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21 Ene 2014 / 05:01 am

Entrevista por Iván Trejo

          — ¿A qué jugaba Juan Gelman cuándo era niño?  

Jugaba fútbol, pero en aquel entonces se jugaba en la calle, así se jugaba en un barrio de inmigrantes que no se caracterizaba por la riqueza de sus pobladores, a veces jugábamos con pelota de trapo o papel o de lo que viniera, con suerte conseguíamos una pelota de goma de 20 centavos, la cantidad de juegos que existen ahora no existían o al menos no estaban al alcance de nuestras familias.    

 

 

 — ¿De quién es hincha?  

No me haga hablar de eso, soy hincha de Atlanta, no del Atlante, sino de Atlanta.     

 

 

— ¿Su trabajo es un referente poético dentro de la moral?  

Yo no lo puedo identificar porque los que convierten en cualquiera de las dos cosas no es uno, así que no tengo respuesta para esa pregunta, tal vez tendría que formularla a otra gente, no a mí, yo lo único que persigo es la poesía que no se deja agarrar nunca y tal vez por eso uno insiste, hay gente que se harta.    

 

— ¿Hay poesía de segunda clase?  

No, eso no es poesía, será más barata pero no es poesía.     

 

— ¿Qué le deja librar dos condenas a muerte primero con la dictadura Argentina y después con Los Montoneros?  

Sabor a coleccionista.     

 

— Mucho se ha hablado, (y disculpará por entrar en tema tan rápido), del Plan Cóndor, de la media muerte de Gelman, esta media muerte ¿es del ciudadano, del militante, del poeta o de todos juntos en una amalgama?  

Yo creo que de la persona, con todo lo que tiene y todo lo que no tiene, no la calificaría de media muerte, porque en realidad estoy vivo, son mis dolores, las perdidas con las que uno se apaña como puede, es decir, se puede seguir viviendo, pero uno no se acostumbra y a medida de que pasan los años la convivencia con esa pérdida creo que mejora, nada la puede resolver ni solucionar, pero ahí está.     

 

— Sábato en sus inicios decía que la Dictadura Argentina era algo tolerante, aunque con el tiempo cambió ¿Qué pasaba con Gelman alrededor de esa tolerancia?  

El fenómeno de Sábato es interesante y no se puede separar de un contexto, él de alguna manera satisface la oscura conciencia de todos aquellos que sabían lo que estaba ocurriendo pero quien sabe, “por algo será”, decían, desaparecía una familia y la reflexión era: Por algo será. Él al participar en esa comida con la junta militar en la que también estuvo Borges, en la que también estuvo el Padre Castellani, un hombre de derecha pero muy franco, al salir de esa comida tanto él como Borges elogiaron a los caballeros de la junta militar. Sábato siguió en esa línea, tanto es así que en el año 79 un personero de la junta militar llegó a decir que era “el intelectual del país”, cuando alguien te elogia hay que ver quien es, quién lo rescató de esa situación fue el Presidente Alfonsín y lo nombro presidente de esa comisión que investigo los derechos humanos, él lo único que hizo fue escribir el prólogo porque los que hicieron la investigación fueron alrededor de 200 y algo de personas, entre abogados, jóvenes, gente que fue al campo y tomó testimonios, ahí fue donde formuló la teoría de Los Dos Demonios, equiparando al terrorismo de Estado con una cantidad de víctimas que en su mayoría no eran de la guerrilla.   ¿Usted sabe que según el propio estudio ése el 30% eran obreros y aún antes de anunciar el golpe por la radio, a las 4 de la mañana de ese día, ya tenían rodeados con tanques las fabricas de El Gran Buenos Aires?, después hubo complicidad de los industriales, de las empresas que denunciaban a los militares a aquellos obreros que los molestaban porque reivindicaban los derechos de los compañeros, bueno entonces en ese sentido yo creo que Sábato, más allá de las consideraciones de tipo personal, refleja todo un estado de ánimo de un sector muy grande en la clase media argentina que no veía nada.   Cuando mi mujer volvió a Argentina en 1984 resulta que es recibida por sus compañeros y amigos y demás y todos le decían: No sabíamos nada de lo que estaba pasando.   Es triste, además de que aparecía en los diarios una cantidad de desaparecidos, de familiares, de amigos y de vecinos solamente, es muy considerable como para no saber que es lo que ocurre, pero nos pasó a nosotros, cuando estábamos investigando el destino de mi nuera para encontrar a mi nieta, tanto mi hijo como su mujer estaban en Automotores Orletti, un campo de concentración que fue el primer polo en el Plan Cóndor en Argentina, que estaba en un barrio popular de Buenos Aires (barrio la Floresta), bueno fuimos ahí, había vecinos que se habían mudado pero nos encontramos con uno que llegó en el año 77, después del campo que abrió y cerro en el año 76, había recogido lo dimes del barrio y nos habló de lo que él sabía, era un Domingo, dimos la vuelta porque sospechábamos que había otro local que pertenecía al campo, entonces había un señor de unos 70 años, le dije:    

—Dígame, ¿Usted hace mucho que vive acá?,  

Sí, hace 40 años que estoy viviendo acá,    

Por lo cual durante la dictadura militar él ya estaba ahí, y le pregunto:  

—Dígame, ¿Qué pasaba con ese edificio? ¿Había algo ahí?  

—No, eso no es nada, este siempre fue un barrio tranquilo.   En ese edificio, en el momento en que nadie salía a la calle después de las 9:30 de la noche, entraban y salían coches con sirenas por una cortina metálica que se abría y cerraba, había simulacro de fusilamientos, pero el señor, no había escuchado nada.  Entonces yo creo que ese es el fenómeno más importante que trasciende la personalidad de Sábato, del cual también se pueden decir otras cosas.  

  

— Y en ese momento estaba lo de Borges con Pinochet…  

Y dijo barbaridades diversas, por ejemplo que en España con Franco todo estaba mejor, pidió que a Carter, (que fue quien empezó las investigaciones de derechos humanos en otros países y que cortó con la ayuda oficial a la dictadura), se le diera un golpe de Estado.   Pero hay un diferencia muy notable con Sábato y Borges, porque Sábato estuvo más comprometido con la dictadura militar que Borges, de lejos, a Borges nunca le interesó la política, aunque él tenía ánimos clasistas y despreciativos de las llamadas clases bajas y demás, en el año 81 las madres del 13 de Mayo consiguieron publicar (incluso bajo la dictadura) una primera solicitada sobre los desaparecidos, hay que explicar antes que el poder de la junta militar estaba bastante balcanizado, es decir, se habían repartidos los Ministerios las 3 armas, había zonas del país donde el jefe militar era del tal naturaleza que el señor que podía vivir tranquilo en Buenos Aires era mejor que no fuera a Córdoba porque era liquidado, entonces a Macera, (quién era el jefe de la marina), le dieron una cancillería y un periódico muy antiguo que se llama La Prensa, él ya formaba parte de la dictadura militar y tenía planes políticos, entonces permitió que se publicara esa solicitada, Borges la firmó, la firmó Menotti el entrenador del Argentina que ganó el mundial y es una trabajo que hicieron las madres en el que se llevaron un año, de modo clandestino, Borges se entero del tema de las desapariciones por la amiga de una amiga de él, de la clase alta (como se dice) y que se le había desaparecido un hijo, entonces esta amiga la llevo a hablar con Borges y le contó lo que estaba ocurriendo, por eso él firmó la solicitada y paso algo muy interesante, le llama un señor (Julio Lagos) que tenía una emisión radial, no pudo creer que firmara eso y a micrófono abierto le pregunta y Borges (ya había pasado un mes de la firma) le dice: —No, no, ¿de qué solicitada me habla usted?— entonces Lagos se apuro y dice: —Ya, ya yo sabía que usted no podía firmar esa cosa de los subversivos—, y Borges le pide que le explique un poco de que se trata, entonces Julio Lagos le dice: —Es que esas locas de Plaza de Mayo (como las llamaban entonces) que piden por sus hijos que están en la clandestinidad, pero están paseando por ahí por Montecarlo y ellas dicen que están desaparecidos—, y entonces Borges dijo: —Ah, no, permítame, yo sí firme esa solicitada—. Aún existía la dictadura militar.  

Un poco antes de morir la BBC le hizo un documental, al cual respondía las preguntas con su perfecto inglés, y ahí cuando le hicieron las preguntas, dijo que estaba ciego, que no leía los diarios, que no escuchaba la radio y menos veía la televisión, y termina con una frase “Ignorancia, señores, pura ignorancia” y en ese documental se le enrojan los ojos.   Sábato nunca fue contra la corriente, él fue contratado por la dictadura para adornar los juegos del mundial en el año 78, pero repito que el fenómeno más que él es esa capa social que durante la dictadura permaneció inerme en parte porque no había partido político de oposición por un lado y por otro la total indiferencia, lo cual después cuando se descubrieron las cosas que ya se sabían pero se descubren las magnitudes, les crea un sentimiento de culpa.     

 

— La relación entre obra y posición política, ¿Hay manera de hacer una división?  

Esa relación es muy oscura, porque si usted toma por ejemplo a Ezra Pound, que hizo propaganda por Mussolini con sus conciudadanos, por un lado, por el otro escribió el poema sobre la usura más extraordinario que yo conozco, que no ha escrito además ningún marxista, leninista, maoísta, usted tiene también a Celine, fue colaborar de los nazis en Francia y escribió los panfletos antisemitas y xenófobos más terribles que se vieron en esa época, pero usted ve Viaje al final de la noche es una novela que retrata la pobreza de una manera extraordinaria, el propio caso de Borges.   Existe está relación sin duda, es muy oscura, incluso para el que lo sostiene y creo que esa es una explicación o al menos intento dársela, la posición política, la ideología y todo lo demás, las actividades políticas desde luego forman parte de las cotidianeidades de todo el mundo y la creación artística o literaria se mueve en un plano diferente, en lo que lo otro puede intervenir, puede agregar o quitar pero no es el plano en que se mueve, estaba ese famoso ejemplo que daba Carlos Marx de Balzac que era políticamente idealista, pero en su obra los personajes más simpáticos eran republicanos.   Claro, yo con esto no absuelvo a nadie, ni de un lado ni de otro, simplemente sobre el tema de la posición política en la medida en que alguien está involucrado con el terrorismo de estado o con crímenes hay que pedirle responsabilidad al ciudadano.     

 

— Después del exilio, usted deja de escribir ¿El silencio es el sostén de la palabra o como dijera Michel Campiche, el silencio es el último refugio de la libertad?  

No era eso, yo me exilie en Europa, luego hice lo que pude para denunciar el tema militar sin cortapisa alguna, de manera que sí, la poesía en realidad está hecha de silencio, de todo lo que no dice.     

 

— Ya en París, usted coincidió con Cortazar, uno de sus amigos íntimos, ¿Él qué posición tenía ante estos acontecimientos?  

Bueno, él lo explicó incluso en una carta, en el sentido de que él había decidido irse a vivir a París, hacía muchos años se había ido, en el 53, 54, el golpe se consumaba veinte años después, bueno él explica, “ese golpe me ha convertido en un exiliado” él estaba a favor de la denuncia y escribe un texto con Fuentes y García Márquez denunciando la dictadura y por supuesto que apoyaba todo esto que la dictadura llamaba la “Campaña Antiargentina”.     

 

— Ya con distancia, Violín y otras cuestiones ¿Cómo ve el libro a más de 50 años de distancia?  

51 años ya, es un libro juvenil, digamos.     

 

— ¿Hay alguna similitud con Tantear la noche?  

Yo no diría similitud, pero si continuidad, como en la obra de cualquiera se le ve una continuidad, aunque las formas cambien o se vuelquen en otro sentido.    

 

 En la poesía ¿Será como decía Homero Manzi sobre la milonga? “Si te abrazo es para continuarte”  

Cierto, además es lo que pasa con el tango también, uno cuando baila por ahí se equivoca y sigue bailando.     

 

— ¿Podríamos decir que su primer libro de propuesta fue Gotán?  

Yo no me explico porque le han dado ese carácter, no sé, quizá por el momento en que apareció, por todo lo que había en el ambiente, en la atmósfera, por lo que se cuajó después, pero en realidad yo creo que el libro donde hay un giro es Cólera buey, creo que es ahí cuando rompo el silencio.     

 

— ¿El otro giro es en Los poemas de Sidney West?   

Creo que el otro giro se da en Citas y comentarios, hay un girito en Los poemas de Sidney West, en Valer la pena no es simplemente el tema del exilio sino el tema del lenguaje, es decir, un maravilloso castellano del siglo XVI que está muy presente hasta en las cartas de Cortés y uno se queda maravillado que le escribe al Rey y le da cuenta de lo que le han robado, es una maravilla, las cartas de Colón, las cartas del primer Obispo de Guatemala son muy notables y esas conversación con nuestras lenguas me llevo a escribir esos poemas en sefardí.     

 

— ¿Es así que vuelve a las raíces en Dibaxu?  

— Mi ascendencia judía no es sefardita, sino para este lado de Europa del Este que hay una influencia hasídica importante, pero el tema es una cuestión de lenguaje, la conversación con el lenguaje del siglo XVI sumada al exilio, me llevó (como dice el exergo) a una de las zonas más exiliadas.     

 

— ¿Quién le cae mejor Jhon Wendell, Sidney West o Julio Greco?  

Son tipos distintos, pero Sidney West me gusta todavía.    

 

Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz, los ha catalogado como lo mejor escrito en lengua castellana  

Sigo creyendo que son los poetas más altos de la lengua castellana. Eran lecturas que yo tenía ya, en el exilio las leí desde otro lugar, así como leí a poetas hebreos de la España antes de la expulsión, entonces la sensación de perdida es enorme, los encuentro en los místicos, cortos cuando se producen y raros, de manera que siempre hay un estado de latencia por un lado, de ansía, hay una mezcla ahí de tener y no tener, pero predomina lo que no se tiene y está la presencia ausente de lo amado, en mi caso era el país, mi hijo, los amigos. Por otro lado yo siempre pienso que el éxtasis que quiere decir Ex taxis, (salir de si), con el amor, la mística y la poesía por que siempre el que escribe es otro, está bien que lo tenemos adentro pero ni nosotros lo conocemos, si ya lo decía Proust, ¿Quién escribe  más? un ser que tenemos adentro que todo mundo desconoce, incluso nosotros mismos.     

 

— Volviendo a Violín y otras cuestiones, ¿Cómo se da la relación con Raúl González Tuñon que apadrina ese libro y esa serie de libros con “El Pan duro”?  

Nos acercamos a Tuñon, éramos perfectos desconocidos, había una riviera grande con él, por ejemplo, en mi caso por el tema de Buenos Aires, yo ya había hecho toda la carrera porteña (la milonga, el billar, el café) y él ya estaba en su apogeo, en el libro había referencias, yo creo que él fue el que mejor pesco de todo ese grupo junto a Homero Manzi los que mejor expresaron el alma de la ciudad, el hermano de Raúl González Tuñon decía que la ciudad es un estado de ánimo, bueno entonces nosotros nos acercamos a él, era un hombre modesto nunca quiso ser el Neruda del movimiento poético nacional, claro, para hacerlo necesitaba el apoyo del partido político donde el estaba pero que criticaba en el periódico El Clarín y una vez lo fuimos a ver para llevarle nuestras cosas para que las viera, nosotros habíamos creado una suerte de cooperativa que se llamaba “El pan duro”  para publicarnos a nosotros mismos, ¿Quién diablos nos iba a publicar? vendíamos bonos, hacíamos recitales en clubes de futbol en bibliotecas públicas, (a diez pesos el bono) y cuando reuníamos lo suficiente imprimíamos los libros que podíamos y por votación unánime se decidía la publicación del libro. Una vez hicimos un recital en un teatro del centro e invitamos a Raúl y él vino, le gustaba lo que hacíamos como grupo y cuando se trataba de sacar el primer libro (el mío) él decidió escribir un prologo donde además polemiza con lo cuadrado del Partido Comunista Argentino y sugirió que Gleizer (uno de los primeros dos editores argentinos, antes los libros se editaban en imprentas, no había colecciones no había nada de eso, en el año 1922 comenzó a publicar a jóvenes desconocidos como: Marechal, Borges, Girondo y toda la familia), que era un viejo encantador que ya no editaba más, prestara el sello por sugerencia de Raúl y ese fue el origen, después se agregaron poetas pero lo fundamos seis en principio.     

 

— En ese año, (1956) estaba Raúl Gustavo Aguirre, Olga Orozco, Oliverio Girondo, (que  se dedicaba más a los jóvenes en esa época), pero antes de González Tuñon ¿A quién frecuentaba el Pan duro?  

A nadie, después de la publicación del libro conocí a la gente de Poesía Buenos Aires yo iba una vez, me acuerdo, a una conferencia o algo así de Edgar Bailey, tenía yo 18 años, pero fui a escucharlo no a tratarme con él, después Francisco Urondo y yo fuimos muy amigos, también soy muy amigo de Rodolfo Alonso y conocí a Alto Aguirre, a Madariaga, a Bailey, a Orozco, a Molina, al que nunca conocí fue a Girondo, ya cuando su muerte conocí a su esposa y me decía: ¿Cómo es que ustedes no se conocieron antes?, hay mucho de azar también, pero además nunca pertenecimos a una especie de trenza literaria o algo así, me refiero a que todos militábamos, las discusiones que teníamos eran sobre estos temas.     

 

— ¿Cómo definiría al Pan Duro en pocas palabras?  

¡Que realmente era un pan duro!     

 

— Los años que dejo de escribir ¿a dónde se fue la obsesión?  

Yo estaba preocupado por todo lo que estaba sucediendo en Argentina, todos los días llegaban los cables con muertes de amigos, de gente conocida, ocurrió lo de mi hijo y su mujer y todas estas cosas me dejan muy tomado y a la vez eso se traducía sobre todo en inactividad, esto me llevo a hablar con partidos políticos de Europa Occidental para que apoyaran la denuncia de la dictadura militar, entonces me ocupe mucho de eso que era lo que tenía muy presente, además las pesadillas sobre ¿qué le había sucedido a mi hijo y a su mujer? si vivía o si no vivía, esa ignorancia es terrible, después uno se entera de historias; una mujer de las Madres de Playa de Mayo que habían secuestrado al hijo y todas las noches como era su costumbre preparaba un plato de sopa y dejaba la puerta del apartamento abierta, durante largos años, habitaciones de los chicos que nunca se tocaron.     

 

— Antes de volver a la cuna porteña, entre las ausencias y presencias del boom latinoamericano ¿a quién pone y a quién quita?  

Bueno, el Boom se produjo antes en la poesía que en la prosa, me refiero a poetas tan distintos como pueden ser Neruda, el mismo Tuñon, Alberti, Lorca (siempre hablando de poesía en castellano) Pablo de Rokha, Vallejo por supuesto, ya escribían Orozco, Molina, ya existía lo de Lugones, estaba Borges ahí, de manera que yo creo que el boom en la poesía latinoamericana se produjo antes que el boom narrativo.    

 

 — ¿Faltará alguno?  

Es que están ahí, nunca se produjo con la poesía ni se va a producir el fenómeno de la narrativa con el “Betselerismo”, eso nunca, (a Dios gracias), están ahí montones pero montones y la poesía brasileña por supuesto, Drummond, De lilo, lo que pasa es que como le decía antes, ese fenómeno no sucede en la poesía, Neruda vendía muchísimo y era quizá el único poeta que se mantenía con los derechos de autor en la historia de la poesía.      

 

 — ¿Qué recuerda de las milongas del Trianón?  

Pues, cuando yo tenía 15 años el Trianon ya era un café donde yo aprendía a jugar billar, sin embargo estaba aún la tarima donde tocaba la orquesta, me transmitían historias y cosas así y un día escuche nada menos que a Celedonio Flores, pero estaba contra el barrio, decía:   — Pero que me taparon el arroyo Maldonado, se acabaron los faroles, el barrio está lleno de rusos (ósea judíos), se acabaron los guapos;   Entonces yo le grito desde el fondo:   — Si se acabaron los guapos, entonces ¿para qué queremos los faroles?   Pero había otro enfrente que se llamaba Las Violetas, donde todavía pude escuchar orquestas y cuartetos tocando el tango como antes, con flauta y cosas así, enfrente había un café donde iba Gardel. Las milongas se hacían en el Club Villarejo en Atlanta donde solía tocar Pugliese, esa no era una orquesta para nosotros, era un movimiento de marcha porque nadie bailaba.     

 

— ¿Gotán favorito?  

Son muchos, son muchos, pero hay uno que no me lo recuerdo, que canta Gardel y dice: volvió una noche, no la esperaba, tenía en su rostro tanta ansiedad, tuve pena de recordarle su felonía y su crueldad (Volvió una noche, Alfredo Le Pera, 1935).   Yo vi el entierro de Gardel, pasó por donde yo vivía, a unos metros de lo que ahora es Corrientes.     

 

— Total, ¿Gardel era argentino o uruguayo?  

La verdad es que era francés, yo tuve el pasaporte argentino de Gardel en mis manos, y sacamos una reproducción en la revista cuando trabajaba en Crisis, pero en realidad él nació en Toulon, de madre francesa, de manera que esta discusión entre argentinos y uruguayos la ganaron los franceses.     

 

— Esa antigua calle de Canning trae el recuerdo de Pugliese, de la casa de su infancia pero también la esquina de Canning y Vera donde se juntaba el pan duro  

Sí, ahí en Linier…     

 

— Si Canning hablara ¿Qué diría de usted?  

Mejor que no hable.     

 

— ¿Tango valseado o milonga?  

A mi me gusta mucho la milonga, porque empieza con una especie de arrebato, mire yo creo que Borges se equivocaba, él dijo que el tango era una manera de caminar, se ve que jamás lo bailó, porque para mi es una manera de conversar con el cuerpo, en las milongas de aquel entonces, las milongas están de un lado y los chicos de otro y se les sacaba con el cabezazo, se probaba la primera vez en silencio, si la cosa andaba bien, volvía a cabecear y bueno ya al tercer tango venía eso de: ¿y vos cómo te llamas? ¿venís sola? porque uno llevaba otras intenciones, entonces el dialogo de los cuerpos le decía a uno hasta donde se podía llegar, mediante la figura del tango.     

 

— Retomando tema, durante el gobierno de Gio, usted va preso, y aprende italiano con una guía gramatical…  

En esa época se podían mandar libros, pero yo estaba en el pabellón de castigo con otros compañeros y tenía condiciones mucho más rígidas que los pabellones contiguos y los amigos me mandaban libros pero no pasaba ninguno y ése fue el único que paso,  yo no tenía otra cosa que leer en una celda de dos por dos y entonces yo paseaba por la celda conjugando en italiano y los compañeros se miraban entre ellos. Fíjese la casualidad eso fue en el 63, doce años después mi primer punto de visita fue Italia y gracias a ese estudio inútil, pude acomodarme en muy poco tiempo en el lenguaje, además que el romanesco se parece en algo al lunfardo porteño, la sustitución de una letra por otra, ponen una R en lugar de una N.   Cuando llegue ahí, con todo lo que ocurría, se me había metido el italiano que habla toda la península, que además tiene no sé cuantas lenguas y para lo que a mi me estaba pasando era fatal, era una lengua (a mi me sonó así entonces) un lengua muy liquida y que no tenía nada que ver con lo que me estaba ocurriendo, entonces para sacarme eso de encima invente un personaje que se llamaba el Nono, que casi todos los días escribía un soneto pornográfico en romanesco y en aquel entonces había teletipos en las agencias y llegaban los teletipos y se lo leía a los muchachos y nos reíamos mucho.     

 

— ¿Recuerda alguno?   

Había uno de Romeo y Julieta, que yo para rimar con Romeo decía muchas cosas.     

 

— Como decía Hölderlin ¿Para qué poetas? 

La pregunta no tiene sentido, ya pasó la época que los poetas eran una suerte de conjunto, la poesía era oral y después de los juglares dejó de ser un fenómeno popular, pero lo que se considera poesía propiamente dicho es la que se publica, bueno la gente pregunta, bueno ¿para qué sirve la poesía? que va implícito en esta pregunta de ¿para qué poetas? En vez de eso la gente debería preguntarse ¿por qué la poesía desde el fondo de los siglos sigue existiendo y ha atravesado todas las tragedias imaginables? más bien que resuelvan esa pregunta primero.     

 

— La pregunta de las mil repeticiones ¿Qué es la poesía?  

Nadie lo sabe, mire una vez se hizo un congreso en París donde vinieron alrededor de 200 poetas de todas partes del mundo, una suerte de arca de Noé, pero sin Noé, sólo estábamos los animales, de modo que cada quien explicaba que era la poesía, publicaron un libro impresionante, había intervenciones muy interesantes, cada quien posee su verdad.     

 

— ¿Y para Gelman?  

Hay una definición de José Emilio Pacheco, “Es la sombra de la memoria”, hay un poeta norteamericano que solía citar Olga Orozco que decía: “es el modo de apremiar a Dios para que hable” hay definiciones de todos tipos, pero nadie lo sabe, ni la poesía misma lo sabe, para mi es un árbol sin hojas que da sombra.     

 

— ¿Le ha sucedido que se cansa de la poesía?  

No, nunca me ha pasado, lo que pasa es que soy terco a pesar de todos los fracasos, es una necesidad, insisto en comer, insisto en dormir, también insisto en escribir.   Mi mujer se ríe de mí, cuando salió Valer la pena le dije: mira con este ya no escribo más, ya no tengo nada que decir. A los cuatro años apareció País que no fue, será, y le dije: no, mira, ya con esto, ya.  Ahora a los tres años va a aparecer otro, nuevamente le dije: ya; ella se ríe. Siempre pienso que es lo único que me queda y siempre sé que no voy a tener suerte salvo en momentos muy especiales, esos momentos de éxtasis que son raros. Es como lo que decía Paul Éluard, en la guerra de Corea a todos sus compañeros del partido comunista francés, “la circunstancia exterior coincide con la circunstancia del corazón” por eso es extensiva, todo nos une a la poesía, nunca me canso de decir que el único tema de la poesía es la poesía y que por eso puedo hablar de todo.   Puedo vivir sin la poesía política, la afiliación depende de la situación política, cuando fue la revolución cubana en la Argentina quién no escribía de temas políticos es que era un tipo de la torre de marfil, ahora el que los escribe es un cerrado, a mi me parece que La Divina Comedia es una gran obra  política, los tramas de Shakespeare, yo no sé si alguien ha sabido iluminar esos corredores del poder como ellos.     

 

— ¿Cómo ve la poesía joven en Latinoamérica?  

No tengo una visión general, pero para hablar en bloque, a mi me parece que el momento de Neruda, Vallejo y todos ellos ha bajado pero no sólo en America, sino en todo el mundo, tal vez este mundo aunque no queramos de algún modo nos domestica, tal vez es una cuestión sistémica que es muy difícil de describir.     

 

— ¿Se nos estarán acabando los discursos?  

Eso no lo creo, sigue habiendo buenos poetas.     

 

— ¿Tiene alguna manía durante el proceso creativo?  

Lo que pasa es que corrijo poco, lo que me parece que no, lo tiro, es como si yo traicionara el momento de la escritura, no estoy para nada en contra de los escritores que revisan mucho. Están los poemas ahí, de pronto los releo, y  se forman libros, como usted sabe se forman solos y me parece que esto es así o esto no va, incluso en libros publicados, pero una palabra y nada más.     

 

— ¿Qué le es más fácil escribir con toda la carga emocional o dejarlo descansar y luego sentarse a escribirlo?  

Mire lo que pasa es que la pila se carga antes y como usted dice hay una calentura, por aquello de que esta la chispa y salta, en la calle en una conversación o donde fuera, no es casualidad que una chispa que no enciende a otros poetas lo enciende a uno, por algo es eso, entonces sigue, yo tampoco anoto frases ni cosas de esas. Sucede algo raro, cada vez que se publica un libro, trato de no leerlo, entro en una especie de depresión post parto, desde que se publicó el del 2004 apenas y anduve escribiendo un poema que otro en el 2005 y después me agarro la milonga y escribía 3 poemas por día o 4 poemas por día.     

 

— ¿Qué clase de animal es el poeta?  

 

Bueno, como alguien dijo en México, el poeta es mi animal preferido.            

Iván Trejo

@ritrejo

 

 

 

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  IVAN TREJO - Tampico, México, 1978. Ha sido incluido en diversas antologías, fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León 2004, en 2007 publicó el poemario Silencios ganador del Premio Nuevo León de Literatura 2006 (poesía), y en 2008 obtuvo el Premio Regional de Poesía Carmen Alardín por su poemario Los tantos días, en 2010 obtuvo la beca del FORCA en categoría de “Jóvenes creadores” y en 2011 obtuvo la Beca de Residencias Artísticas de Libre Gestión del FONCA para residir en Polonia en 2012. Colabora con artículos literarios y entrevistas a poetas en diversos periódicos y revistas, entre ellos La Raíz Invertida; es traductor y editor de la revista y editorial Posdata.


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