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02 Dic 2018 / 17:44 pm

 

Compartimos una selección de Instantáneas dominicales de Alejandro Cortés González, libro Ganador del segundo lugar en el XXXI Concurso Nacional de Poesía - Universidad Externado de Colombia - 2018

 

 

 

INSTANTÁNEA DOMINICAL # 1

Acomodarse a uno mismo
a sus espacios vacíos
a las polillas muertas en la ventana las mañanas de domingo
a las noches líquidas donde los huesos escurren las últimas gotas de savia

Uno permanece ahí
a la intemperie del cuerpo
con la espalda fuera del orden de los huesos
Nos palpamos el pecho para ver si estamos vivos
y es como meter la mano en un ataúd desocupado

Hay días en que de repente
nos abandona el alma
y quedamos solos hasta de nosotros mismos
sin ni siquiera saber
dónde poner la soledad.

 

 

 

 

UN POEMA EQUIS

Se trata de ir desnudos y secos
Arrojarse una noche
y romper a pedradas el amor

Dos piedras que se lanzan veloces
la una contra la otra
El choque no es un encuentro
sino el momento de dispersarse
Y cada una continúa la trayectoria de su línea recta
gradualmente más lejanas
como las dos diagonales solitarias que trazan una X

No se llevan nada la una de la otra
Ni rastros del choque
ni de la membrana que rompieron a pedradas
Tal vez falten algunos sedimentos de arcilla
que ninguna va a extrañar

Pero eso es todo
Un choque
una explosión
una distancia
un equis en la vida de alguien
El movimiento de dos líneas rectas
que en un mínimo punto se deciden cruzar
Por eso sexo se escribe con X
y XXX no son muchos encuentros
sino muchas distancias

Se trata de ir desnudos y secos
No dejar lugar
para que algo
se te pueda pegar.

para Alguien que me Pide No olvidar su noMbre

 

 

 

 

 

BLUES PARA EL DOMINGO

Los domingos son paréntesis donde metemos las cosas breves
Los pensamientos inconstantes
las siestas interrumpidas
la ropa recién lavada que se pudre si no se extiende pronto
Y escuchamos a Janis Joplin
La inmortal vida breve del 67 al 72

Es domingo
Oremos
Pidámosle a Dios un Mercedes Benz y muchas noches en la ciudad
Un blues donde la tristeza sea una tonada aguda que pronto se queda sin aire
El domingo termina dos líneas antes del final de este poema
Janis acentúa la intensidad
de lo que dura poco.

 

 

 

 

BALADA DE LOS NIÑOS TRISTES

No es amor
Es su eco
Y el eco del hombre que yo era
cuando sabía que una mujer
me contaba el detalle de sus horas

Al final del día
me hacen falta sus historias como profesora de niños especiales
Escuchar sobre Angie y sus rezos para que no le amputaran el pie
sobre Julián y el temor a su padrastro
sobre la huerfanita que le pidió permiso a la profe para decirle “mamá”

Cada noche
ella me tiraba una infancia rota y apagaba la luz

Yo
en el desvelo
no dejaba de preguntarme a oscuras
por qué el dolor de niños desconocidos me clavaba agujas en los ojos
Cómo temblarían mis piernas si llegara a conocerlos
Cómo serían las nuevas huellas que su saludo daría a mis manos

La noche entera
un eco de niños tristes
Y mientras tanto el amor
también se nos volvía el débil regreso de un ruido
dos puñados de silencio
dos caras juntas como evocando un beso que no es beso
sino un tibio roce que extraña al amor
y a ella enamorada
tal como Angie debe extrañar su pie

Quizá esa niña y yo
sin conocernos
padezcamos del mismo síndrome que nos hace pensar
que esa parte que ya no tenemos
nos sigue causando dolor

No es amor
Es su eco
Amo los niños
que nacen de su boca.

 

 

 

 

MILONGA A MEDIA LUZ SOBRE LAS MESAS DE NOCHE

A cada orilla de la cama iba una mesa de noche
o como las llaman los argentinos: mesas de luz
No sé si estas mesas guarden la noche o la luz
pero ella se llevó las dos cosas
Además de una mesita y una lámpara

Queda de nuevo la cama desequilibrada
Una inmensa nave con medio motor
para un solo tripulante

La cama con su única mesa
sólo alcanza a guardar media madrugada
y algunos fragmentos del alba
Sin embargo
las noches son más largas
siempre cargadas hacia el costado en el que ya nadie duerme
hacia el agujero frío que se tragó la mitad de todo
La mitad de los cuerpos
la mitad de los muebles
la mitad de uno que da vueltas y vueltas en esa cama inmensa
sin encontrar un punto donde equilibrar el sueño

Este es el momento
señores argentinos
en que las mesitas guardan más noche que luz
La habitación es un agujero iluminado por una sola lámpara
que proyecta la sombra incompleta de uno

También se llevó la mitad de las sombras

Las dos mesas
aunque desiguales
hicieron parte del mismo juego de alcoba
Ahora acompañan dos camas distintas
enormes
lejanas
donde ni la noche
ni mucho menos la luz
son compañía

Cuando uno de nosotros mire a la derecha de su cama
y el otro mire a la izquierda de la suya
verá el juego de mesas incompleto
la noche partida a pedazos
y -señores argentinos-
no habrá luz
o apenas media luz
que más bien es media sombra
de un abrazo congelado
en el lado vacío de las sábanas.

 

 

 


LUNES FESTIVO

Un cigarrillo
las sandalias
el frío de la planta baja
el frío en la planta de los pies

En la boca
la combustión de otro domingo
Una pereza festiva
que fuma lenta frente al jardín

Y hacer nada después de nada
Ponerse camisetas viejas
bufandas que amarran el hastío
y salir a comprar el café

Después de siete días de aguaceros
los zapatos se secan en la ventana

Es lunes festivo
un domingo prolongado
Doble melancolía de las seis de la tarde
doble carga de ropa en la lavadora
y como el viaje en flota de los que sí viajaron
horas y horas de películas que no quieres ver

Termina el lunes festivo
el bonus track de una balada aburrida
que suena mientras recoges los zapatos de la ventana
y decides si es más conveniente
almacenar los vacíos
o calentarse los pies.

 

 

 

 

INSTANTÁNEA DOMINICAL MIRANDO UN CUADRO DEL OCÉANO

El mar debe sacarse una ola del cuerpo

Una ola cansada del salto
caída en el tedio
Una ola que extraña la órbita de su temblor

Hay que podar el agua
y arrancar la quietud bajo la hiedra

El lecho del océano
tiene cuevas de anguilas
para las olas muertas.

 

 

 

 

QUIROMANCIA

Hace mucho aire
tierra
líneas de luz
entre nuestras palmas separadas
Las líneas de sus manos solo encajan con las mías
y hacen falta
como las manos de esos hombres
que necesitan de otras manos
para sentir que están.

 

 

 


INSTANTÁNEA DOMINICAL # 2

La risa es un eco de cajones vacíos
que grita más fuerte los domingos
Algo me devora en el día y me escupe en la noche
con más pavor que sueño

¿Cómo sobrellevar las noches?
¿Cómo reponerse a los domingos?
¿Cómo darle a los pulmones otra mañana de lunes?

La ausencia cuelga de todas las paredes
El aire es un demonio blanco.

 

 

 

 

Alejandro Cortés González (Nació en Bogotá) Ha publicado los libros Notas de inframundo (Novela, 2010), Pero la sangre sigue fría (Poesía, 2012), Sustancias que nos sobreviven (Poesía, 2015) y Del relámpago nacerán luciérnagas (Novela, 2018). Ganador del Premio Nacional de Literatura de la Universidad Central en las categorías Novela (2009) y Cuento (2011) con “Él pinta monstruos de mar”. Ganador de la Beca de Circulación Internacional para Creadores del Ministerio de Cultura (2013), con la que participó en VII Festival Internacional de Poesía en París. Ganador del VI Concurso Nacional de Poesía UIS (2014). Ganador del segundo lugar en el XXXI Concurso Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia (2018), con el libro Instantáneas dominicales. Ha sido invitado a encuentros literarios en Suramérica, México, Francia y Canadá. Es director de talleres de creación literaria, director de la Fundación Trilce y coordinador del espacio cultural Trilce en La Galería, en Bogotá. www.alejandrocortesgonzalez.com

 


Fundación La Raíz Invertida
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