vitalidad. Desde las sabanas del Yarí con el alma llena de esporas, los almendros conquistados sobre la hierba que ha inoculado el atardecer…

 

 

 

 

 

Felipe López (Manizales, 1985) Poeta, artista visual, promotor de lectura y gestor cultural. Director de Colectivo Poético Nuevas Voces. Ha publicado el libro de poesía Aqua (2014), La Danza del Atrato (2018). Ha participado en Festivales de poesía en México, Ecuador, Bolivia, Cuba y China. Ha sido Ganador del segundo Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín (otorgado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2013). Ganador del premio los Sueños de Luciano Pulgar (Biblioteca Marco Fidel Suarez de Bello, 2010). Estímulos al Talento Creativo en Poesía por la Gobernación de Antioquia, 2014. Obra Literaria Ganadora de la Convocatoria de Literatura Cuento y Poesía del Fondo Editorial de Envigado, 2017. Beca de Circulación Internacional de la Alcaldía de Medellín, 2018. Ganador del estímulo para el fomento de la lectura, la escritura y la oralidad en Medellín, 2018 y 2019. Beca tecnología y cultura, cultura y tecnología de la Alcaldía de Medellín 2019. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés y al chino.

 

 


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