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09 Mar 2016 / 09:16 am

Junior Adilson Pantoja (Palmira, Valle, 1989), ovilla y desovilla la palabra con la seguridad y la intuición del artesano que conoce las trampas del lenguaje. Sospecha que la poesía pude mirarse desde el arco de la ficción, desde el ojo que imagina y comprende que el aire tiene sus fisuras, y que por allí el poema puede distorsionar la realidad para crear un posible y bello universo.

Publicamos una selección de poemas de este escritor nacido en el Valle del Cauca. Además de ejercer la docencia, ha sido ganador del Concurso Nacional de Poesía de la Casa de poesía Silva 2015 y Segundo Premio en el I Concurso de Poesía Ciudad Palmira.

 

 


ORACIÓN

Ahora que reinas
en esta ciudad de antorchas apagadas;
que te las ingenias
para mirar por donde pisas
o para que tu rostro de sal
no se disuelva con tus lágrimas.

Ahora que diriges el curso de las nubes
y conoces el punto exacto
en que los ríos se quiebran
como trastos sucios en el fregadero.

Justo ahora, desde esta casa en el aire
que colinda con la casa del árbol que soñábamos,
te envío esta plegaria sin motivos,
esta petición de lluvia densa,
señal de humo
que tendrás que descifrar entre la polución
y los suspiros del invierno.

 

 

 

HACIA DONDE MIRAN LAS CABEZAS DE LOS MOÁI

Del vuelo del águila al salto del antílope

Del espejo enterrado a los molinos de viento

Del borde de los acantilados a la punta del iceberg

De la circunferencia del sol al horizonte sin sombra

De las estatuas de fuego a las cavernas oceánicas

De los barcos náufragos a los puntos sin muelle

De las constelaciones siderales a las pirámides egipcias

Del valle húmedo de llanto al desierto indómito

De las catedrales de sal a los mares de agua dulce…


De tu cuerpo que va a mi cuerpo que regresa.

 

 

 

INSTANTE EN EL QUE ESCONDE SU CABEZA EL AVESTRUZ

Hay un temblor al interior de cada piedra,
un gemir de bosque que se incendia,
un clamor de río.

Debajo de la tierra
hay otro cielo donde pierde vuelo un pájaro,
una avioneta de papel
y media estrella.

Debajo de la luz
un avestruz esconde la cabeza.

Instante en que el abismo
son los ojos en el barro.

Raíz doliente que deja de crecer
para volver a su semilla.

 

 

 

RITUAL DEL ÁRBOL

Hubo un día en que el agua fue fértil
y el cielo vegetal vertió su savia
sobre el hemisferio de la luz.

Sobre las bóvedas ceremoniales
de los imperios soterrados
la semilla alzó su grito.

Con el presagio del tiempo
la arboleda se hizo niebla
en el rito indiscutible de la siembra.

Sobre los vestigios del sudor terrenal
la sombra vio crecer sus alas
y el conjunto de raíces
se enredó en la piel del bosque.

 

 


LA PALABRA ENTRE TUS MANOS

La palabra cuerpo
en espirales de fuego
o trazos en la arena.

La palabra imprecisa,
el adjetivo ladino,
la entonación de tu sexo.

La palabra silencio
y la cercana muerte.

Si callas,
espera a que se vierta el agua
hasta que el barro se haga hombre
y el hombre polvo entre tus manos.

 

 

 

MANTRA

Digo calma para que la hormiga
se tome su tiempo de llevar
el mundo a cuestas
con el ritmo acelerado
de sus pasos.

Doy la vuelta, estiro un brazo,
pierdo un bostezo
como un árbol pierde
alguna de sus hojas.

Digo calma y me apresuro
a no estallar,
a darle espera a la cigarra
que en su vientre esconde
el temblor de la candela.

Tiro la primera piedra
y doy en el segundo blanco,
espejo de agua
que otra vez
se quiebra en mil océanos.

Digo calma y lo repito
en aullidos como un lobo
sin luna y sin montaña,
bajo la lenta luz
que se avecina.

Trazo una línea
es este cuerpo vocálico
que imagina una caricia
desde el tacto agitado de la hierba.

Digo calma y ya no hay voz
ni señales ni escritura
que puedan desatar
este saco de piedras
que me pesa
como un nudo en la garganta.

 

 


CLEPSIDRA

Desde esta manecilla alguien pregunta por la hora;
desde esta otra alguien la da.

Sabemos que el tiempo
es un ábaco de arena
y que las noches marcan lunas
bajo el nivel de la marea
o el color de las hortensias.

Desde esta manecilla, un encuentro;
Desde esta otra nadie aguarda, nadie parte.

A tientas,
entre hilos de lluvia,
escuchamos el reloj de sol
que da la sombra.

Tanta prisa
y sin embargo no sabemos
el segundo
en que el agua se detiene.

 

  

FÁBULA

Sé de castillos de arena
donde princesas de marfil
son custodiadas por dragones de agua.

Sé de arcanos enterrados en los sueños
del vasallo que cumple su espejismo
ante la sed de su desierto.

Sé también que tras los años
la nieve cubrirá la cabellera
de la bella Rapunzel.

Sé de las voces del espejo
que limita la belleza
al romperse ante el enojo
de la reina insatisfecha.

Sé del arpa y de la cítara
y de cómo los ratones del flautista
terminaron en las fauces
de un gato con botas.

Sé del árbol desde el cual cayó el gigante
del que fue un gigante por trepar el árbol
creyendo que podría encontrar
a la gallina de los huevos de oro.

Sé del agua que se bebe
en el hechizo del estanque
si se quiere ser venado
hasta el sol de nuestros días.

Y así, entre el abrir de libros
y el cerrar de páginas,
sé también donde la historia se termina
y donde la fábula comienza.

 

 


POEMA

Te pienso frágil,
esquirla de espejo próximo a romperse.

Te llego inútil,
escalando paredes de barro.

Sin trucos
recuerda siempre
las veces que intenté olvidarte.

 

 

 

VERTIENTE

Desde ese tramo
que carga en sus espaldas
un enigma, una respuesta
y que pasa con sigilo universal
sobre los bordes de un pan
que otras manos frágiles
se llevan a la boca.

Entre la levadura misma
del sudor que se hace uva
al decantar la sed
cuando la lengua seca
se resiste a beber
del Río Manso.

Tras la erosión artificial
que cifra dunas transversales
al ajar piel de un océano de arena
o un desierto de agua dulce.

Después de tantas trampas
donde el hielo se hace viento
para oír de cerca al fuego,
una vertiente desemboca
en la última gota de sol
y fecunda este poema.

 


Junior Adilson Pantoja Montoya (Palmira, Valle, 1989) Licenciado en Literatura de la Universidad del Valle, docente, poeta. En el 2010 obtuvo en Segundo Puesto en el I Concurso de Poesía Ciudad Palmira con el poema “Hacia donde miran las cabezas del Moái” bajo el seudónimo de Telémaco. En el 2014 participó en la Mesa de Jóvenes dentro del marco del XIV Festival Internacional de Poesía de Cali y dirigió los tres números de la Revista Cultural Jirafacuadros de su ciudad natal. En el 2015 fue jurado del Concurso Intercolegiado de Poesía “Gotitas de Poesía” en la ciudad de Palmira y obtuvo el Tercer lugar en el Concurso de Poesía Casa Silva El dolor y sus trampas con el poema “Instante en el que esconde su cabeza el avestruz” bajo el seudónimo de Telémaco. Sus poemas han aparecido en diversas revistas nacionales de poesía.

 

 

 


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