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16 Mar 2016 / 10:28 am

Los borrachos – James Ensor

Poemas Etílicos 

 

“Prohíbase el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad”
Ley 124 de 1994
“El exceso de alcohol es perjudicial para la salud”
Ley 30 de 1986

 

Por Henry Alexander Gómez

No tendría caso el hacer una antología de escritores alcohólicos, tendría que ser al revés, habría que concebir una muestra de los pocos escritores sobrios que ha dado la literatura. La razón es que, simplemente, los escritores amigos de la bebida no cabrían en un sólo libro. Desde siempre, el alcohol, el vino, la cerveza, la absenta o el “diablo verde”, el whisky, han sido cómplices de las venturas y las desdichas literarias. La botella se ha idealizado como la amante fiel, la que siempre está allí para escuchar sin reclamos, para dilucidar las batallas con el amor o la hoja de papel en blanco. De Shakespeare a Ernest Hemingway, de Baudelaire a Raúl Gómez Jattin, el licor hace parte vital de la palabra, ya sea para mojarla, como se dice en las cantinas, o para escribir sobre los goces y las miserias que se ventilan en medio del humo y un buen trago de aguardiente.

Preparamos una pequeña muestra de poemas sobre el alcohol y la bebida; ya lo ha dicho el escritor colombiano Rafael Humberto Moreno-Durán: “Se invoca, para la presente reflexión, una taberna como otros consultarían una enciclopedia”. 

 

 

 

 

Li Po

 

MIENTRAS BEBO SOLO A LA LUZ DE LA LUNA

Un vaso de vino entre las flores:
bebo solo, sin amigo que me acompañe-
Levanto el vaso e invito la luna:
con ella y con mi sombra seremos tres.
Pero la luna no acostumbra beber vino,
y mi perezosa sombra sólo sabe seguirme.
Festejemos, con mi amiga luna y mi sombra esclava
mientras aún es primavera.
En las canciones que entono vibran rayos lunares;
en la danza que ensayo mi sombra se aferra y deshace.
Los tres juntos, antes de beber, holgábamos;
ahora, ebrios, cada cual va por su lado.
¡Regocijémonos muchas horas todavía,
en nuestro festín inanimado,
para encontrarnos al fin el Río de las Nubes!

 

 


Charles Baudelaire

 

EL ALMA DEL VINO

Cantó una noche el alma del vino en las botellas:
«¡Hombre, elevo hacia ti, caro desesperado,
Desde mi vítrea cárcel y mis lacres bermejos,
Un cántico fraterno y colmado de luz!»

Sé cómo es necesario, en la ardiente colina,
Penar y sudar bajo un sol abrasador,
Para engendrar mi vida y para darme el alma;
Mas no seré contigo ingrato o criminal.

Disfruto de un placer inmenso cuando caigo
En la boca del hombre al que agota el trabajo,
y su cálido pecho es dulce sepultura
Que me complace más que mis frescas bodegas.

¿Escuchas resonar los cantos del domingo
y gorjear la esperanza de mi jadeante seno?
De codos en la mesa y con desnudos brazos
Cantarás mis loores y feliz te hallarás;

Encenderé los ojos de tu mujer dichosa;
Devolveré a tu hijo su fuerza y sus colores,
Siendo para ese frágil atleta de la vida,
El aceite que pule del luchador los músculos.

Y he de caer en ti, vegetal ambrosía,
Raro grano que arroja el sembrador eterno,
Porque de nuestro amor nazca la poesía
Que hacia Dios se alzará como una rara flor!»

 

 


Fiódor Sologúb

 

EL POETA BORRACHO

Debo vivir así con locura y desmesura,
Pasar los días escribiendo y las noches en la cantina.
Encontrar el alba silenciosa, melancólica e impetuosamente
Y escribir versos sobre la muerte y la tristeza.

Debo vivir así. Yo mismo he elegido
Quemar este barco-destino doloroso
Mientras doy alaridos en el timón. Di muerte al albedrío
Y ahogué en la desesperanza todos los deleites, todos.

 

 


Luis Vidales

 

EN EL CAFÉ

El piano
que gruñe metido en un rincón
le muestra la dentadura
a los que le pasan junto.
La bomba eléctrica
evoluciona su luz
en el espejismo de mis uñas
y desde la mesa
donde una copita
vacía
finje
burbuja
de aire
solo -a grandes sorbos-
bebo música.
En neblinas de vapor
van pasando ante mis ojos
los sopores de Asia...
Siento que anda por mi sangre
el espíritu de las uvas
del Mediodía...
y cuando los alambiques de la orquesta
dejan de filtrar
el alma ebria
-que le da por tornasolarse
en el azul de los sueños-
se interna por la callejuela tortuosa
de un cuadrito
colgado a la pared.

 

 

EL ALCOHOL

Alcohol.
Espíritu.
Vas siempre en fuga.
Loco, loco.
Desequilibrista.
No eres de nuestro planeta.
¿Qué forma tienes?
Cuando te incorporas
eres llama azul
-inquieto-
y casi tocas el límite
de nuestra vida animal.
Pero luego te vas
y no sabe nuestra incertidumbre
si esa es tu forma
o si eres voluta
o si viajas en círculos
o si pasas en zig- zags por nuestra vida.
Alcohol.
Bajo tu influjo
adentro nos tambalea la vida
y afuera
todas las cosas nos desconocen
y ante nuestros ojos
la calle
-ese reptil inmóvil-
empieza entonces a deslizarse
y los poetas nos huyen
y las casas en fuga
comienzan a desocupar la ciudad
Alcohol.
Voy a hacerte una ofrenda.
No es muy pobre mi ofrenda.
Te doy para siempre
para toda la vida
el par de muletas del equilibrio.

 

 

 

Malcolm Lowry

 

ORACIÓN PARA BORRACHOS

Dios da bebida a esos borrachos que se despiertan al amanecer
Farfullando sobre las rodillas de Belcebú, totalmente destrozados,
Cuando una vez más espían a través de las ventanas
Acechando, el terrible puente cortado del día.

 

 

SIN EL DRAGÓN NOCTURNO

Ideas de libertad están atadas a la bebida.
Nuestro ideal de vida contiene una taberna
Donde un hombre puede sentarse y hablar o sólo pensar,
Sin ningún miedo al dragón nocturno;
O bien otra taberna donde no aparecen
Letreros de No se Fía ni de No hay crédito
Y, dejando aparte las ilimitadas cervezas,
Nos sentamos tranquilamente borrachos y locos a editar
Panfletos de un país realmente mejor donde un hombre
Puede beber un vino más delicado, ¡Ah!, no destilado
Que intoxica sutilmente sin dolor,
Tejiendo la visión de una taberna inasimilable
Donde siempre podemos beber sin pagar
Con la puerta abierta, y el viento soplando.

 

 

LOS BORRACHOS

El ruido de la muerte aquí en este bar desolado,
Donde la tranquilidad se sienta encorvada sobre su oración
Y la música sirve de concha al sueño del amante,
Pero cuando ninguna moneda introduce esta dura desesperación
Hasta aquí, el más solitario de los hogares
Y de todos los destinos el más solitario además,
Cuando ninguna música eléctrica rompe el batir
De corazones doblemente rotos pero ahora reunidos
Por el cirujano de paz en la astilla del desastre,
Penetra más profundamente que lo hicieran las trompetas
El movimiento de la mente dentro de ese entramado
Donde el desórdenes son simples como la tumba
Y la araña de la vida se asienta, duerme.

 

 

SIN COMPAÑÍA EXCEPTO EL MIEDO

Cómo empezó todo esto y por qué estoy aquí
en esta barra arqueada con la pintura marrón descascarillada,
papegaai, mescal, hennessy, cerveza,
dos viscosas escupideras, sin compañía excepto el miedo:
miedo de la luz, de la primavera, del lamento
de aves y autobuses volando a sitios lejanos,
y de los estudiantes yendo a las carreras,
de chicas brincando con el aire en sus rostros,
pero sin compañía excepto el miedo,
miedo de la fuente volando: y todas las flores
que conocen el sol son mis enemigos,
¿estas, muertas, horas?

 

 

 

Jorge Luis Borges

 

SONETO DEL VINO

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

 

 

 

Charles Bukowski

 

COMO TODOS LOS AÑOS DESPERDICIADOS

ayer la ebria Alicia
me dio
un frasco de mermelada de breva
y hoy ella
silva
por su gato
pero
él no vendrá
él está con los caballos
en una
cuba de cerveza
o
en habitación 21
del Hotel
Crown Hill
o está en el
Cracker
Citizens National
Bank
o
arribó a
Nueva York a
5:30 p. m.
con una maleta de papel
y
7 dólares.

cerca a Alicia
en su patio
un ganso de papel
camina
volteado de arriba a bajo
en una caja de cartón que dice :

California
Naranjas.

la ebria Alicia silba.
no bien no bien.
trabaja despaciosamente.
cada quien se esfuerza duro
pero los
dioses.

Alicia entra por una
bebida, viene
afuera,
silba de nuevo
todo el camino hacia una
banca del parque en
El Paso-
y su amor viene
corriendo de los
árboles
ojos abrillantados como un
film de color
y no aguardando
hasta
el Lunes

entramos
juntos.

 

 


Marino Muñoz Lagos

 

BAR COSMOPOLITA

Arribamos al mesón como un barco
se acomoda a los muelles.

El bar respira el humo azul
de numerosos tabacos distintos
y apenas alcanzamos a distinguir
los gestos de la cantinera.

Se habla de largos viajes
y los parroquianos más ebrios
se miran en los fantasmas que surgen
de los espejos trizados.

De improviso se abre una puerta
al golpe del viento
y todos nos vemos navegando
en un mar de tinieblas
rumbo a la embriaguez más espantosa.

 

 


Jorge Teillier

 

POEMA DEL VINO

Silencioso en el umbral de todas las puertas
el ángel rojo del vino espera.

Y espera al principio de todos los caminos,
en las más perdidas calles de lejanas ciudades,
en todos los trenes tomados de improviso,
bajo todas las viejas lunas cantadas
por los viejos poetas, con una copa en la mano.

Espera,
con la llave de las casas donde aun no hemos
llegado y que siempre esperamos ver abrirse.

Tras el oleaje manso de las colinas en invierno
el ángel del vino vela el sueño
de las cunas verdes de las vides que el viento mece.

Y cuando lo encierran bajo tierra
su sueño de resurrección
llena la copa que alzaremos en la Fiesta
y se une al nuestro.

Y de nuevo es verano en el mundo y aparece el noble tiempo
de los pájaros contemplados por los solitarios
en las cantinas de las aldeas
y los vagabundos y los desterrados
pueden leer la escritura de las nubes y los árboles.

Porque han vuelto los antiguos cortejos de los
alegres dioses,
y para nosotros vuelve el día
donde la primera copa de vino llegó a nuestros labios
junto a los alimentos ofrecidos por padres y amigos
y extendidos sobre la florida mesa de la tierra
a quien bendecía la clara mirada del vino.

  

 


Juan Manuel Roca

 

DIARIO DE LA NOCHE

A la hora en que el sueño se desliza
Como un ladrón por senderos de fieltro
Los poetas beben aguas rumorosas
Mientras hablan de la oscuridad,
De la oscura edad que nos circunda.
A la hora en que el tren tizna la luna
Y el ángel del burdel se abandona a su suerte,
La orquesta toca un aire lastimero.
Una yegua del color de los espejos
Se hunde en la noche agitando su cola de cometa.
¿Qué invisible jinete la galopa?

 

 


Rafael Courtoisie

 

UNA COPA DE VINO

El vino es una flor de un sólo pétalo de vidrio.
Entre los tantos seres que pueblan el mundo debido a su leve violencia, el vino es el de más firme delicadeza.
En el oscuro y claro reino de los líquidos, cuya soberanía comprende desde los almíbares hasta los venenos, el vino ocupa un lugar de misterio. La fuerza y somnolencia de las propiedades que lo definen hacen que se parezca a la sangre humana.
Está vivo, sí, pero es lento.
Le cuesta un poco fluir. Es hosco, vago y espeso. Avanza paso a paso entre las nubes de piedra que van desde los labios al borde del vaso, y del vaso al filo de las estrellas.
Va sin pensar, dentro de sí, en medio del sentido líquido de su cuerpo, como si le pesara la flojedad del sueño. Por lo común es rojo, de tono rubí, sereno, o francamente tinto.
A veces aguachento, como con gotas de agua lustral venidas de lejos.
En ocasiones, debido a la opalina propia de la cáscara de la cepa, al fermentar transparenta, dando la idea y la palidez de una leucemia.
En el extendido reino de los líquidos se hallan junto a él el sudor, la saliva y el semen. También el agua de mar, las lágrimas de llanto y las de la menstruación, los humores segregados por los racimos del páncreas y los propios del hígado en su seno.
Pero el vino es el que más sobresale, el que más canta.
La pureza de su sonido y la razón proveniente de la oscuridad hacen su fuerza más verdadera.
Pero más obstinado y persistente aún que el vino es su silencio, el rastro de humedad que deja en las copas al abandonarlas, al ser bebido.
Al colmar una copa se alcanza la verdad, y al vaciarla se llena de violencia.
Entonces en el espacio queda una pregunta.
Y fuera del espacio el vino sin respuesta.

  

 


Gustavo Adolfo Garcés

 

DIFICULTADES DE LA POESÍA

La idea era
beber un poco
ponernos alegres
pero nos emborrachamos
en exceso
y lo que hicimos
fue tener una opinión
demasiado buena
de nosotros mismos

 

 


Rafael del Castillo

 

CÓCTEL

Como el cantante de una orquesta pobre
que achispado y alegre
quiere mezclarse con los dueños de la fiesta
bailar
reír con ellos
y es rechazado fríamente con un
“Usted a lo que vino fue a cantar”

Así el poeta en la fiesta del mundo

Para mis anfitriones pasados y futuros,
a manera de desagravio

 


Fundación La Raíz Invertida
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