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11 Ene 2016 / 20:35 pm

 

Por María Paz Guerrero

 

 

El poeta Jorge Cadavid retoma un tema que recorre su obra: la mirada que construye el mundo. Y lo hace mediante un elemento inédito en el panorama de la poesía colombiana: la fotografía. Si ya nos ha propuesto en “Los ojos deseados” que la poesía es una forma de mirar, ahora nos plantea que el ojo es una cámara y que esta nos enseña a volver a ver.  En este libro el ojo capta, obtura, selecciona, disecciona lo real, lo señala, lo termina. Pero no es todo. La cámara es un ojo externo al fotógrafo. Un ojo oscuro que penetra lo imperceptible. La fotografía es el arte que le da forma a la luz.  

En la obra de Cadavid hay un acercamiento a la posibilidad de una metafísica contemporánea. En este libro, la fotografía es la respuesta; aunque se trata de un arte agónico, como plantea el escritor. La metafísica aparece relacionada con la técnica. Así las cosas, el éxtasis y la epifanía se vinculan, por primera vez en su obra, ya no con los derviches o la contemplación de la naturaleza, sino con la fascinación por el mecanismo que permite capturar la imagen en una caja negra: “El nuevo sol adorado / es sin duda la luz / que entra en la caja oscura” (Baudelaire fotógrafo).

Para Cadavid la fotografía  retrata lo sagrado no como lo que se ve, sino como lo que no se ve. Estos poemas evidencian la presencia de la ausencia en el instante, en palabras de Yves Bonnefoy; instante en el que se manifiesta lo invisible y se conjura el tiempo. Además, la poesía es la única capaz de restablecer esta experiencia porque, de la misma manera que la foto, se instala en el umbral entre lo que está más allá y más acá de lo real. Su poética  está en constante búsqueda del silencio; en Pequeña historia de la fotografía este  aparece    en   la intensidad de la palabra que transmite la revelación: “lo que te digo /debe ser leído rápidamente / como cuando se mira” (La piscina). 

 

Jorge Cadavid. Pequeña historia de la fotografía. Común Presencia Editores. Bogotá, 2015.

 

Revelado II

¿Con qué sueña la luz
cuando se duerme?
Con el tiempo
que la traspasa sin medida
Con las cosas que descubren
por fin sus propias formas
Con la edad del espacio
No hay que dejar
que se duerma la luz
Hay que apresurarse a despertarla

 

Baudelaire fotógrafo

El nuevo sol dorado
es sin duda la luz
que entra en la caja oscura

Retiniana

Abro los ojos
pero no sale la mirada
Dejo que el paisaje
haga el viaje
desde sus ojos a los míos

 

Henri Cartier-Bresson

Fotografiar con los ojos
sin huella ni ruina
Registrar mentalmente el mundo

Poner en la misma
línea de mira
la cabeza el ojo
y el corazón
Te escribo todo entero

 

   

 

***

Jorge Cadavid

(Pamplona, 1962). Estudió Lingüística y Literatura , se especializó en literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá, donde ha sido profesor durante varios años y se doctoró en Filosofía en la Universidad de Sevilla, España. Es autor de los siguientes volúmenes de poesía: La nada(Universidad de Antioquia, 2000); Un leve mandamiento (Trilce, 2002); Diario del entomólogo (Eafit, 2003); El vuelo inmóvil (Premio Nacional de Poesía Cote Lamus, Universidad Nacional, 2003); El derviche y otros poemas (Común Presencia, 2006);Herbarium (Letralia, 2011), Tratado de cielo para jóvenes poetas (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2008), Los ojos deseados (Común Presencia, 2011) yEl bosque desnudo, Diario oculto (Común Presencia, 2013). 

 


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